lunes, 23 de septiembre de 2013

INSTITUTO NACIONAL DE EPIDEMIOLOGIA (INE) + CAPILLA NUESTRA SRA. DEL HUERTO

Instituto Nacional de Epidemiología - Foto extraida del sitio www.vihda.org.ar

El edificio del Lavadero del antiguo Hospital y Asilo Marítimo, y hoy Instituto Nacional de Epidemiología Dr. Juan H. Jara, comprende dicho conjunto entre otros, los pabellones del antiguo hotel Alemán, construido aproximadamente en el año 1880, los Pabellones construidos por las Damas de Beneficencia en 1893, las ampliaciones ejecutadas en 1920 como Sanatorio Marítimo y la Capilla ejecutada por el arquitecto Walter Bassett Smith en 1915.
Antiguo Hotel Alemán, luego Instituto Nacional de Epidemiología. Foto enviada por José Alberto Lago a Fotos de Familia del Diario La Capital
Constituye el conjunto uno de los bienes patrimoniales de mayor antigüedad y significación de Mar del Plata. Es un testimonio arquitectónico y cultural que ha acompañado la evolución e historia de la ciudad desde sus orígenes, desarrollando siempre funciones de interés y reconocimiento social.

Instituto Nacional de Epidemiología - Foto extraída del sitio Patrimonio Arquitectonico Marplatense de Oscar Casemayor


En los terrenos del antiguo Hotel Alemán de Augusto Cilander, que en septiembre de 1893 fue transformado en el Asilo Marítimo para enfermos de tuberculosis. En el año 1914 fue construido el edificio de servicio, que funcionaría como lavadero siendo un buen exponente de la tradición pintoresquista de raíz inglesa, es decir, aquella que recuperó el clasicismo hacia 1900 luego del largo período victoriano donde primaron el estilo neogótico y la estética medievalistas del movimiento Arts & Crafts.



Instituto Nacional de Epidemiología - Foto extraída del sitio Patrimonio Arquitectonico Marplatense de Oscar Casemayor


El lavadero se ubicó en la manzana comprendida entre las calles Ituzaingó, XX de septiembre, Necochea y España donde ya existía el edificio de la caballeriza y otros anexos al asilo. El proyecto del edificio del lavadero fue realizado por el arquitecto británico Walter Bassett Smith de importante actuación en la Argentina por tres décadas y autor de innumerables edificios en la ciudad, especialmente casas de campo, de veraneo y cascos de estancias. En estas obras acudió a elementos de los estilos neogótico y neorrománico adaptándolos al estilo pintoresquista.


El Dr. Juan  Héctor  Jara

Médico director del Hospital y Asilo Marítimo, que funcionaba en la manzana donde actualmente se encuentra el Instituto Nacional de Epidemiología. Dicho establecimiento era propiedad de la Sociedad de Beneficencia, entidad privada de la que formaban parte damas de la “alta sociedad” o “aristocracia” argentina.


Jara había nacido en 1869 en la ciudad de Bella Vista, provincia de Corrientes. Su infancia fue traumática, pues fallecieron sus padres y el único hermano, por lo que su tía debió hacerse cargo del niño. Concurrió a la escuela primaria de la ciudad natal y al Colegio Nacional de Corrientes capital. A los 19 años (1889) ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Realizó las prácticas en el Hospital Rivadavia y en 1898 obtuvo su título de médico.

Dr. Hector Jara

Niñas del Hospital Marítimo de Mar del Plata (al que pertenecía el “Solarium”)
Por motivos que desconocemos, al año siguiente se trasladó a General Belgrano, provincia de Buenos Aires, donde comenzó el ejercicio de su profesión. De trato cordial, ganó la simpatía de los habitantes, que valoraban el hecho de que no cobrara honorarios a los pobres. Al año siguiente la informaron que la Sociedad de Beneficencia buscaba un médico para dirigir un establecimiento destinado a la atención de niños. Viajó entonces a la Capital Federal y fue contratado por la Sociedad. En ese entonces no existía la pediatría como especialidad, sino que los médicos que elegían atender a los niños lo hacían por vocación.

