martes, 1 de agosto de 2017

LA FAMILIA ANTONIUCCI


Miguel Antoniucci, nació el 13 de septiembre de 1884 en Sant’Angelo in Vado, provincia de Pesaro y Urbino, Italia. Sus padres se llamaban Celeste Antoniucci y Rosa Sacchi. Estudió Agricultura Práctica en Pesaro y en 1911 toma la desición de viajar a nuestro país, radicándose luego en Mar del Plata, donde tres años después se casa con Adela Spadoni, hija de Vicente Spadoni y Lucía Topi, nacida en Pian di Meleto, provincia de Pesaro y Urbino. 
  
Miguel Antoniucci y su señora Adela Spadoni


Del matrimonio de Miguel y Adela, nacieron cuatro hijos:

1.  Adelino Hilario, nacido el 12-12-1014, casado en 1938 con Lucía Raquel García, con la que tuvo tres hijos.
2.    Celeste Antoniucci, nació el 14 de enero de 1916, casado en 1954 con Nelci Rosa Dematteis, con la que tuvo tres hijos.
3.   Enriqueta Lucía Rosa, nació el 25-5-1919, casada en 1956,con Melchor La Rosa.
4.    Miguel Alberto Vicente, nació el 4-8-1923, casado con Marta Delia Scandali, con la que tuvo tres hijos.

Miguel Antoniucci, comenzó a trabajar en Mar del Plata, como ayudante de jardinero con la familia de Pedro Luro, en el chalet que estaba ubicado en Av. Colón y Santa Fé, actual sede del Automóvil Club Argentino, además realizaba tareas en otras residencias veraniegas.

Primer Vivero Antoniucci. Colón entre Buenos Aires y Tucumán. Fotografía suministrada por Alfredo Antoniucci
Primer vivero Antoniucci, Colón entre Tucumán y Buenos Aires. Foto suministrada por Alfredo Antoniucci.

En 1919, comenzó como cultivador de flores, en un cuarto de manzana, en la esquina de Av.Colón y Tucumán. En 1927, compró la manzana de Tucumán y Peña, para cultivar las flores y plantas que luego vendía en Av. Colón y Tucumán, esta última calle, era campo en esa época donde pastaban vacas y caballos, presumió Antoniucci que sería una zona de gran porvenir. dado que se estaban levantando lujosas residencias con parques de hasta cuatro manzanas de familias tradicionales como Hardy Nougués, Anchorena, Victoria Ocampo, Mitre, Bioy Casares etc.

La calle Tucumán era la única empedrada que llevaba al puerto. En 1946 edificó en la calle mencionada y Rodríguez Peña, frente al vivero, cinco grandes locales y cinco departamentos, procurando hacer comercial esa esquina, donde la calle Peña era de tierra. En los años siguientes hizo construir ocho chalets, con el propósito de alquilar o vender, y propulsar la zona.

Trasplantando un pino,  Miguel Antoniucci de saco, y  Adelmo, el que esta adentro del pozo a la izquierda. Fotografía  Alfredo Antoniucci.
Factura de vivero Antoniucci. Año 1943. Enviada por José Alberto Lago.

En 1935 edificó en Av. Colón 2046, un chalet de dos pisos con local de florería al frente, que se demolió en 1963, para construir en el mismo sitio un edificio de departamentos, que se denominó “Adela” en homenaje a la madre de los hermanos Antoniucci.

Camión del vivero Antoniucci frente al Casino Central. Año 1958. Foto suministrada por Alfredo Antoniucci.

El mayor de los hijos, Adelino, se dedicó al vivero y también a la construcción de edificios, que tomaba auge en esos años, edificando 5 con el nombre “Adela” y 24 con el nombre de “Anfio”, la empresa era: Antoniucci-Fiorentini, asociados y De Roni y Leonfanti como constructores, esta firma se disolvió en 1981. El vivero en 1978, se había dividido en Antoniucci Hnos. en Tucumán y Peña, siendo su propietario Celeste Antoniucci y Vivero Ingeniero Miguel Antoniucci, en Av.Juan B.Justo e Italia. Y el Sr. Adelino Antoniucci, se retiró de toda actividad.

