lunes, 15 de octubre de 2018

CENTRO DE REHABILITACION PARA NIÑOS LISIADOS - CERENIL - INAREPS


Vista aérea de Cerenil, actual Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur”. Gentileza Carlos Luis Mafferi para Fotos de Familia Diario la Capital

El centro de Rehabilitación para Niños Lisiados CERENIL fundado por el Dr. Juan Tesone aplicó conceptos de vanguardia en la rehabilitación, como el enfoque socializador e interdisciplinario que le dió un rol activo en el tratamiento a la familia y al entorno social. Las dos epidemias de poliomielitis que afectaron a todo el espectro social en la década del 50, impactaron profundamente en la comunidad marplatense que se comprometió con el proyecto institucional y su sostenimiento. Conozcamos su historia. 

Desde inicios del siglo XX, Argentina había tenido episodios esporádicos de aparición de la poliomielitis. No obstante, fue en la década de 1950 cuando esta enfermedad atacó a un gran número de personas, transformándose en epidémica por lo que el pavor se apoderó de las poblaciones. Los cambios institucionales se iniciaron, en 1946, con la creación de la Secretaría de Salud Pública, a cargo del neurocirujano Ramón Carrillo, que pocos años después, con la Reforma Constitucional de 1949, adquirió la jerarquía de ministerio. 

Ramon Carrillo brindando asistencia a un enfermo de poliomielitis
El Dr. Ramon Carrillo junto a Juan Domingo Peron y Evita

Ramón Carrillo decidió resignar su brillante carrera como investigador y docente (había ganado por concurso en 1942 la titularidad de la cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires) para entregarse a servir a la salud pública, invitado por el electo Presidente Juan Domingo Perón. En los hospitales se disponía de camas para los enfermos de polio, pero los recursos técnicos y humanos eran escasos y llevó tiempo nuclearlos en espacios especializados, por lo menos en los marcos de las agencias del Estado.

Jonas Salk mostrando los recipientes que contenian la primer vacuna contra la poliomielitis.

Para 1955, y a pocos meses del golpe militar que destituiría a Juan Domingo Perón, el 12 de abril se dio a conocer la vacuna Salk. Desarrollada por el doctor Jonas Salk, esta vacuna introducía una pequeña cantidad de virus en el cuerpo que luego desarrollaba anticuerpos y una capacidad para combatir las cepas más potentes de la enfermedad. Su aparición generó un clima esperanzador, pero la compra de partidas a los laboratorios extranjeros demoró en llegar al país, iniciándose la primera campaña de vacunación en los meses de junio y julio de 1956, bajo el régimen que había despojado al peronismo del poder. 

La prensa nacional y extranjera dio cuenta de la situación afirmando que los primeros casos aparecieron en el Gran Buenos Aires, que por su extensión y mortalidad llegaron a producir una verdadera alarma en el país. En ese año los casos que requirieron asistencia respiratoria se multiplicaron y las respuestas fueron tardías e insuficientes. La aparición de la vacuna Salk (inyectable) permitió que en los años siguientes el número de casos se mantuviera cercano a mil hasta que con la introducción, a fines de 1963, de la vacuna Sabin trivalente (oral) cayó rápidamente, contando poco más de 550 casos en 1964 y 270 en 1965.

Albert Sabin administrando la vacuna denominada con su nombre. Decada del 60

A partir de entonces fue solo cuestión de tiempo y de eficacia de los programas de vacunación aplicados para controlar la enfermedad. Sin embargo, el legado de la polio, la parálisis, cobraba centralidad en la agenda pública. Al igual que lo ocurrido en el viejo continente, se instaló la preocupación por las limitantes para esa infancia de acceder a la educación formal, los condicionamientos para su inserción en el mundo laboral y en los entornos habituales de sociabilidad, hecho que llevó a la aparición de diversas asociaciones civiles, médicas o religiosas (Rodríguez Sánchez, 2012, p.392). ¿Cómo se trataron las secuelas de la polio? ¿Cuáles fueron las respuestas médicas–sociales e institucionales?

