viernes, 10 de marzo de 2017

PINAMAR



Pinamar

Pinamar era un cordón de dunas frente al mar con algunas cortaderas que crecían en las zonas bajas. Esas dunas constituían los fondos de campo de los Montes Grandes de Juancho que pertenecieron a Don Martín de Alzaga, casado en 1862 con Felicitas Guerrero. Con el tiempo y la visión de pioneros emprendedores, Pinamar se transformó en una ciudad floreciente la cual se creo por escicion del partido de General Madariaga transformandose en cabecera. Los partidos que la componen son los siguientes:


Pinamar: La cabecera del partido. Esta ciudad es la más grande y la más turística del partido.
Montecarlo: Localidad fundada en 1912 pero que no posee edificaciones, usándose como reserva.
Mar de Ostende: Barrio residencial.
Ostende: Esta localidad es histórica, donde se concentra la mayor cantidad de población del partido.
Valeria del Mar: Una localidad familiar, con aspecto residencial y barrios adornados con muchos árboles en las calles.
Cariló: Esta es la última localidad del partido hacia el sur, es un gran bosque con hermosas e inmensas casas, calles de arena con varias curvas y zonas de reserva ecológica.

Historia

Pinamar está instaurada en lo que a principios del siglo XIX se llamaba "Montes Grandes de Juancho", veintiocho leguas que pertenecieron a Don José Suárez. Estos campos, fueron del General Félix de Álzaga, quien los recibió de Juan Manuel de Rosas. A la muerte de Don Martín en 1870, Felicitas hereda estas tierras que formaban parte de las estancias Bella Vista, La Postrera y Laguna de Juancho. Luego de la trágica muerte de Felicitas en 1872 estas propiedades son heredadas por sus padres: Don Carlos José Guerrero y Doña Felicitas Cueto de Guerrero.

Martín de Alzaga

Al fallecer los esposos Guerrero heredan sus hijos, los hermanos de la hermosa Felicitas; y entre éstos, a Don Manuel Guerrero le corresponden las tierras que remataban sobre el mar en estas dunas costeras. En 1908 llegaron a estas playas los belgas Ferdinand Robette y Agustín Poli y comienzan una gestión de compra con Don Manuel Guerrero con el objeto de materializar un ambicioso proyecto: Una ciudad balnearia que soñaban con el modelo de aquella ciudad de su país de origen cuyo nombre Ostende significa “Fin del Este”.

6 de abril de 1913. Colocación piedra fundacional del pueblo de Ostende. Fernando Robette y Agustín Poli.

En 1912 se concretó la operación y en agosto de ese año, por decreto del Gobierno Provincial se reconoce a la Sociedad Anónima Pueblo y Balneario de Ostende. Ya afincado en el lugar Don Ferdinand Robette comienza los trabajos para concretar sus proyectos. Se integran la sociedad Lloyd Ostende que construye un muelle y la sociedad Hotel Termas con la finalidad de construir un hotel. Ese mismo año se comienza la construcción de la Rambla Sur.

 
El Vapor Cabo Corrientes uno de los medios utilizados para el transporte
Estos trabajos se hacían muy duros, ya que además de la inclemencia de los vientos, los materiales tenían que ser enviados desde Buenos Aires, siendo el Vapor Cabo Corrientes uno de los medios utilizados para el transporte en esa oportunidad. Por fin, el 6 de abril de 1913, se celebra la ceremonia de la fundación de la nueva ciudad y se produce una importante campaña publicitaria para promocionar la venta de las parcelas.
 
la casa del propio Ferdinand Robette
curas salesianos en la casa cedida por Domingo en Ostende de 1917 a 1921
Así se acercan algunos soñadores y románticos que se atreven a construir en estas condiciones. Nacen la casa del propio Ferdinand Robette, la casa de retiros espirituales de los Monjes de la Orden de los Padres Carmelitas, Villa Adela de la Familia Soldaíni y un hito que aún funciona con la actividad con que fue concebido: el hotel Termas, hoy conocido con el nombre de Viejo Hotel Ostende.
 
Viejo Hotel Ostende.
No obstante, la guerra mundial de 1914 impidió que el gran proyecto continuara con el ritmo necesario y surgieron las grandes dificultades. Las fuertes sudestadas agregaron su cuota de desazón y las obras fueron abandonadas. Quedan como monumentos recordatorios del emprendimiento la casa de Robette, la casa de descanso de los Monjes Carmelitas, la casa de Doña Adela de Soldaíni, los menhires del único tramo construido de la Rambla Sur y el Hotel Termas, junto con el afán de la gente que conoció el lugar, de que Ostende no desapareciera.