Ing. Antoniucci en el programa Tiempo Libre. Foto de Victor Hugo Garay.

El negocio lo continuó Miguel Antoniucci, el cual estudio para ser ingeniero agrónomo y fue el primer divulgador de temas relacionados con la concientización del medioambiente de Mar del Plata. Tenía una columna en un programa de Canal 8 los sábados al mediodía; hizo muchos jardines a medida que la ciudad crecía, desde el barrio Los Troncos y Stella Maris, hasta Parque Luro y Constitución.

Los seguidores de la tradición. La familia Antoniucci

Luego, sus hijos con Alfredo a la cabeza acompañados por Fabián y Marcelo, empezaron a fines de los 80 con un cultivo muy grande en Valle Hermoso, a 20 kilometros de la ciudad, con el objetivo de especializarse  en la producción de plantas, arbustos y árboles ornamentales; no sólo para atender la demanda de Mar del Plata, sino para proveer a viveros de Córdoba, Mendoza, Rosario y Bariloche. Era la culminación de algo que empezó en el año 1978, una fase nueva realizada entre el padre y sus hermanos que hoy está dando sus frutos.

También están los dos hijos de Alfredo trabajando aquí, Lucas, que es encargado de ventas al por mayor; y Nicolás, que está en la parte de paisajismo. Con ellos completan la cuarta generación de marplatenses trabajando a fondo en el tema, que no sólo se trata de producción y venta de plantas, sino también de paisajismo y plantaciones para usos recreativos y otras obras importantes
 
Acceso al vivero en Valle Hermoso. Imagen extraida del sitio oficial del Vivero Antoniucci
Vivero en Valle Hermoso. Imagen extraida del sitio oficial del Vivero Antoniucci
Para vender plantas la familia Antoniucci tiene ocupadas 20 personas y para producirlas también tienen la misma cantidad. Para un negocio que es relativamente chico, la cantidad de empleados es muy grande. La mayoría se termina jubilando en el vivero, arrancan de muy jóvenes. Es un oficio difícil de aprender. Se invierten casi 2 o 3 años, como mínimo, para preparar a sus empleados y, como les lleva tiempo prepararlos, los cuidan para que se queden. En una nota realizada por Revista Central al Ing. Alfredo Antoniucci, comenta como era Mar del Plata en el siglo pasado y como evolucionó en materia de forestación:
 
“Esta era una zona donde no había originalmente árboles. Mucha gente abre los ojos cuando se comenta esto, en Sierras de los Padres había unos arbolitos de 2 metros de altura, a lo sumo, que eran lo más alto que existía. Básicamente, en todo lo que es la zona del sudeste de la Provincia de Buenos Aires, y más donde termina el sistema de Tandilia en Cabo Corrientes, eran todos pastizales, un paisaje totalmente diferente al actual. Hay fotografías muy antiguas de finales del siglo 19 y principios del 20 que muestra la loma de Santa Cecilia como un pastizal. No había árboles. Gente como Pedro Luro y los Peralta Ramos fueron los primeros en arbolar para mejorar el medio ambiente y hacer cortinas para el reparo del viento por ejemplo, inicialmente en sus campos y luego dentro de la ciudad.”
“El bosque Peralta Ramos fue plantado por los Peralta Ramos como un negocio forestal en su momento, ni siquiera urbanístico; en las playas del sur hizo plantaciones el Ministerio de Asuntos Agrarios allá por la década del 30 y 40, para frenar la acción del viento y modificar el frenado de la arena de los médanos. Todas las intervenciones que se hicieron arbolando, fueron beneficiosas, como el Parque Camet y la Laguna de los Padres. Todas obras públicas que se realizaron en la década del 50. Lamentablemente, no se volvió a hacer nada a nivel oficial importante y de gran magnitud hasta la fecha. Es una de las grandes falencias que han tenido todos los gobiernos, no pensar en el medioambiente a futuro como si se hizo en los gobiernos socialistas, donde se hicieron muchas obras pensando en el futuro no inmediato, sino en el más lejano.”
 