NIños afectados de poliomielitis. Decada del 50

A partir de los años 1940 y debido al incremento de personas (en su mayoría niños) que quedaban afectados por la parálisis, se aceleró la incorporación de la discapacidad como parte de la cuestión social. Desde las esferas médicas y en función de los cuidados que requerían las personas con problemas motores se comenzó a plantear la necesidad de crear centros de readaptación funcional, también conocidos como centros de rehabilitación, al igual de los que existían en otros países (Aguilera, 1947, p.660) y que se diferenciaban de iniciativas como la Asociación de Ayuda y Orientación al Invalido (1937), Alpi (1943), entre otras. 

La diferenciación con estas iniciativas era que los centros de rehabilitación tenían una función clara y concreta: atender aquellos casos que necesitan tratamiento ulterior por padecer de secuelas incapacitantes que no les permiten volver al trabajo. El espíritu y la filosofía que rigen a estos centros deben ser diferentes a los de los hospitales generales, ya que en estos últimos no se atiende al paciente y a la familia tan exhaustivamente desde el punto de vista laboral y social (OPS, 1971).

Terapia física para nilos con poliomielitis. Decada del 50

La aceptación y puesta en marcha de los centros de rehabilitación integral fue paulatina, tal cual afirma Bregain (2012). Se debió a que a lo largo de los años 1940, los médicos emplearon términos como reeducación, recuperación, readaptación, rehabilitación con cierta flexibilidad, aunque cada uno de estos términos no abarcara la misma realidad. Adaptado del término anglosajón ‘’rehabilitation’’, el término rehabilitación se impuso progresivamente entre los profesionales, sobre todo porque el Dr. José M. Jorge y la AOI lo emplearon repetidas veces a partir del año 1943. Sin embargo, Gilda Bregain muestra en su trabajo que la noción de rehabilitación se interpretaba de forma variada ya que designaba a la vez la especialidad médica y el conjunto de acciones destinadas a permitir la reinserción social y económica de un lisiado.

Un claro representante de lo expresado en el párrafo precedente era el kinesiólogo Miguel Ángel Aguilera (1947, p.665), quien se desempeñaba como médico en la Secretaría de Salud Pública de la Nación y en el Hospital Vélez Sarsfield. Aguilera fue una de las voces que reclamaba por una ley que garantizase el derecho al tratamiento y a la rehabilitación en los marcos del Estado, puesto que el Plan de Acción, impulsado por él, implicaba la construcción de establecimientos y la readaptación de otros existentes, con la finalidad de realizar actividades ligadas a la terapéutica educativa y ocupacional. 

El presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt junto con un grupo de niños afectados de polio en un centro de rehabilitación de Georgia, que él hizo posible, para víctimas de la poliomielitis

Ideas que estaban íntimamente vinculadas a otra preocupación que surge en el período como la productividad de los “inválidos”, tratada tanto por los especialistas (Argentina, 1947b), como por las agencias del Estado (Argentina, 1947a). Inquietud que excedía los marcos nacionales pues era el mismo presidente de EEUU, Harry Truman, quien exhortaba al mundo a trabajar en esas metas al afirmar que “ayudar a quien lo necesita no es solo caridad sino también una cuestión de economía y justicia social” (La Capital, 5 sep. 1952). Una enfermedad que podía afectar el sistema nervioso central y causar desde parálisis hasta su muerte, lógicamente preocupaba a todos los sectores de la sociedad. Ni siquiera Franklin Delano Roosevelt quien contrajo la enfermedad en 1921 a los  39 años de edad quedando en silla de ruedas, lo pudo evitar, si bien no le impidió ganar cuatro elecciones presidenciales, le costó la vida antes de finalizar la última en 1945.

Dr. Juan Otimio Tesone
(1910-1994)

Recién a principios de 1950, fue cuando comenzó a utilizarse el término ‘’rehabilitación integral’’ para abarcar el conjunto de las actividades de asistencia a los “lisiados”, que no estaban restringidas al ámbito médico (Bregain, 2012). En esta línea, el Dr. Juan Otimio Tesone fue un gran difusor de este concepto y un promotor de la popularización del mismo. Era un médico especialista en cirugía ortopédica y rehabilitación que se había graduado en la Universidad de Buenos en 1937.