Es así que en el año 1928, el arquitecto Francés Auguste Hughier, que había venido con los Belgas, proyecta un gran hotel y casino, comenzando a surgir el Atlantic Palace, aunque solamente se construye una pequeña parte del proyecto y el Arq. Hughier abandona el lugar.
 
Albergue de la Juventud Arq. August Hughier
El edificio es hoy propiedad de la Asociación Argentina de Albergues de la Juventud. Mientras los Belgas Robette y Poli trabajan en Ostende, en 1909 unos ingenieros Franceses-Bisset, Grouward y Roumefort le compraban a José Guerrero, también hermano de Felicitas, una parte de su fondo de campo para crear un balneario.
 
Proyecto urbanístico-turístico diseñado por los arquitectos franceses Chapeaurouge y Auguste Hughier y los ingenieros Weber y Luis Manuel Gilardon
En 1912 se aprueban los planos de subdivisión del proyecto llamado Villa Atlántica. Actualmente este sector se llama Montecarlo, sus calles trazadas y hay una incipiente plantación de pinos y una estación de estudios marítimos de la Fundación Ecológica Pinamar pero es un sueño que aún no se ha concretado.
 
Manuel Guerrero y Raquel Cardenas en el aljibe de la Invernada
Al sur de Ostende, otro de los herederos de Felicitas, Don Héctor Manuel Guerrero, decide en 1918 comenzar a fijar las dunas de aquel paraje creando un vivero y plantando especies de distintas regiones del mundo. Con el tiempo estas plantaciones se transformaron en un bosque tan rico en especies como el que conocemos hoy con el nombre de Cariló, vocablo mapuche que significa médano verde.

Valeria Guerrero Cardenas con su sobrino Juan Pablo Russo y su perro gran danes

En 1960, Ruralco S. A., firma integrada por los descendientes de Héctor Manuel Guerrero comienza el loteo de ese bosque. Asimismo hubo otro soñador que aplicó en estas costas lo que había aprendido en sus estudios en Europa, plantar pinos para fijar las arenas. Corrían los últimos años de la década del 30 y ese visionario era el Arq. Jorge Emilio Isidro Bunge, quien se asocia con Valeria Guerrero Cárdenas, sobrina de Felicitas y crea un diseño urbano tan particular como novedoso, que se oponía a los trazados en damero. 

 
Pinamar-Jorge Bunge, Cecilia Bunge y Valeria Guerrero Cardenas.
Jorge Bunge

Jorge Bunge
Dibuja arabescos con sus calles que se curvan para respetar las dunas y las ondulaciones del paisaje. Así comienza la fijación de la arena, la apertura de las calles y las primeras construcciones. La Hostería, el Hotel Pinamar, el tanque de agua en el Mirador de Galatea y las primeras casas particulares sobre las calles Del Tuyú y Del Odiseo.


Dibujo de Jorge Bunge año 1943 Hotel Playa
Famosa casa de techo de paja de la familia Mills en 1948

El 14 de febrero de 1943 se inaugura Pinamar como balneario y poco después el Poder Ejecutivo Provincial aprueba el plan de urbanización presentado por el Arq. Bunge. A mediados de la década de 1940, Valeria Guerrero Cárdenas de Ruso se separa de Pinamar S. A. y decide fijar las dunas que le pertenecen, creando su propio balneario. Se forma entonces la sociedad Balnearia del Atlántico S. A.

Llegada del ferrocarril a Pinamar
Pinamar decada del 50

A principios de década de 1960, se realiza el primer loteo y en 1964, se habilita el primer edificio de departamentos frente al mar. Así comienza el desarrollo de Valeria del Mar. Mientras todo esto ocurría, Ostende seguía recibiendo a sus fieles veraneantes, que se hospedaban en el Hotel Ostende, en el Blue Hotel-hoy Savoia-, en el Atlantic y en algunas casas particulares. 
 
Doña Valeria Cárdenas de Russo
Hotel Pinamar
Sector de dunas en Pinamar
Primeras viviendas en Pinamar
La hosteria Pinamar en primer plano, detras la casa de Ramon T Mur en construccion y el Hotel Pinamar
Hotel Pinamar

Vista aerea de la ciudad de Pinamar

Era muy pintoresco ver las casillas de madera sobre la playa, que algunas familias tenían para sus vacaciones. Testigo de ellas es La Elenita, perteneciente a la familia Faggionato-Frondizi, presente en nuestras playas desde 1935. Eran largas temporadas entre médanos y mar, ya que casi no había vegetación. Siendo Ostende la primera localidad en fundarse fue sin embargo la última que se forestó.
 