Casa de Juan H. Jara construida en 1905 en Chacabuco 3240 cercano al complejo del Hospital Marítimo- Foto de Carlos Alberto Raso enviada a Fotos de Familia del Diario La Capital

En el mismo año 1900  Jara, que tenía 31 años, tomó posesión de la dirección del Hospital y Asilo Marítimo, destinado al tratamiento de niños débiles y anémicos, y enfermos agudos de tuberculosis. Su capacidad era de 170 camas. Su alojamiento se encontraba dentro del mismo edificio. Visitaba a sus pacientes todos los días, inclusive domingos y feriados. El contrato preveía que también podía desempeñar su profesión en forma particular.

Dr. Juan Hector Jara

La administración del Hospital fue entregada a las religiosas de la Congregación de Hijas de María del Huerto, que también atendían las salas y dormitorios. Antes de que llegara a Mar del Plata, otros médicos se habían radicado en esta ciudad, entre ellos Arturo Alió. Tuvo una buena relación con sus colegas. Contrajo matrimonio en 1901 y tuvo tres hijas. Una de ellas, María Carolina, murió a los ocho años. Era integrante del primer directorio del Establecimiento de Caridad, que luego daría origen al Hospital Mar del Plata, cuya piedra fundamental fue colocada en 1903.

La gente de escasos recursos lo llamaban “médico de los pobres”, pues nunca cobró a los humildes por las consultas; además, trataba de procurarles los medicamentos que necesitaban. Se caracterizaba por su conducta espontánea, era un verdadero filántropo un tanto carismático. Tenía gran capacidad de trabajo, nunca parecía apurado o fatigado, dedicaba a sus pacientes todo el tiempo necesario. No llegó a ser una persona de fortuna, a pesar de que atendió a la mayoría de las familias marplatenses y de los veraneantes.

Sus propiedades eran un chalet situado en Ayacucho 3340 y una quinta de tres hectáreas. Su consultorio particular estaba ubicado en San Martín al 2400. Fue presidente del Círculo de Obreros Católicos, médico de la policía y de los ferroviarios, consejero escolar, profesor en el Colegio Nacional y director del Solarium, también dependiente de la Sociedad de Beneficencia.

Falleció en 1920  en la Capital Federal, adonde había sido trasladado para su mejor atención. Tenía 51 años. Fue alojado en el cementerio de Recoleta. En su memoria, fue esculpido un busto que se colocó en el hall de entrada del I.N.E. (ingreso por calle Ayacucho) y se construyó un mausoleo en el cementerio de la Loma, previsto en una ordenanza y llevado a la realidad por la acción del Centro Médico de Mar del Plata y la Municipalidad de General Pueyrredón.


Con el Dr. Rodriguez Egaña


En una nota concedida al reportero de Caras y Caretas Sr. Juan Jose de Soiza Reilly el 8 de febrero de 1930 al Director del Hospital Maritimo – Dr. Alberto Rodríguez Egaña, se permite verificar el perfil del profesional a cargo de las tras instituciones y sus preocupaciones con el terrible flagelo de la tuberculosis que flagelaba a la sociedad de aquella época. A continuación se transcriben los siguientes comentarios:



“El Doctor Alberto Rodriguez Egaña dirige, además del “Solarium”, el Hospital Marítimo y el Asilo Unzué, que la Sociedad de Beneficencia posee en Mar del Plata. Más que el director técnico, es el alma de esas instituciones. Con que cariño, con que ternura va mostrándome todas las dependencias y con que admiración elogia la obra de las excelsas damas argentinas. Nombrado director hace ocho años -electo por concurso- prefirió abandonar su residencia de Buenos Aires para instalarse aquí, abnegadamente en Mar del Plata y consagrarse invierno y verano a los niños. Solo va a Buenos Aires para dictar sus cátedras en la Facultad de Medicina, como docente libre de Patología Quirúrgica. En Norteamérica se especializó en la materia frecuentando las aulas y las clínicas donde se estudian con preferencia esas enfermedades. Acaba de ser designado para el II Congreso de Cirugía a realizarse en julio como relator del tema: Estado actual del tratamiento del mal de Pott en los Niños…”