Cursó sus estudios en la Facultad de Medicina (Universidad de Buenos Aires) y luego en la Escuela de Cirugía del Hospital Guillermo Rawson de esa ciudad, entonces dirigida por Ricardo y Enrique Finochietto. Desde los inicios de los años 1940, emigra para continuar con su formación en los EEUU, donde se desempeñó como médico en el Hospital Ortopédico de Los Ángeles, California (1940-1941), en los equipos de cirugía ortopédica de los hospitales de la Universidad de San Francisco y de los Ángeles (1945-1947). Luego fue contratado por el Departamento de Salud de Puerto Rico y por la Oficina del Niño de Washington para organizar el Programa Federal de Rehabilitación de Puerto Rico, donde permaneció entre 1947 a 1950, año que regresa a la Argentina.

Dr. Juan Otimio Tesone - Director de CERENIL .Oleo de Pablo Ducrois Hicken.

Por ese entonces, Argentina tenia aproximadamente unos treinta mil niños lisiados y las acciones médico asistenciales se centraban en combatir el momento agudo de la enfermedad. Las secuelas no eran aún objeto de una focalización sistemática, especializada y específica. En ese contexto y en función de la experiencia adquirida en EEUU, Tesone impulsó la idea de crear centros de rehabilitación. De esta manera dio inicio al Sanatorio Escuela que fue el primero en su género en Argentina y en América Latina. Bajo los preceptos mencionados, en mayo de 1952, en la ciudad de Mar del Plata, se fundó Cerenil (Centro de Rehabilitación para los Niños Lisiados). 

El doctor Juan O.Tesone, llegó a Mar del Plata en el año 1951 y propuso, en esa reunión semanal del Rotary Club, la construcción en la ciudad de Mar del Plata, de un establecimiento para la atención integral de los niños lisiados.  Después de mucho gestionar, consiguió la donación de un terreno por parte de la Sra. Eufemia Errecaborde, ubicado en el kilómetro 4 de la ruta 88.

Para ello, se constituyó una sociedad civil, sin fines de lucro, quedando a cargo, como presidente, el rotario Gabriel Marin (Cerenil, 10 mayo 1952, p.3). Cerenil fue pionero porque en la Argentina la mayoría de los centros de rehabilitación integral surgieron como consecuencia de la epidemia de poliomielitis que azotó al país en 1956 (Tesone, sep. 1967, p.3). Recién ahí hubo una popularización del conocimiento y se comenzó a reclamar, a nivel comunitario, la necesidad de contar con estos espacios. Previo a ello, las autoridades no la presentaban como una situación crítica y la población, al carecer de información y debido a cierto enigma que rodeaba a esta dolencia, no hizo reclamos por la rehabilitación integral.

El intendente Teodoro Bronzini en la colocación de la piedra fundamental de CERENIL. Decada del 50´

Sin embargo, era Tesone quien, en 1952 y a meses del brote de 1953, señalaba lo peligroso que era tomar en cuenta el número de personas afectadas al establecer las políticas sanitarias, puesto que sostenía que no era la cantidad lo que hacía a esa enfermedad doblemente peligrosa, sino que, por ignorar los medios del contagio, no se podía predecir dónde, cuándo y de qué forma aparecería una epidemia. Además, por ese entonces, no existía un diagnóstico certero o reacciones biológicas específicas como, por ejemplo, existían para la tifoidea, la brucelosis etc. Solamente se podía tener un diagnóstico de certeza, cuando aparecía las parálisis. 

Por ello, y al estar la enfermedad a oscuras en cuanto a prevención y curación, lo único que se podía hacer, según Tesone (1953a, p.6), era disminuir al máximo las secuelas que pudiera dejar, mediante la reeducación muscular que debía estar escoltada por el acompañamiento sicológico para contribuir a una orientación vocacional, “acorde a la incapacidad”, con la finalidad de orientar al lisiado “hacia el aprendizaje de una profesión que le dará en el futuro absoluta independencia para vivir de su trabajo : meta de la rehabilitación de un lisiado”.