La Elenita, perteneciente a la familia Faggionato-Frondizi, presente en nuestras playas desde 1935.

En 1978, se crea el Municipio Urbano de Pinamar, con parte del territorio perteneciente al partido de General Madariaga, sirviendo la Ruta Provincial Nº 11, como límite entre ambos.En 1983, se cambia su denominación por la de Partido de Pinamar, quedando integrado por las localidades de Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló.

Av. Bunge casi Av. Libertador
En 1962 se concreta la creación de la Cooperativa Telefónica de Pinamar (TELPIN Ltda.)
Primeros balnearios de Pinamar
En el año 1993, mediante la Ordenanza Nº1205 el Concejo Deliberante declara oficialmente a Mar de Ostende como localidad del Partido de Pinamar, fijándose como fecha fundacional el 19 de noviembre de 1949, fecha en la que la firma Vinelli, por orden de Mar de Ostende S. A. realiza el primer remate de los terrenos pertenecientes a esa sociedad.A través de todos estos años las diferentes localidades han crecido manteniendo sus características propias.

Jorge Bunge, el visionario que hizo realidad su sueño de crear Pinamar

Uno de los salones del Hotel Playas, el primer edificio de gran porte que se erigió en la ciudad que ideó Jorge Bunge -antiguamente llamado Pinamar-, fue el marco de una enriquecedora charla con Télam donde la nieta del pionero relató la aventura que significó la creación de un balneario a partir de la nada misma. A pesar de tener apenas 11 años cunado murió Bunge, en 1961, Elsa Shaw y sus ocho hermanos recibieron por tradición oral las aventuras de su abuelo y fueron testigos de la popularidad que tomó Pinamar de la mano de su madre, Cecilia Bunge de Shaw, única hija del pionero.

"Mi abuelo fue el primer urbanista argentino. Becado en Alemania hizo en aquel país las carreras de arquitectura y urbanismo, y después vino acá y aplicó todos sus conocimientos”

La historia no hubiese sido la misma si a fines de los años 20 el ferrocarril hubiese llegado hasta el balneario de Claromecó (lo que nunca sucedió), lugar donde Bunge pensó originalmente su proyecto, y que sí pudo encontrar en esa zona donde llegaba el tren de Madariaga para sacar arena.

Plantación de las primeras cotaderas para fijar los médanos

Plantación de las primeras coniferas que formarían el cinturon verde de P>inamar

En ese lugar de arenas infinitas con el océano como único testigo, Bunge delineó las bases de su aventura, con planificación y con conceptos estilísticos únicos, basados en su idea de que había que construir respetando la topografía del lugar.

"El trabajo fue arduo y muchas veces ingrato. Buscaban de las partes más bajas de donde sacaban plantitas que usaban de diferentes maneras para fijar los médanos. Sacaban de un lado y los ponían contra el mar para después poner los pinitos. Después venían sudestadas que sacaban todo y se volvían a poner una y otra vez, a veces hasta en tres oportunidades, hasta que se fijaron los médanos. El tenía la experiencia de Héctor Guerrero que tenía tierra y médanos, pero acá lo que no teníamos era tierra"

Vista de Pinamar con la plantración de las primeras cortaderas en las dunas

Una relación familiar con Guerrero hizo que Bunge conociera lo que hoy es Pinamar, y fue con Valeria Guerrero con quien se asoció a fines de la década del treinta -40% para ella y 60% para Bunge, quien tenía el Know Howw y el dinero- para hacer su proyecto sobre turismo puesto que Mar del Plata ya estaba creciendo mucho y muchos iban a pasar sus vacaciones a Uruguay.

"Entonces empezaron así a trabajar. Hacer una ciudad implicaba mucho, por lo pronto la vivienda para la gente que trabajaba. Cualquier persona que venía se la tomaba"

"Primero eran carromatos donde vivían todos, hasta mi abuelo, que estaba cerca donde estuvo hasta hace un poco el vivero, sobre Bunge ante de llegar a intermédanos, porque había que hacer las plantas de los pinos. No había nada más que cada tanto unos bajos y médanos, algunos muy altos, pero había que hacer caminos, construcciones, poner agua", precisó.