Los males modernos

“Yo elogio la utilidad del “Solarium”. El Dr. Odriguez Egaña me responde:
-¡Lástima que no podamos hacer todo lo que debiera hecerse! Faltan recursos para ampliar el establecimiento. Estamos obligados a rechazar muchos enfermos que aquí se curarian. La Sociedad de Beneficencia realiza una obra heroica con lo mucho que hace. Pero escasea el dinero. Es menester ampliar la playa. En el Hospital Marítimo apenas caben 220 niños y en el “Solarium” 130. Luego me habla de la enorme difusión de la tuberculosis a los huesos. Especialmente entre los niños. El único remedio está en la cirugía y en los rayos solares. Sobretodo el tratamiento del sol a la orilla del mar. En Europa se prefiere a veces el sol en la montaña. Pero en nuestro país, las únicas montañas que tenemos no sirven por el clima por las continuas tempestades, por la falta de comunicaciones, por el aislamiento de las nieves en que estarian bloqueados los enfermos.


-La estadística de esta clase de enfermedades-agrega el Dr. Rodríguez Egaña- es de sobra inquietante, no solo en los niños. También en los adultos. Sin embargo, carecemos de establecimientos especiales donde los enfermos puedan ser atendidos de acuerdo con las practicas modernas. En todos los hospitales de la República abundan los perseguidos por el mal de Pott, por la osteo artritis, por la tuberculosis a la cadera, a la rodilla, a los pies y a los brazos. Mezclados a los otros enfermos no pueden ser sometidos a la técnica propia que aconsejan los especialistas. Los poderes públicos están en el deber de prestar atención a este asunto muy grave. Si el gobierno creara un sanatorio quirúrgico de tuberculosis para adultos, con un “solarium” a la orilla del mar, yo creo que cuatrocientas camas serian pocas para atender a los pacientes. Además, con ello se obtendría un enorme beneficio científico: la especialización de los estudios, la formación de los médicos especiales capaces de afrontar el peligro que nos viene encima.

“Foto de 1924, del Director del Sanatorio Marítimo.Dr. Alberto Rodriguez Egaña rodeado de su personal de médicos y enfermeras”. Foto enviada por el Lic. Angel J. Somma a Fotos de Familia del Diario La Capital

En efecto la estadística de estos males que avanzan de un modo asombroso, debería conmover al gobierno argentino. Basta observar la mortalidad general en los casos de mal de Pott, el terrible flagelo que agotó en pocos años la vida de dos brillantes escritores nacionales: Alberta Tena y Ricardo Guiraldes.
En el “Solarium” sobre 222 casos de mal de Pott, han fallecido 33, han mejorado 27 y han logrado curarse 50. Los porcentajes de mortalidad en las demás enfermedades de esa índole, disminuyen mediante el tratamiento del “solarium” pero en Buenos Aires el porcentaje de las victimas de la tuberculosis a los huesos llega a cifras que espantan: 90 por ciento.
-Y para olmo-agrega el Dr. Rodríguez Egaña- no hay un solo hospital que este en condiciones científicas apropiadas para salvar de la muerte a los contaminados.

Capilla Nuestra Sra. del Huerto

La capilla, que también perteneció al Asilo y está ubicada sobre la calle Ayacucho, fue proyectada por W.B. Bassett Smith y B. H. Collcutt y sus planos se aprobaron el 20 de marzo de 1912, de estilo neogótico con influencias inglesas fue construida por la firma Manelli y Lemmi, e inaugurada en 1915 es una expresión de la corriente eclecticista que caracterizó la arquitectura nacional de principios de siglo, encuadrada en el estilo neogótico inglés. 


Capilla Nuestra Sra. del Huerto - Foto extraida del Diario La Capital
Esta correspondencia estilística, con sus particularidades formales, la revela como un elemento singular dentro del conjunto edilicio, cuyas fachadas principales presentan un lenguaje italianizante.


Fachada lateral de la capilla. Se pueden observar loscontrafuertes dispuestos ritmicamente con pinaculos de remate. Foto extraida del sitio Patrimonio Arquitectonico Marplatense de Oscar Casemayor.

Construida para anexarse al sanatorio existente, fue ubicada respetando la estructura original de cuatro patios y pabellones. La capilla se encuentra implantada de espaldas a la calle, mostrando su frente hacia el interior de la manzana. Al acceso principal se llega a través de un patio interior orientado al Sur, mientras dos espacios abiertos delimitan sus laterales que contienen las puertas de acceso secundario, y otro de acceso a la sacristía. La planta, de composición simétrica, está generada a partir de la adición de tres volúmenes que se corresponden con las diversas áreas pertenecientes a la liturgia: el atrio, la capilla propiamente dicha y la sacristía.


Frente de la capilla - Foto extraida del sitio Patrimonio Arquitectonico Marplatense de Oscar Casemayor.

El atrio se ubica en un cuerpo menor con cubierta a dos aguas. La capilla, de una sola nave es el volumen de mayor escala. Su cubierta, de fuerte pendiente es de tejuelas de zinc con muros de carga sobre la fachada principal, respeta la curvatura del ábside del altar, visible desde la calle Ayacucho al asomar sobre la sacristía, un cuerpo más bajo y de techo plano, que reconstruye la Línea Municipal. Los muros de gran espesor, son de mampostería de ladrillos revocados, con contrafuertes dispuestos rítmicamente y pináculos de remate. El revoque, en el exterior y en el interior, es de tipo símil piedra con marcado de falsos sillares y terminación moldurada en zócalo, remate, vanos de carpinterías y guardapolvos curvos, en complemento con recursos ornamentales diversos como denticulados, hornacinas y cruces de remate. Del cuerpo principal hacia el ábside se eleva el pequeño campanario.


Detalle del frontis principal en la fachada de acceso. Foto extraida del sitio Patrimonio Arquitectonico Marplatense de Oscar Casemayor.

Todas las carpinterías presentan dinteles en arco apuntado. Las ventanas laterales de la Capilla, en las que domina la verticalidad, están dispuestas entre los contrafuertes. Se trata de carpinterías metálicas con hojas basculantes conformadas por ángulos de hierro. En la sacristía las ventanas son carpinterías de madera con una hoja de abrir y se presentan en grupos de tres. Constituye una excepción la ventana circular del coro, con vidrio repartido coloreado, ubicada sobre la fachada de acceso a modo de rosetón. Las puertas, también con arco apuntado, son de doble hoja a excepción de las de la Sacristía. Están conformadas por tablas de madera y herrajes de hierro forjado con pernios de elaborada ornamentación. Es de destacar, por su cualidad artística la puerta vaivén que une el atrio y la nave principal, en cuyo colorido vitral se descubre la firma del autor: A. Vilella


Fachada lateral de la capilla. Se pueden observar loscontrafuertes dispuestos ritmicamente con pinaculos de remate. Foto extraida del sitio Patrimonio Arquitectonico Marplatense de Oscar Casemayor.
Patio lateral del conjunto - Foto extraida del sitio Mi Nikon y yo
Patio lateral del conjunto - Foto extraida del sitio Mi Nikon y yo

En el interior el espacio está pautado por una sucesión de pilastras que se corresponden con los contrafuertes en el exterior. Los pisos son de baldosas calcáreas graníticas de 20x20cm con juntas rectas. En su disposición se alternan las tramas ortogonal y diagonal. Del mismo material son las guardas ornamentales y las bandas lisas en color negro, que demarcan diversos sectores en el espacio de la capilla. En la planta alta se ubica el coro, al cual se accede por una escalera de piedra ubicada a un lado del atrio. El piso del coro es de tablillas de madera. En el interior el mobiliario de madera al igual que el altar con detalles dorados. Sobre el ábside que contiene al altar se aplican pinturas murales de gran colorido. Delimita el presbiterio una reja artística con rizos y cuadrifolios ornamentales.

Biblioteca Dr. Mario H. Zerbini

La biblioteca Dr. Mario H. Zerbini, fue creada el 2 de abril de 1947, la misma funciona en el Instituto Nacional de Epidemiología que tuvo su origen en el Antiguo Asilo y Hospital o Sanatorio Marítimo, creado en Mar del Plata el 30 de septiembre de 1893 dependiente de la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal.

Fue destinado al tratamiento de pacientes con tuberculosis, con internación en el establecimiento ubicado en Ituzaingó 3520. Posteriormente pasó a depender de las autoridades nacionales de Salud Pública y en abril de 1968 la Secretaría de Salud Pública de la Nación, lo transforma en Centro Nacional de Lucha Antituberculosa. Las necesidades de la población posibilitaron incorporar el estudio y control de otras enfermedades prevalentes, tales como Enfermedades de Transmisión Sexual, Enfermedad de Chagas Mazza o hepatitis, con un enfoque epidemiológico.

El 23 de junio de 1971 sobre las bases del Centro Nacional de Lucha Antituberculosa, se creó el INSTITUTO NACIONAL DE EPIDEMIOLOGÍA DR. JUAN H.J ARA, cuyas funciones son las de Investigación y Docencia. A partir del 6 de junio de 1980 el I.N.E. lleva el nombre de Dr. Juan H. Jara como homenaje y merecido reconocimiento a quien, en su oportunidad dedicó incondicionalmente su capacidad profesional y humana a la institución. La Biblioteca Dr. Mario H. Zerbini fue llamada así, en homenaje a un prestigioso médico que integró el equipo del Área Piloto de Demostración de Lucha Antituberculosa y cuyo fallecimiento inesperado se produjo en 1966.

Enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) y Zoonosis:

El I.N.E. Dr.Juan H.Jara tiene desde su creación en 1971 una larga trayectoria en el tema. Coincidentemente en ese año se estudió un brote de hepatitis infecciosa epidémica, trasmitida por ingesta de agua contaminada que afectó a estudiantes de escuelas secundarias de Mar del Plata que habían concurrido en viaje de egresados a una ciudad de la Patagonia Argentina.

En el transcurso de los años subsiguientes el servicio participó en otras investigaciones de brotes de ETA, en asesoramiento a Municipios y Jurisdicciones del país, en una intensa actividad docente y en exposiciones en Jornadas y Congresos. El servicio de ETA y Zoonosis es creado oficialmente en 1993, incorporado al organigrama del INE por estructura aprobada y concursada por el Ministerio de Salud de la Nación.

En más de 20 brotes entre los que se destacan la identificación de agentes como triquinosis, Hepatitis A, Salmonelosis y Aditivos (Bromato de Potasio y Acido nicotínico). En 1992 se realizó en el INE el 1er. Taller de Epidemiología de la ETA al que concurrieron 51 profesionales oriundos de 16 provincias de cual surge la elaboración y el dictado del curso de Epidemiología y control de las ETA. Curso regular anual desde 1992 de Epidemiología y Control de las ETA por Educación a distancia con un promedio de asistencia de 40 participantes (entre profesionales y técnicos).

Paralelamente se ofrece a las Provincias y Municipios, el curso a demanda de Epidemiología y Control de las ETA, por educación a distancia, integrado a los Servicios de Salud locales el cual se realizó en: 1995, Córdoba (Capital) y Río Gallegos (Pcia. de Santa Cruz) 1999-2000, Ciudad de Bs. As. Asociación Argentina de Tecnólogos de Alimentos.

Con el fin de capacitar en menor tiempo al equipo de salud comprometido con el control de las ETA en las Provincias y Municipios. Se elaboró y dictó el: Taller de Introducción a la Epidemiología de las ETA Presencial a Demanda de 24 hs. docente, con elaboración del Manual para el alumno el cual se realizó en distintos Municipios, Provincias y Universidades.

A solicitud de la Comisión Nacional de Cólera y organizado por la Dirección Nacional de Medicina Sanitaria, el servicio de ETA y Zoonosis fue convocado para la elaboración y dictado del Taller de Investigación de Brote y Vigilancia Epidemiológica desde 1992 a 1999 en más de 10 provincias del país. El Servicio elaboró un Manual de Educación para la salud para este grupo de trabajadores, el cual fue requerido en 6 (seis) oportunidades por Provincia o Municipios. En 1990 integró la comisión Intersectorial de vigilancia y Prevención del Cólera del Partido de General Pueyrredón.

En 1988 en el Congreso Argentino de ciencias Veterinarias, el INE participó en el 1er. Taller de Vigilancia epidemiológica de las ETA. En 1988 se crea la RAVETA (Red Argentina de vigilancia de las ETA) Desde 1988 a 1999 se publica el Boletín de RAVETA del cual el INE es integrante de la comisión directiva en el área capacitación. En 1999 la Elaboración del Capítulo de Intoxicaciones por alimentos y Vigilancia Epidemiológica para el curso de Post Grado de Toxicología Clínica (Proyecto Universidad Abierta – Secretaría Académica de la Universidad Nacional de Mar del Plata) Convenio INE y Ministerio de Salud de la Nación.

Prestigio Internacional

Siguiendo en esta línea de comentarios, el Instituto Nacional de Epidemiología Dr.Juan H. Jara de la Ciudad de Mar del Plata ha celebrado convenios de colaboración con diversas instituciones y organismos locales, nacionales e Internacionales como así también con empresas:

  • Universidad Nacional de Mar del Plata
  • Facultad de Ciencias Veterinarias
  • Universidad Nacional de La Plata:
  • Facultad de Ciencias Médicas: Cátedra de Salud, Medicina y Sociedad, Cátedra de Higiene, Medicina Preventiva y Social y Centro Interdisciplinario Universitario para la Salud
  • Instituto Universitario de Infectología
  • Universidad de Fraternidades Santo Tomás de Aquino, FASTA Proyecto Sistema Informático para Vigilancia Nacional de las Infecciones Hospitalarias
  • Facultad de Ingeniería – Área Informática
  • Empresa Microsoft/ Software Informático
  • Universidad Nacional de Río Cuarto: Facultad de Ciencias Exactas, Físico Químicas y Naturales
  • Universidad Nacional del Comahue: Centro Regional Universitario Bariloche
  • Universidad del Salvador Facultad de Medicina
  • Universidad Andina Simón Bolívar, Sucre, Bolivia:
  • Instituto Superior de Ciencias Médicas
  • Instituto Superior de Ciencias Médicas Calixto García, La Habana, Cuba

Fuentes:
Melecia Granero “La Arquitectura Ecléctica de Mar del Plata en 1890-1930” http://www.fba.unlp.edu.ar/news/SCYTEC/PDF/GRANERO.pdf
Lic. Angel J. Somma – Fotos de Familia del Diario La Capital
Nota extraido del sitio “Conexiones”  / Juan Hector Jara / por Gerardo Celemín http://conexionesmdp.es.tl/Juan-H-e2-ctor-Jara.htm
Notas extraidas del sitio oficial del Instituto Nacional de Epidemiología / Historia

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