Campaña publicitaria para juntar fondos para el Centro de Rehabilitación del Niño Lisiado

Para esto último, proponía llevar a cabo campañas de divulgación “para que el público se eduque y alcance a comprender lo que es un lisiado,… que haga comprender a los empleadores que estas personas pueden trabajar a la par o mejor de los llamados normales – y – llevar a la convicción de que no es por caridad o sentimentalismo que se acepta que estas personas puedan trabajar… es su propia capacidad y rendimiento en tareas selectivas” (Tesone, 1953b, p.4). 

Tal cual sostiene Ferrante (2014, p.425), ese escenario se derivaba de la ausencia de una política que procurara la “rehabilitación integral del lisiado” lo cual conducía a que los “afectados” se percibieran como “inútiles”. En los centros de rehabilitación, como en los clubes para discapacitados físicos, se buscó revertir ese concepto y que fueran concebidos como “ciudadanos útiles a la sociedad” (Rivas et al., 1966, p.7), consignas que fueron tomadas de la naciente fisiatría norteamericana que apelaba a que, mediante la rehabilitación integral del lisiado, la sociedad experimentara un cambio de conciencia por medio de la “creación de una conciencia popular, que afirma que los inválidos no deben ser excluidos de la sociedad ni vivir como parásitos de ella” (La Prensa, 22 abr. 1956).

Inicio de las obras del sanatorio-escuela denominado Centro de Rehabilitación para Niños Lisiados CE.RE.NIL el 18 de octubre de 1955. Habló el Presbítero Juan Martin Zabala. En el medio de la foto, el ex intendente socialista Rufino Inda. Diario El Mundo Archivo Haynes. Biblioteca Británica.

Cerenil fue obra de la comunidad de Mar del Plata que se sumó a la construcción de una obra compuesta por un predio de seis hectáreas y un edificio con superficie total de 25.500 m2. Primero fueron los médicos y luego un grupo de vecinos quienes pusieron en marcha una obra que contó con el apoyo masivo de esta ciudad. Algunos aportaron dinero, otros, horas de trabajo. La construcción llevó seis años puesto que se inauguró en 1958 (Alvarez, 2013, p.5). El referido centro se inició trabajando sobre un concepto básico antes de iniciar el tratamiento específico de que el niño era una entidad sicofísica indivisible. Por las afecciones invalidantes se le efectuaba un estudio previo de carácter integral compuesto por una encuesta médico social cuya finalidad era conocer el aspecto ambiental en el que el niño desarrollaba su vida, los problemas de vivienda, educación y economía (Cerenil, abr. 1968).

Inicio de obras del sanatorio-escuela denominado Centro de Rehabilitación para Niños Lisiados CE.RE.NIL el 18 de octubre de 1955. Diario El Mundo Archivo Haynes. Biblioteca Británica.

A principios de los años 1960 se habilitaron los sectores de internación y se iniciaron las actividades quirúrgicas. Como complemento del sanatorio escuela, se habilitó años después, el taller escuela de ortesis y prótesis que se convirtió en un taller de aprendizaje para los alumnos pacientes. Además, los técnicos que trabajaron ahí produjeron elementos tales como prótesis diversas, elevadores para pacientes, mesas de bipedestación, mesas para corsert de yeso tipo risser, halos cefálicos etc. Para entonces Cerenil ya era una institución de referencia en materia de terapias físicas, la cantidad de medios de tirada nacional que reflejaron este hecho da cuenta de ello (El Día, 9 dic. 1962; La Prensa, 9 dic. 1962; Clarín, 9 dic. 1962; La Capital, 9 dic. 1962). Entre las innovaciones, se encontraba el deporte; se lo veía como parte de ese programa integral de rehabilitación, ya que los procedimientos médicos no serían completos hasta que se lograra que el niño o el joven obtuvieran su propia seguridad física y sicológica “que solamente en actuaciones colectivas y a veces competitivas se logran consolidar” (Tesone, jun. 1960, p.8).

El deporte adaptado había surgido a finales de la Segunda Guerra Mundial bajo el concepto de que la disciplina deportiva influía positivamente también en el sistema neuromuscular y ayudaba a la reinserción de la persona en la sociedad. Era la “rehabilitación social de la persona con discapacidad” (Cibeira, 2006, p.187). En este aspecto el análisis historiográfico se debate entre los que consideran que el deporte adaptado formó parte (y forma en la actualidad) de lo que llaman la “industria de la rehabilitación”, la cual subyuga e imposibilita la toma de conciencia de las personas con discapacidad (Finkelstein, 1993) y trabajos como los de Ferrante (2013, p.175) que sostiene que el acceso al campo del deporte adaptado implicó para estas personas la posibilidad de ingresar a un lugar en el cual los lazos se basaban en la diversión. La discapacidad es alejada de las referencias a las ideas de enfermedad, asexualidad e improductividad.

Lo cierto es que la actividad deportiva generó un espacio de sociabilidad y visibilidad, puesto que los medios de comunicación reflejaban estas actividades, exaltando el “espíritu de superación y de lucha”, situación que alimentaba un discurso que bregaba por ubicar a las personas con parálisis como seres eficaces, laboriosos, sin impedimentos para realizar cualquier actividad, incluso la deportiva. La comunicación era un capítulo central, pues hay que recordar que en gran medida las colectas de fondos dependían de la efectividad de la publicidad realizada en radio, televisión y avisos callejeros (Tesone, sep. 1967, p.3), pero también de ello dependía la “creación de la conciencia popular” frente al rol de las personas con discapacidad en la sociedad. El modelo nuevamente era EEUU. Oshinsky (2005) muestra el papel que jugaron las organizaciones de carácter privado en la difusión no sólo de actividades, sino en la transmisión de conocimientos a medida que estos iban saliendo a luz, despejando el universo de incertidumbres que rodearon a ésta enfermedad.

Anuncio en el Diario La Nación, 8 febrero de 1958, pag.5

De manera tal, que mediante conferencias, entrevistas en radio, notas en los diarios y apelando a un lenguaje claro y accesible se difundían diferentes aspectos vinculados a la dolencia y se ponía énfasis en la importancia de la rehabilitación integral. Asimismo, si primero fueron los médicos y los sectores económicos (representantes de empresas pesqueras, industriales, comerciantes etc.) los que se sumaron a la obra de Cerenil, el apoyo masivo de la comunidad fue el resultado de esas campañas de difusión.

La tarea no era sencilla. Al momento de organización de Cerenil, el clima político no era propicio para este tipo de actividad de bien público. Por entonces, el Estado peronista buscaba hegemonizar las actividades sanitarias, ya fuera a través de organismos del Estado, de la Fundación Eva Perón o de los sindicatos. Esta iniciativa no cuadraba en ninguna de esas instancias. Aun así, se trazó un plan de acción donde fue central la figura de Gabriel Marín, el primer presidente de la Junta Ejecutiva. Hombre con oficio en el mundo del cine, dueño del cine Ocean Rex, y parte activa en la organización del primer Festival Internacional Cinematográfico, Marín era conocedor de los medios radiales, televisivos, como de la prensa en general.

Gabriel Marín, director del Ocean Rex, explica cuestiones sobre el Cinemascope a Viviane Romance en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. 8 de marzo de 1954. Gabriel Marin sería el Presidente de la primera Junta Directica de CERENIL.

La radio fue una gran herramienta, se contaba con un espacio semanal llamado “La voz del Centro de Rehabilitación para niños lisiados” desde donde jóvenes o personas lisiadas enviaban mensajes a la comunidad, expresaban sus inquietudes, realizaban reportajes a médicos y difundían ejemplos de personas lisiadas que se destacaron en las ciencias, artes o actividades comerciales. Mensajes que estaban en correspondencia con el de la naciente fisiatría, para quien la parálisis no era una enfermedad, por ende, no debía condicionar el futuro de las personas que la padecieran. Los diarios, los afiches callejeros daban cuenta que la rehabilitación y la readaptación social eran posibles, que había una vida después de la polio, pero para ello era necesario la colaboración de la ciudadanía.

Pero además, las campañas publicitarias eran sostenidas por un discurso y una práctica que hundía sus raíces en las tendencias más avanzadas de la medicina, hechos que hacían más creíbles y atendibles los pedidos de colaboración. Sumado al hecho de que además pronto se posicionó como un Centro de referencia, en los aspectos de formación y actualización de técnicas y conocimientos. Su solvencia fue acompañada por una difusión masiva de sus actividades, entre las cuales estaba la presencia de personalidades extranjeras expertas en cuestiones de rehabilitación.

La presencia de expertos en un principio estuvo directamente vinculada a la resolución del gobierno de Aramburu de formar la Comisión Nacional Permanente para la Rehabilitación de los Lisiados,4 de la cual Juan Tesone fue el primer presidente hasta 1958. Entre las metas estaba fortalecer el concepto de rehabilitación integral en el campo médico nacional, asesorando a las provincias y formando personal especializado.

Pileta de CERENIL (Fuente Archivo Fotográfico Tesone sobre 85, 15 octubre de 1963

Entre sus primeras actividades estuvo la recepción de un grupo de médicos noruegos que habían llegado al país para colaborar con las autoridades nacionales en la lucha contra la poliomielitis. Elloss visitaron las instalaciones en construcción y analizaron los planos del Sanatorio Escuela asesorando en diversos aspectos técnicos (La Mañana, 22 abr. 1956). A ello se sumó, el pedido de asistencia técnica a las Naciones Unidas, que llegó en marzo de 1957, mediante el envío de un experto por parte del Departamento de Rehabilitación de ese organismo. La finalidad era que efectuara una evaluación de las necesidades de Argentina y elaborara un programa tentativo conjuntamente con la Comisión Nacional de Rehabilitación. Entre las actividades de este técnico, llamado Esko Kosumen, fue la visita de la casi terminada construcción del Sanatorio Escuela (La Mañana, 16 oct. 1957).

A las visitas técnicas, se agregaron las de estudiosos que estaban interesados en ver personalmente como se construía un espacio específico para las actividades de rehabilitación. Estuvieron Donald Wilson, secretario ejecutivo de la Sociedad Internacional para el Bienestar del Lisiado de Nueva York (El Atlántico, 28 nov. 1957), Williams H. Brooks, experto norteamericano en poliomielitis que llegó a radicarse en Mar del Plata para trabajar por dos años en Cerenil (La Prensa, 24 ago. 1958) etc. Todas estas visitas eran anunciadas por periódicos locales y nacionales y era lo que otorgaba mayor solvencia, credibilidad y fortaleza a la obra de este Sanatorio Escuela, cuyos recursos económicos seguían siendo aportados por la comunidad.

Curso de Margaret Knott, una físico terapeuta famosa por la práctica y la enseñanza de la facilitación neuromuscular (Fuente Archivo Fotográfico Tesone, sobre 31, nov. 1961).

Se anexaron otras actividades a las ya mencionadas como fueron los cursos sobre poliomielitis que contaron con la presencia de destacados profesionales del extranjero, como Margaret Knott, una físico terapeuta famosa por la práctica y la enseñanza de la facilitación neuromuscular (Knott, Voss, 1970) También se otorgaron becas para estudios especializados de fisioterapia en el establecimiento DT Watson School Phisiatric en Pensylvania, como para otras especialidades como musicoterapia, en Inglaterra, terapia ocupacional, en Richmond, Virginia (EEUU), administración hospitalaria en Sao Paulo (Brasil), siquiatría infantil. Además se brindaron cursos para capacitar maestras en los conceptos básicos de la rehabilitación. La mayoría de las becas fueron otorgadas por la Organización Mundial de la Salud con el auspicio de la Oficina Sanitaria Panamericana.

Conjuntamente, parte del personal técnico fue preparado mientras transcurría la construcción del edificio, realizando cursos en diferentes países como fue en el Hospital Ortopédico de Copenhague, institución que en IV Simposio (1956) de la Asociación Europea contra la Poliomielitis contribuyó, por primera vez, a divulgar, en estos encuentros la importancia de la rehabilitación, de la marcha y la organización de centros de rehabilitación, presentando una descripción exhaustiva de los distintos métodos usados (Ballester Añón, Porras Gallo, Báguena Cervellera, 2013, p.90).

Gimnasio de CERENIL  (Fuente Archivo Fotográfico Tesone, sobre 85, 15 octubre de 1963.

Por último, otro aspecto distintivo tiene que ver con el rol que jugó la Iglesia católica en Centros como Cerenil. Si bien en materia religiosa, la Argentina tenía como antecedentes inmediatos las organizaciones de tipo benéficas y Alpi, donde el componente católico era importante, por lo menos en el caso de Cerenil, la situación no era tan directa. La presencia de la Iglesia católica se hacía sentir ya que algunos de los miembros de la Junta Directiva eran activos miembros de esa comunidad, pero aun así existieron también de otros credos, en este sentido Cerenil hacia explícita su adhesión a unos de los principios esbozados por la Organización Mundial de la Salud en cuanto a que “Toda persona tiene el derecho a ser atendida en su salud, sin discriminaciones políticas, sociales, raciales o religiosas o de cualquier sectarismos”. 

Por ello, al efectuarse un estudio de los planos del Sanatorio-Escuela de Cerenil, en el año 1952, se pensó en una capilla ecuménica, con la idea de que en un mismo lugar se efectuaran todos los diferentes oficios religiosos cambiando los símbolos de cada religión mediante un dispositivo giratorio. En relación a esto Juan Tesone (sep. 1964) recordaba que “Nos llevó varios años de lucha alcanzar ese objetivo. La amplitud de conceptos expresada por el papa Juan XXIII fue la que facilitó romper barreras y luego de prolongadas conversaciones con los máximos dirigentes de diferentes religiones, se logró, en diciembre de 1965, que se aceptase la realización de diversos cultos en la misma capilla de esta institución”.

Consideraciones finales

Cerenil y la mayoría de los centros de rehabilitación integral que le sucedieron fueron creados por organizaciones de la sociedad civil. Para médicos como Tesone, Pedro y Humberto Notti, José Francisco Luis Castiglione o Fernando Erneta la formación de estos centros era indispensable, y la tendencia a nivel nacional e internacional priorizaba la vacunación y no la rehabilitación. El interés en el entorno sanitario internacional por los aspectos sociales de la enfermedad comenzaron a vislumbrarse hacia mediados de la década de 1950, incrementándose su interés hacia finales de la misma década, razón por la cual estos médicos, que en su mayoría se habían formado en EEUU, replicaron la experiencia norteamericana acudiendo a la acción solidaria, de manera temprana en relación a los ejes que dominaban las agendas de las organizaciones internacionales y gubernamentales. 

Doctor Humberto Notti

El pensamiento dominante hasta avanzada la década de 1950 ponía el acento en todo lo referido a la prevención de la enfermedad. Estos profesionales comenzaron a alzar sus voces sobre las huellas que la poliomielitis había dejado, tanto en el aspecto físico como en el social, esto último involucró una lucha cultural por la integración de las personas con capacidades motoras diferentes que hasta el día de hoy continúa. Por otro lado, mostraron diferencias con las instituciones que les precedieron, en el caso de Cerenil, como de otros centros (por ejemplo, Mendoza). 

A diferencia de Alpi, no fueron instancias motorizadas por personas afectadas por este mal, tampoco tenían hijos con polio. Fuera por solidaridad o prevención, esta era una clara distinción que se sumó a que fueron organizaciones que expresaban diversidad religiosa, ideológica y hasta económica, donde el eje articulador eran estos médicos que mediante un accionar anclado en la credibilidad que despertaron pudieron nuclear, en torno a sus proyectos, diversos colaboradores oficiosos.
 
Dr. Humberto Notti, durante la inauguración del Hospital Notti.


De hecho, por ejemplo en el caso de Irpi, los doctores Humberto y Pedro Notti buscaron que fuera una obra gubernamental, laica, oficial pero al fracasar sus reiterados pedidos a las autoridades provinciales, debieron recurrir al apoyo de la comunidad, inaugurando así el primer centro de rehabilitación de este tipo que tuvo el país cuyos aspectos organizativos fueron similares a los de Cerenil (la diferencia es que este último construyó un predio bajo el nuevo enfoque). Lo expuesto señala claras diferencias con la obra de Alpi que se cimentó sobre el modelo de beneficencia donde la caridad cristiana teñía sus acciones. 