Alfredo Antonuiccien el vivero de Av. Juan B. Justo. Imagen extraida del sitio oficial de Revista Central

Alfredo Antonuiccien el vivero de Av. Juan B. Justo. Imagen extraida de Revista Central

En referencia al estado actual del arbolado urbano, Alfredo Antonuicci opinaba lo siguiente:
“Las plazas fundacionales de Mar del Plata tienen todas arbolados muy bien hechos, en realidad. Todo lo que es el macrocentro aún conserva la arboleda original en la mayoría de los casos, pese a que se están sacando arboles indiscriminadamente porque no hay control. El colmo es toda la zona de Güemes donde se están haciendo edificios y locales y se están sacando tilos y plátanos de más de 60 o 70 años para que se vea un comercio o un edificio; en vez de podarlos correctamente, los extraen a lo mejor pagando una pequeña multa para compensarlo."

"No hay ni siquiera una ordenanza de arbolado urbano que esté hecha de forma correcta. La ordenanza vigente es un mamarracho porque hace responsable al vecino de la poda del árbol y del mantenimiento, lo cual es muy costoso y se termina haciendo mal. La ordenanza tiene que estar de acuerdo con la ley provincial de arbolado urbano, que es la ley madre para todas las ciudades de la Provincia de Buenos Aires pero, la de Mar de la Plata no se condice con esa ley.”
“En los últimos años uno camina por el centro y ve muchos arbolitos pequeños con su correspondiente tutor.”
“Cuando uno ve un árbol nuevo es porque allí sacaron uno viejo. Pensá que hasta la peatonal San Martín estaba arbolada. Por suerte, ahora hay inspectores municipales que dicen “acá falta un árbol” y hacen un acta para notificar al propietario, pero cada uno pone cualquier variedad. Incluso, se colocan para que les den el final de obra, pero no obedecen a un ordenamiento planificado por el Estado.”

Casco del campo del vivero productor de la Familia Antoniucci. Vivero en Valle Hermoso. Imagen extraida del sitio oficial del Vivero Antoniucci
Helada en el vivero.Vivero en Valle Hermoso. Imagen extraida del sitio oficial del Vivero Antoniucci
“Hay gente que ofrece servicio de plantado y plantan árboles totalmente inadecuados como acacias, por ejemplo, árboles que no son para poner en el frente de una casa o de un negocio, que son para el campo, no para la ciudad y los están poniendo porque son baratos.”
“Si hay que plantar en un radio de 8 a 10 cuadras del mar, la mayoría de las variedades no van bien porque son sensibles a la sal. Las variedades ideales para la zona costera son pinos tumbergii y marítimos, y myoporum.”
“Si es una zona comercial, se recomienda de copa más alta como se pone en todas las ciudades importantes del mundo y, si es residencial, se pueden plantar árboles de copa más baja. Parece un contrasentido, porque el comerciante necesita que se vea su negocio, pero los fresnos, plátanos o tilos, son ideales porque permiten la poda en altura, quedando la copa de los mismos por encima del cableado y del alumbrado público. Normalmente, la gente hace al revés, pone arbolitos chiquitos o alguna palmerita que, además de quedar feos, terminan por tapar todo el frente de su propio negocio. Pasás caminando y te llevás por delante las ramas. En los años ochenta hubo una obligación intempestiva de poner árboles y ahora en el centro vemos acacias blancas, olmos o variedades que no son propicias.”
“Se plantaron árboles bajos en zonas que años después terminarían siendo comerciales, por ejemplo la calle San Juan, donde hay algunas veredas con arbolitos chiquitos, que te bajás del auto y pegás con la puerta. Ahora se necesitaría tener árboles más altos.”
“Las palmeras tienen, en general, copas muy anchas y no se pueden podar, no es lo ideal. En los últimos años, asimismo, se plantaron a lo largo de la avenida Carlos Tejedor y realmente quedaron muy lindas en ese contexto.”
 
Vivero Productor en Valle Hermoso y alumnos de paisajismo.Imagen extraida del sitio oficial del Vivero Antoniucci

Fuentes:
Roberto T. Barili
Edición Nº 31 de Revista Central - www.revistacentral.com.ar

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