lunes, 23 de septiembre de 2013

SOLARIUM MAR DEL PLATA

Una vista del Solariun en 1925 - Foto enviada por Carlos Fiore a Fotos de Familia del Diario La Capital
Solarium  circa 1926 – Archivo general de la Nación-Foto de Ignacio Iriarte enviada a Fotos de Familia

El Solarium estaba en las calles Florisbelo Acosta, José Marmol, Calle 24 y la Avda. Costanera. En aquella época la calle Dardo Rocha terminaba en Acosta, después la abrieron y pasa por donde estaba el Solarium. La historia del establecimiento nos remonta al año 1915 cuando fue fundado el Hospital Marítimo (actual INE) para la atención de niños con tuberculosis. 


Sector de un plano de la intendencia de Camusso. Se puede ver los antiguos nombre de las calles y la ubicacion que tenia el Solarium en aquel entonces
Fotografia aerea actual donde se señala la ubicación del Solarium

Tal obra fue financiada por la Benemérita Sociedad de Beneficencia de Capital Federal a requerimiento de los doctores Juan M Bosch y Antonio Arraga, directores de la Casa de Expósitos y Hospital de Niños de Buenos Aires. Dichos profesionales habían planteado la necesidad de crear un “hospital marítimo” para atender a niños con tuberculosis. La Sociedad de Beneficencia adquirió un edificio situado en España y Ayacucho donde funcionaba el Hotel Alemán, cuyo nombre aún puede leerse en una de las paredes del INE.

Entrada del Solarium. Se lee en relieve el nombre de la entidad que lo creó. La foto fue enviada por Angel J Somma, quien comenta “Esta foto fue publicada en 1931 en Francia en el libro del profesor dr. F Legueu

Siete años más tarde, en 1923, fue inaugurada una dependencia anexa del Marítimo: el Solarium, dedicado exclusivamente a la atención de niños que padecían mal de Pott (tuberculosis ósea). 

Existía un lugar que se llamaba “el palomar” donde dormían las empleadas que habían llegado de otro lugar o vivían lejos y se quedaban a dormir ahí. Luego estaba “la resolana”, que era una especie de patio que tenía una parte cubierta, porque los médicos de la época consideraban que el sol era bueno para los huesos. Por eso, en verano los pacientes tenían un tiempo de exposición al sol y luego los llevaban a la sombra hasta la hora de la merienda. Fuera de la época estival, los llevaban a un jardín de invierno para que tomaran sol a través de los vidrios. Estaban postrados y enyesados y las camas tenían rueditas que permitía movilizarlos.  



Había caños subterráneos que llegaban al mar y de ahí traían agua. La calentaban en la caldera y llenaban enormes bañeras donde introducían a los chicos, tratamiento que era recomendado por los médicos del lugar. Cuando tenían que hacerle radiografías, los llevaban en ambulancia al Sanatorio Marítimo. Como anécdota cabe destacar que allí trabajaba el negro Guillermo Brizuela Méndez. Era mensajero. Siempre esparciendo alegría. Hacia 1960, con la erradicación de la enfermedad, el lugar perdió su sentido original y las autoridades no le otorgaron otro destino.
 
Triste final del Solarium, que se hallaba en la costa y Florisbelo Acosta.Foto enviada por Hector Villagra a Fotos de Familia del Diario La Capital
 
-El Solarium a fines de la década del 70 en total estado de abandono-Foto enviada por Hector Villagra a Fotos de Familia del Diario La Capital
El abandono fue inutilizando las dependencias de Florisbelo Acosta y la costa, que fueron demolidas al iniciarse la década del 80. Parte del lugar fue abarcado por la ampliación del acceso norte y el resto se convirtió en un baldío.


El consejo de oro 

Quiero – dijo Hipolito Irigoyen—que mis sueldos de presidente de la republica sean entregados a la Sociedad de Beneficencia que fundó Rivadavia. Noble gesto de sembrador. Seis mil pesos por mes. Casi medio millón en los seis años de la primera presidencia.
--Compraremos alimentos y abrigo para los niños pobres –contestaron conmovidas las admirables damas de la comisión.

 
Foto de 1924. Publicación de la Facultad de Medicina de La Plata en el mismo año. El epígrafe dice Sanatorio Solarium MdP”.Foto enviada por el  Lic. Angel J. Somma.
 