Los centros que surgieron a mediados del siglo XX, y que no fueron filiales de Alpi, hundieron sus raíces en la idea de que debían ser considerados como empresas “Con todas sus operaciones técnicas, comerciales, financieras, de seguridad, de contabilidad y administrativa, siendo el objetivo de esta empresa capacitar al lisiado para integrarlo o reintegrarlo a la comunidad” (Torre, 1963), pero además se entendía que la rehabilitación no podía pensarse en “términos de beneficencia” sino como una responsabilidad “ineludible e impostergable” de los gobiernos los cuales debían aceptar la “colaboración privada” (Tesone, 1967).

Vista aérea de Cerenil, actual Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur”. Gentileza Carlos Luis Mafferi para Fotos de Familia Diario la Capital

Para entonces, estas ideas ya habían comenzado a permear los capilares de las políticas gubernamentales. La rehabilitación integral podía ser oficial, privada y hasta tener un carácter mixto. Tal es así que como parte de las acciones de la Comisión Nacional de Rehabilitación del Lisiado (1956), dependiente del Ministerio de Asistencia Social y Salud Publica de la Nación se organizó el primer centro oficial de ese tipo en la ciudad de Buenos Aires que fue la base de lo que luego se transformó en Instituto Nacional de Rehabilitación del Lisiado. 

En enero de 1976, CERENIL cedió la administración del Sanatorio - Escuela al estado nacional creándose el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (INAREPS). A partir de ese momento la entidad vela permanentemente por el mantenimiento del objetivo con el que se construyó ese edificio. El 26 de marzo de 2008, al conmemorarse 50 años de la inauguración del Sanatorio-Escuela, hoy sede del Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur, se impuso el nombre del Dr. Juan O. Tesone al mencionado establecimiento. El doctor Juan O. Tesone falleció en 1994.


Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (INAREPS) en la actualidad

Cabe recordar que el Dr. Juan Tesone fue Miembro de Honor de las Sociedades de Rehabilitación y Académico Honorario de varias entidades del extranjero; Organizador y Director de El Portal del Sol de Mar del Plata; Asesor Técnico del Instituto de Rehabilitación de Parálisis Infantil IRPI de Mendoza; Asesor Técnico del Centro de Rehabilitación para Paralíticos Cerebrales APANEC, de Córdoba; Asesor Técnico del Centro de Rehabilitación para Paralíticos Cerebrales de Salta; organizador y presidente de la Coordinación de Entidades Privadas de Rehabilitación CERBA, de la Provincia de Buenos Aires; primer Presidente de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas Discapacitadas. En todos los casos, su desempeño fue ad honorem.

El INAREPS en la actualidad


La función del INAREP en la actualidad es rehabilitar de forma integral a las personas con discapacidad motriz y visceral cardio-respiratoria; promover la implementación de programas de promoción, prevención, rehabilitación e integración de las personas con discapacidad y capacitar al recurso humano.
 
Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur - INAREPS en la actualidad

Gimnasio del INAREPS en la actualidad. Gentileza Flickr
Gimnasio del INAREPS en la actualidad. Gentileza Flickr

Gimnasio del INAREPS en la actualidad. Gentileza Flickr
Pileta de natación del INAREPS en la actualidad. Gentileza Flickr
Pileta de natación del INAREPS en la actualidad. Gentileza Flickr
Pileta de natación del INAREPS en la actualidad. Gentileza Flickr
Pileta de natación del INAREPS en la actualidad. Gentileza INAREPS
Sala de rehabilitación del INAREPS en la actualidad. Gentileza Flickr


Fuentes:
Basado en el trabajo denominado “Los desafíos médicos, sociales e institucionales que dejó la poliomielitis: la rehabilitación integral en la Argentina de mediados del siglo XX” por Adriana Alvarez - Profesora, Departamento de Historia / Universidad Nacional de Mar del Plata; investigadora independiente, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Funes 3350, cuerpo 3. 7600 – Mar del Plata – BA – Argentina. acalvarmdp@gmail.com