 
Primeros boletos de compra-venta realizados en Pinamar

De hecho, el primer tanque de agua, motor de luz y hasta matadero, porque no había heladeras, estaban ubicados en el actual Playas hotel. Después de cinco años de trabajo, Bunge comenzó a vender los terrenos ofreciendo más una idea que una realidad todavía tangible, y por su convicción, tenacidad y la confianza que generaba, tuvo respuesta positiva por parte de mucha gente, a pesar de que alguna tenía la sensación de que nunca se cumpliría con ese sueño fantástico.

"Se había comprado un micro y traía gente los fines de semana; los alojaba -había traído su chef y su ama de llaves para que sea el primer gerente del hotel-, y les mostraba el vivero, los pocos caminitos que había, los pinitos bien chiquitos y así vendía los primeros terrenos. Era muy convincente y además, los primeros años a los que construían las casas cuando las terminaban dejaban de pagar los terrenos", detalló.

Elsa Shaw de Canale, nieta de Jorge Bunge


Muchas fueron las innovaciones, como de plantar los pinos desde la playa hacia el interior -Héctor Guerrero había hecho a la inversa en lo que hoy es Cariló- y desdeñar el tradicional diseño de cuadrícula que estaba impuesto por ley desde tiempos de la colonia, y que él mismo se encargó de hacer el trabajo para que sea derogada en la provincia de Buenos Aires en 1945.

"Enseguida empezó con la cancha de golf; primero eran tres hoyos, después cancha de paleta, cancha de tenias y un muelle -buscaba actividades para todos los gustos-, después la iglesia y el centro comercial; una proveeduría que funcionaba en el hotel, donde también estuvo el primer teléfono, el primer cine, y hasta el primer baile", recordó.

Tanto trabajo permitió que hoy en día Pinamar sea uno de los centros turísticos de excelencia de la costa atlántica, y el legado del visionario y soñador siga vigente en sus descendientes y en todos aquellos que confiaron y continúan como accionista de Pinamar S.A.

Pinamar en la actualidad


Si bien Pinamar se estira de la mano de quienes buscan combinar el confort con lo agreste, los paradores del norte pinamarense – a los que se puede llegar sólo en vehículos todo terreno o caminando (si bien la extensión al norte de Libertador los volvió más accesibles) –  se muestran distantes y por eso mismo tienen un encanto que los hace diferentes. Una enorme cantidad de 4 x 4 y cuatris que se ubican a la orilla del mar parecen extender el sol de la tarde en un reflejo paralelo a las olas y perpendicular a quienes intentan surfear.
  
Parador El Dorado en Pinamar. Imagen extraida del sitio Maleva
Local gastronómico en el centro comercial de Pinamar


Centro comercial de Pinamar Norte. Foto LA NACION  Matías Aimar

No obstante los paradores que tienen mucho en común –están en una enorme playa, sin carpas, con altos médanos de paisaje– se muestran diferentes, tentadores, cada uno tiene su gente y su movida, su estilo y perfil. Así, es desde SportBeach, el más cercano a las calles de Pinamar hasta el de Costa Esmeralda.

SportBeach el primer parador viniendo desde el centro de Pinamar. Imagen extraida del sitio Maleva

El Más Allá de día es sol y relax, de noche se convierte en un restó de fondues y piicadas. Imagen extraida del sitio Maleva


El Límite es el parador donde algunos llegan con sus chulengos para hacer su asado playero y donde no es extraño que muchos se queden toda la noche, como una forma de ver la playa con otra mirada. Imagen extraida del sitio Maleva

Parador La Deriva.Este parador es el que se halla más al norte en territorio pinamarense. Ni siquiera está en la localidad de Pinamar sino en Montecarlo. Extraido del sitio laderivarefugio.com.ar

El parador de Costa Esmeralda, más al norte que todos, no está estrictamente en Pinamar porque estas arenas ya pertenecen al Partido de la Costa, sin embargo es como la continuación de la playa de Pinamar. Imagen extraida del sitio Maleva


Si nos estamos hospedando por la zona norte de Pinamar, muchas veces no tenemos ganas de ir a pasear al centro debido a la distancia. Desde hace pocos años existe una alternativa para ir a dar una vuelta cuando lo que se busca es solo arreglarse un poquito después de un largo día de playa. El centro comercial Norte de Pinamar es pequeño, pero no por eso menos pintoresco. Nos remonta a los primeros años de Cariló, por su tranquilidad y cercanía con la naturaleza.

Centro comercial al norte de Pinamar
Centro comercial al norte de Pinamar

Fuentes:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada