martes, 15 de septiembre de 2015

LA ATALAYA



Conjunto La Atalaya

Transitar por Av. Luro puede convertirse en una verdadera expedición al pasado si se observan las mar­quesinas de las casas, los árboles y hasta algunos de los vecinos domiciliados allí. En la intersección con la calle Dorrego, justo en la esquina donde no hace mucho había un restaurante, se ven un grupo de viviendas y co­mercios cuyos frentes pre­sentan particularidades similares y no de casualidad. Sobre Luro, una inscripción afirma que se trata de una unidad: -1889 Atalaya 1928-.
 
Sitio donde actualmente se encuentra la sede del Club Quilmes en Avenida Luro. Se llamaba “La Atalaya”. La edificación contigua todavía existe. Luego se observa la Plaza Rocha. Gentileza Club Quilmes.
Interior de “La Atalaya”, propiedad donde actualmente se encuentra la sede del Club Quilmes
En efecto, es un conjunto de propiedades conocidas por la vecindad con ese nombre, del cual forma parte el Colegio de Arquitectos, que en los últimos meses se ha comprometido con la puesta en valor y mantenimiento de esta riqueza cultural.

Proyecto Atalaya: Todo comenzó con la iniciativa del Colegio de Arquitectos de pintar la fa­chada de su sede; una se­rie de vecinos comenzaron a juntarse para preguntarle a los pintores y al colegio para ver cómo podían hacer para pintar los frentes, explica la arquitecta Marta Rueda, miembro de la Co­misión de Preservación del Patrimonio Arquitectónico del Colegio de Arquitectos. Tras la inquietud de los vecinos comenzó a gestarse un proyecto de recuperación de este complejo arquitectónico: porque por otro lado, la cuadra sobre Dorrego ha sido declarada en el 85 de interés municipal por ordenanza 1.057,
 
-Edificio Atalaya, Av. Luro y Dorrego. Recuerdo en esa esquina el Bar Pueyrredon del Señor Nivio. Tenía un hermoso billar “.Carlos Alberto de Adá

Esto significa un desafío para los marplatenses en general, agrega. En el mes de octubre comenzaron sumando esfuerzos, para lo que convocaron a la comunidad marplatense en general y a los vecinos residentes en el edificio en particular. Este complejo es el único que existe actualmente en Mar del Plata con estas características y tan bien conservado.

Arquitectura Hispana: Si bien el núcleo original, o lo más añejo, es la construcción sobre la Av. Luro, se trata de una unidad de construcción realizada por la misma persona como un conjunto de viviendas para rentas. Pero, a su vez, cada una posee alguna particularidad en sus detalles que las diferencian. Se trata de una estrategia para mantener una unidad, pero no a través de una repetición estricta de las cosas sino por medio de un mismo lenguaje. En este caso se hace con arquitectura hispana porque el dueño era un español.
 
La Atalaya, Luro 3862. Fotografía del blog “Denak-Bat, Centro Vasco de Mar del Plata.
Manuel Martínez es el nom­bre que la historia recuerda como dueño de las tierras. Comerciante, poseía allí un almacén de Ramos Generales, propio de la época, que se supone que estuvo ubicado sobre la esquina bajo el nombre de Atalaya. De ahí el motivo de la inscripción en uno de sus frentes y la denominación que recibió el conjunto.

El grupo de arquitectos posee datos preci­sos: en realidad es el sobri­no y yerno del propietario, Emilio Castro Martínez, el que contrata al arquitecto inglés Charles Evans Medhurst Thomas, constructor de diversas propiedades de la época pero con características inglesas o francesas, que era la que dictaba la moda de la élite de aquel entonces. De aquí se desprenden dos datos interesantes: uno es que se trata de una construcción con un objetivo diferente al de las casonas opulentas, el inquilinato, que resultaba ideal porque La Atalaya era un punto de paso obligado desde la entonces floreciente estación de trenes hacia el centro comercial y turístico de la ciu­dad.

Por ese motivo se cree que no se le ha dado tanta importancia a esta construcción, bastante simple en comparación con las obras que se conservan de ese entonces. El otro dato es el de la relación matrimonial entre primos, la de Castro Martínez con la hija de su tío Manuel Martínez, que más que ser un comentario, refleja la costumbre y realidad social de un sector de los habitantes de la época, ya que según los vecinos ese tipo de encuentros era muy común.
 
La Atalaya Foto de Oscar Casemayor
Se estima que la familia Martínez era dueña de casi toda la manzana y que te­nían una quinta en el sector que actualmente ocupa el Club Quilmes. Era una casa de tipo chorizo, con galería y un parque que este mismo arquitecto le hizo refacciones al estilo inglés sobre el Club Quilmes, que se tiró al igual que un edificio por la calle San Martín que también de­cía La Atalaya y era una carbonería.

Este complejo, sin lugar a dudas, encierra miles de anécdotas y recuerdos que en la memoria de los mayores o la experiencia transmitida a los que vinieron después, quedan como parte de un montón de historias que unidas hablan de las vivencias de la gente de Mar del Plata a través de los tiempos. Los arquitectos, en su afán por reunir elementos para la puesta en valor del lugar, comentan que: estamos juntando información de los vecinos, incluso algunos que ya no viven acá y se acercaron a contar sus recuerdos. 
 
La Atalaya. Foto de Oscar Casemayor
Además algo muy valioso, que es la fantástica relación de vecindad que existe entre sus habitantes a manera de un barrio cualquiera, algo muy difícil de conservar en una zona céntrica como esta. Ese tipo de valores son tanto o más significativos que el aspecto arquitectónico, la unión humana promovida por fuertes sentimientos hacia este edificio como la morada que albergó sus anhelos y esperanzas, donde compartieron la vida misma.

Estas 17 viviendas originarias fueron sufriendo modificaciones que, más que del orden arquitectónico, tienen que ver con un aspecto mobiliario. Cada una tiene un propietario, salvo las ubica­das en la Av. Luro, que es un condominio adquirido por los mismos inquilinos que la habitaban, cuando la propiedad fue rematada. Es importante ver cómo, cuando refacciona la quinta el arquitecto Charles Thomas, hace una refacción estilo inglés y cuando hace las viviendas las realiza en el mismo estilo: casa de 2 plantas apareadas de a dos con una medianera en común. Pero también coloca una fuerte carga de arquitectura hispana, en el lenguaje ex­terno sobre todo.
 
Detalles del conjunto La Atalaya. Extraido del sitio Toledo con Todos
Finalmente si bien ahora muchos de los materiales que tienen estas viviendas uno podría considerarlos de primera, creemos que en su momento, por el tipo de propuesta de hacer una tira de viviendas para renta, no serían materiales sumamente costosos. Lo que es importante remarcar es que el valor que tiene este conjunto no es por pertenecer a una arquitectura de prestigio o académica, sino por otras razones que son igual de importantes: una cuadra entera conservada, los años que tiene y la ubicación.

El proyecto de La Atalaya, en su etapa inicial, está en marcha: convocar, intercambiar experiencias, recabar información y buscar los medios adecuados para encontrar un apoyo en la comunidad que les permita efectivizar la conservación y la realización de mejoras de esta singular unidad.

Fuente:
Revista Toledo con Todos-12/96
Patrimonio Arquitectonico Marplatense -
Ordenanzas 9564 y 10075 (Dorrego 1601 a 1699 y Luro 3802 a 3842), Ordenanza 15728.

1 comentario:

  1. Aplaudo la iniciativa. Es un hecho inédito en la cultura marplatense, que todos los vecinos, se pongan en sintonía y acuerden algo en beneficio de la comunidad.

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