--Quizás fuera más útil—les repuso Yrigoyen—comprar para esos niños un poco de sol.
La pobreza de las grandes ciudades es tan húmeda, tan sombría, tan hosca que la infancia padece de apetitos de luz, más mordientes que todas las hambres del pan…
Las damas beneméritas recogieron aquel consejo de oro. Y como ellas conocen el arte de los ángeles, capaces de comprar imposibles, compraron sol a manos llenes, a la orilla del mar.
Así salvaron y están salvando todavía centenares de niños que con los huesos mordidos por la tuberculosis, agonizaban en los infiernos de los conventillos, amamantados con el agua turbia de los pechos maternos.

Retrato de Inés Dorrego de Unzué, "donante de los terrenos donde se hallan el edificio y jardines del «Solarium»" - Revista Caras y Caretas - Extraido de Acciontv.com.ar

La Sra. Inés Dorrego de Unzué donó en silencio, sin música de crónica social, un amplio terreno en Mar del Plata, sobre la carretera de Camet. En ese terreno la Sociedad de Beneficencia construyo con los sueldos presidenciales un “solarium” magnifico a la altura científica y administrativa de los mejores sanatorios helioterapicos del mundo.
En el vestíbulo una placa de bronce—pagina de historia—consagra el ademán del sembrador…


El solarium es el complemento del Hospital Marítimo. En él asisten niños pobres solamente—varones y mujeres—venidos de todas partes del pais, atacados en su mayoría de las mas espantosas enfermedades de los huesos. Se curan con baños permanentes de sol. Abundan los enfermos de coxalgia—artritis tuberculosa de la cadera—y los que sufren el horrible mal de Pott, así como los perseguidos por otras formas de esa tuberculosis que devora a los niños chupándoles la medula.


En invierno, en otoño, en primavera y en verano viven al aire libre, desnudos siempre, tendidos en sus camas—camas muy blancas y muy limpias—sin techo, como nidos de pájaros bohemios. El sol acaricia a todos por igual. Los tuesta. Los ennegrece. Los baña en su luz con cariño, sin rajarles la piel, sin herirlos, cual si tuviera lastima de verlos tan pequeños y ya tan viejecitos.

Foto de 1924, del Director del Sanatorio Marítimo.Dr. Alberto Rodriguez Egaña rodeado de su personal de médicos y enfermeras”. Lic. Angel J. Somma.

Empero más que todo asombra la resignación, la paciencia, el budismo con que los enfermitos soportan la rabia de la naturaleza. Aguantan su desdicha como las cariátides. No hay héroe de la Biblia que logre compararse con estos chiquilines y estas nenas de tres a doce años que encadenados a su cepo se muestran todavía dichosos de vivir, sin siquiera quejarse de estar eternamente torcidos; siempre echados en la misma actitud. Cada cual permanece de modo que la región enferma de su cuerpecito reciba de continuo los rayos directos del sol. Unos boca abajo, otros boca arriba. Muchos de perfil y todos en posturas violentas, en posturas incomodas, en postura de estatua o momia.


Además algunos tienen el busto o los brazos o las piernas metidos en moldes de yeso. ¡Enyesados! No pueden moverse. El antiguo suplicio criollo de los prisiones cosidos en cueros de vaca, puestos luego a secar; era un castigo inocuo si se le confronta con este martirio ¡Pobres niños!. Producen la sensación alucinante de que un hada inclemente los ha petrificado. Se diría que los ha maldecido, trocándolos en mármol. Condenándolos a la eterna inmovilidad rugiente, bárbara, inaudita del enterrado vivo que despierta de pronto en la caja mortuoria. Inmovilidad capaz de enloquecer a un hombre o de transfigurarlo como el Pafnucio, en santo. Y sin embargo, ni uno solo de estos niños se queja. Ni una sola de estas nenas desdobla en su fisonomía rasgos de padecer. Todos ríen. Todos siguen siendo niños. Todos miran pasar por entre sus camitas, con los rostros iluminados de dulzura.

Niños en la galeria de vidrios del Solarium Año 1927. Album Ciudades Argentinas” Foto enviada por Ignacio Iriarte a Fotos de Familia del Diario La Capital
Yo les hago chistes para verlos reir. Ríen suavemente, sin ruido. Aprovecho las maniobras del reporter grafico cuando los enfoca con el objetivo para anunciarles cómicamente, la aparición del pajarito. Si mover el cuerpo, levantan la cabeza. Me espían. Estudian el aparato fotográfico  con seriedad de grandes profesores. De cama en cama comentan el milagro de la cámara oscura. Los grandes explican a los pequeños con ademanes y morisquetas, quien sabe que futuros prodigios de magia. Me acerco a uno de ellos y digo en voz alta para que todos oigan:

--¿Donde esta tu mamá?—
--Vive muy lejos. En Corrientes. No puede visitarme. El pasaje cuesta mucha plata—
--Entonces es necesario que pongas una carita alegre. Tu mama vera esta fotografía en “Caras y Caretas” y se pondrá muy contenta. Besará tu retrato…--
El niño goza. Los demás ríen también, enseñando los dientes muy limpios. Todos buscan en el fondo de sus almas el reflejo mas encantador de su inocencia para sonreírle, allá lejos, a la madre desdibujada en sus recuerdos. Todos ponen caras de fiesta…
Oyese un sollozo. La enfermera accede bondadosamente a calmar ese llanto. Es un niño de ocho años. Lo interrogo:

-Procesión de la Virgen del Huerto desde el Hogar Unzué hasta el “solarium” en el año 1929. Foto enviada por Carmen Capetolo a Fotos de Familia del Diario La Capital

--¿Por qué lloras muchacho?—
No me contesta. Esconde la cara contra el pecho de la blanca enfermera. La buena mujer, sin decirle nada, me hace, por sobre la cabeza del niño, un gesto de orfandad. ¡Comprendo!¡Comprendo! Yo inclino mi vejes sobre el muchacho. Este pobre inocente solloza porque no puede sonreír a la madre, como hacen los demás, porque la madre ha muerto. Lo beso en la frente.
--¡No llores muchachito! Tu madre vera el retrato en el cielo…!—
Alza la frente. Me sonríe. Cree lo que digo. Creyéndome, me ha dado una hermosa lección de poesía.

Niños internados en dicha dependencia durante un paseo por la costa en la década del 30. Foto enviada por el Lic. Angel J. Somma a Fotos de Familia del Diario La Capital

El visitante misterioso

Un dia del verano anterior presentose en el solarium un caballero acompañado de una señorita y de otro caballero. Humildemente el primer caballero solicitó permiso para visitar las dependencias de la casa. Eran las dos de la tarde, hora en que descansan los empleados del establecimiento, con excepción de los que están de guardia. El portero quiso hablar por teléfono al Hospital Marítimo—del cual depende el solarium—para llamar al director.
--No lo moleste—dijo el visitante conteniendo al portero de un brazo—Deseo únicamente ver a los enfermos.—


Recorrió los jardines donde los pacientes tendidos en sus lechos tomaban el sol. El caballero paso, en silencio, por entre las camas infantiles, acariciando a los mas próximos, sonriéndoles a todos, sin hablar con ninguno. Una nena de cuatro o cinco años, al sentir la caricia bondadosa del caballero le tomo las dos manos. No quería soltárselas. Durante largo rato jugo con sus dedos. El hombre se detuvo, feliz como un abuelo, emocionado talvez por el suave deleite de ver que sus manos, presas en la de la chiquilina, adquirían el encanto de un juguete sublime.


Después anduvo, anduvo, anduvo. Delante de otra cama paróse, al azar. Preguntó al enfermito su nombre. El niño exhalo un sonido gutural, incomprensible.
--Es mudo—advirtió la enfermera—Se llama Carlos Miguel Dadino. Lo trajeron del Chaco.
La enfermera noto que el caballero solemne lloraba. De inmediato el caballero se marchó, en silencio, tal como había llegado, seguido de la señorita y del acompañante.
El caballero misterioso era el presidente Hipólito Yrigoyen con su señorita hija y el Sr. Francisco Morteo, administrador de la Rambla Bristol.


Hipolito Irigoyen en la Rambla,1929. Enviada por Ignacio Iriarte.
Fuente:
Caras y Caretas de 1930 – El solarium de Mar del Plata por Juan Jose de Soiza Reilly – Caras y Caretas – 8/2/1930 – Articulo extraído del  Diario Acciontv.com.ar


La Beata argentina Hna. Maria Angelica Crescencia Perez

Entre los decretos aprobados por el papa Benedicto XVI el 19 de diciembre de 2011, está el que reconoce el milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios María Crescencia Pérez, religiosa argentina de la congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto.
 
Ema Rodríguez de Pérez, la madre de sor María Crescencia

 
Agustín Pérez, padre de Sor María Crescencia
La Hermana María Angelica Crescencia Pérez, nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 17 de agosto de 1897. Muy pronto se trasladó con su familia a Pergamino. Los primeros años de su vida religiosa los dedicó a los niños como maestra de labores y como catequista, primero en la casa provincial y después en el colegio Nuestra Señora del Huerto de Buenos Aires.

María Angélica Pérez, antes de entrar al Instituto de Hermanas del Huerto

En 1924, se dedicó con el mismo entusiasmo a los enfermos, especialmente a los niños tuberculosos en el sanatorio marítimo Solarium de Mar del Plata. Permaneció allí por tres años exponiendo su propia salud que comenzaba a declinar rápidamente. En busca de un clima más propicio fue enviada a Vallenar, Chile, donde algunas de sus Hermanas prestaban servicios en el hospital local.

Sor Maria Angelica Crescencia Perez

Allí transcurrió el último período de su vida, dedicada totalmente al servicio de los otros enfermos, en la alegría de la vida comunitaria, creciendo incesantemente en el amor de Dios. Murió a los 35 años el 20 de mayo de 1932 con gran pesar de la población local que hablaba de ella como de la “santita”. Cuando las hermanas del Huerto dejaron Vallenar, la gente impidió que se llevaran su cuerpo. En 1966 fue encontrado incorrupto y actualmente se encuentra en la Capilla del Colegio del Huerto de Pergamino.

La causa de canonización de la hermana Crescencia fue abierta el 27 de febrero de 1986, en la diócesis de San Nicolás de los Arroyos. Tras el estudio de la vida y virtudes de María Crescencia, Juan Pablo II la declaró venerable. Ahora el papa aprueba su beatificación. Recientemente, el obispo de San Nicolás de los Arroyos Héctor S. Cardelli, quien junto con la hermana provincial de las Hijas de María Santísima del Huerto lleva adelante los preparativos de la beatificación, dijo que se piensa que su beatificación ocurrirá en 2012 en Pergamino, donde vivió María Crescencia su infancia y adolescencia. En Pergamino, el Sabado 17 de noviembre de 2012, a hs 11, fue BEATIFICADA.
El Blog de Arcadei -  http://www.arcadei.org/blog/

5 comentarios:

  1. Hola Pablo.
    Soy Norberto Garo y queria comentarte que esta nota acerca del Solarium de Mar del Plata me hizo llorar. Mi vieja estuvo internada ahi, cuando era chica. Cada tanto nos cuenta esa historia y realmente se te estruja el alma. Gracias por investigar y contarnos sobre este lugar. Cada vez que la imagino ahi, pequeña, debil, lejos de su familia que no tenia el dinero suficiente como para visitarla seguido... no puedo hacer mas que admirar la entereza de enfrentar la vida.
    Gracias Pablo.

    Un abrazo enorme
    Norberto

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  2. Soy Clara Lucia Bianco Magnanelli y tambièn me emocionó mucho leer la nota y a pesar del dolor que se manifiesta en cada comentario veo que la solidaridad y la caridad y el amor de mucha gente estuvo presente para aliviar el sufrimiento de esos niños - Quiero decir que mi abuelo Abramo Magnanelli trabajò en el sanatorio Maritimo cuando llegò de Italia, haciendo trabajos de mantenimiento. Dios habrà de premiar a tantas almas caritativas que trabajaron alli para ayudar a tantos enfermos.

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  3. hola,hay alguien que haya estado en en la decada del 50 alli? mi mama estuvo internada en ese momento y acabamos de encontrar por fb a dos de sus compañeras... quisieramos saber si pueden buscar informacion ya que no lo logramos por google .
    ellas son ALICIA ELENA SCARPA,BLANCA ADRIANA ARANEDA Y MARIA DEL CARMEN CEBRAL.
    gracias..

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  4. Hola buenas tardes daniela,te cuento que esta historia me la conto mi padre,te cuento que el llego a los 3 o 4 años al solarium el nacio en 1944,por o que el recuerda el llego en 1947 hasta 1954 aproximadamente. Mis abuelos vivian en Lobos Pcia de Bs As,estando alli mi padre fue subido por uan hermana sobre las ancas de un caballo para llevarlo a pasear,y ahi sufrio el desplazamiento de la cadera,nacio en 1944 mi padre,estubo internado en casa cuna,y de ahi fue trasladado al solarium. Y estabamos recordando sus tristes historias lejos de to sus padres hermanos,el sufrimiento de estas pobres criaturas a veces cuando nos cuenta la historia nos quedamos helados. Pero recuerdan a pesar de todo lo bien que eran tratados en el solarium. Besos el nombre de mi pdre es Jose Ricardo Reparaz.

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  5. ALLI POR LOS AÑOS 30 ESTUVO HECTOR SALAS....SIEMPRE RECORDO AQUEL LUGAR . SU SONRISA RADIANTE Y SU GRAN CORAZON SE PULIERON CON AQUELLOS SOLES MARPLATENSES

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