miércoles, 5 de octubre de 2016

DIARIO EL TRABAJO


El 7 de diciembre de 1915 apareció en Mar del Plata el primer número del Diario El Trabajo con la dirección de su propietario, el dirigente socialista Teodoro Bronzini, que dio al nuevo vocero características propias y bien definidas. “El Trabajo fue testigo de la evolución y el desarrollo económico y social de Mar del Plata y defendió los principios del partido Socialista. Soportó numerosas dificultades y persecuciones, circunstancias que enfrentó valientemente, sin que le hiciera mella la restricción en la provisión de papel, el retiro de la franquicia postal y las repetidas clausuras de su local y de los talleres de la imprenta del Pueblo, donde se editaba entonces.


Teodoro Bronzini -  ex Intendente de Mar del Plata, en la sede del diario "El Trabajo". Oleo de 1963 realizado por Pablo C. Ducros Hicken. Actualmente en el Partido Socialista de Mar del Plata

Entre sus tareas se mencionaban la educación de los trabajadores en lo referente a la ciudadanía y concientizar a la población para que expresase su opinión en los actos electorales. Además se caracterizó por denunciar la mala administración de los diferentes gobiernos municipales y realizar una campaña activa en contra de los Comisionados designados por la Provincia y ajenos a Mar del Plata. Este diario continuó con su labor hasta que en el año 1974, tuvo que detener sus rotativas por problemas económicos. 

A continuación podremos leer un trabajo de investigación sobre la labor del mismo, desarrollado por María Liliana Da Orden que forma parte del libro "Prensa y peronismo. Discursos, prácticas, empresas, 1943-1958", de María Liliana Da Orden y Julio César Melon Pirro (comps.) Buenos Aires, Prohistoria, 2007, ISBN 978-987-1304-12-7, pp. 99-121. La autora es integrante del Grupo Movimientos Sociales y Sistema Político en la Argentina Moderna (MSSPAM), del Centro de Estudios Históricos de la Facultad de Humanidades de Universidad Nacional de Mar del Plata.

La empresa periodística como estrategia partidaria del socialismo
El diario El Trabajo de Mar del Plata. 1946-1951

En una nota editorial posterior a las elecciones que en 1948 normalizaron la vida política del partido de General Pueyrredón y los demás municipios de la provincia de Buenos Aires, el diario El Trabajo buscaba explicar el triunfo peronista en una comuna de marcada tradición socialista. Entre los motivos señalaba otro factor: el periodismo. Los periódicos locales se entregaron totalmente. Les faltó sentido del deber. Se dejaron absorber por razones ajenas al bien público. Desentendidos de la ecuanimidad y la equidistancia doblaron sus piernas y bajaron sus brazos para dejarse estar y dejar hacer a la depredación oficial que se cebó en ellos con impudicia; y se ceba todavía dándose notoriedad publicitaria con anonimatos que lucen sus nulidades en tipos de imprenta. Y el dinero. Fue mucho. No hubo conciencia comerciable que no se haya comprado.1


Diario El Tranajo. Año 1917. Gentileza Lucas Gonzalez

Junto con las referencias al manejo electoral del oficialismo y a la fallida actuación del resto de los partidos políticos, el rol que cumplió la prensa local sería el motivo que explicaba el resultado adverso al partido cuyas ideas defendía este diario. Dos aspectos nos interesa señalar de este fragmento. En primer lugar el periodismo y la prensa tendrían en el sistema democrático una importancia análoga a la de los partidos políticos aunque de naturaleza diferente: su función debía trascender el partidismo con vistas al resguardo del bien común. Así, estos órganos no habrían desempeñado la función que debían cumplir en una esfera pública que debía abrirse camino frente al poder estatal. 

Diario El Tranajo. Año 1924. Gentileza Lucas Gonzalez
Este y otros artículos del diario – editoriales, comentarios, noticias-, aparecen teñidos por una concepción liberal de la prensa que atribuye a ese cuarto poder un rol prescindente frente a las distintas parcialidades. En segundo término, aunque tal vez lo más significativo, la nota pone al descubierto una relación entre periodismo y oficialismo que se distancia bastante de la que tradicionalmente se ha atribuido a la época peronista. Aquí la censura del gobierno no aparece como la nota principal de tal vinculación (Luna, 1984: I; Sirvén, 1984; Plotkin, 1993). Antes bien serían los mismos medios los que habrían asumido un papel que privilegia su carácter de empresa fundada en intereses económicos y, por ende, susceptible de ser cooptada por las influencias del gobierno.

Diario El Tranajo. Año 1924. Gentileza Lucas Gonzalez

Ahora bien, conocida es la brecha que existía entre las prácticas de la prensa y el ideal decimonónico todavía vigente. De hecho, el faccionalismo político se hallaba en el origen mismo de los distintos y variados emprendimientos. La aparición en el país de un periodismo más próximo a los intereses comerciales a la manera norteamericana, no dejó de asumir posiciones políticas como bien han mostrado los análisis de grandes diarios como Crítica o La Nación (Saítta, 1998; Sidicaro, 1993). Por lo demás los estudios sociológicos y lingüísticos sobre este tipo de medios han puesto en evidencia que la información, un bien que circula en forma desigual y heterogénea, se halla muy lejos del grado cero de intencionalidad que tiende a conferirle la concepción más clásica.

Diario El Tranajo. Año 1924. Gentileza Lucas Gonzalez

Por el contrario, la selección y elaboración que implica la transformación de un hecho en noticia, además de la que también realiza el público, convierten la pretendida objetividad de la formulación liberal en una operación racionalista y neutralizadora que supone una forma de ideologización. De hecho, la naturalización de la idea de que pueda existir una prensa libre, independiente o exclusivamente comercial -aunque tales términos no sean equiparables- da cuenta del éxito que ha tenido esta prédica. Frente a esta concepción se ha llegado a señalar que tal vez sólo informaciones como el parte meteorológico o el listado de las farmacias de turno constituyen noticias básicamente fácticas (Charaudeau, 2003). El discurso liberal sobre la prensa requiere entonces de un análisis que permita trascender la aparente neutralidad de la noticia, una operación que no siempre, ni suficientemente, es tenida en cuenta por quienes utilizamos este medio como fuente de estudio.

Diario El Trabajo. Año 1926. Gentileza Oscar Spadari
El contexto generado durante los gobiernos peronistas, por la celeridad de los cambios y la fuerte intervención del Estado que implicaron, puso particularmente a prueba la noción liberal de la prensa, que se vio atravesada por la polarización que avanzó sobre buena parte de la sociedad. Cierto es que los análisis sobre esta cuestión prácticamente sólo se ocupan de los grandes diarios de circulación nacional y los diarios y periódicos socialistas no constituyen una excepción. Así, siempre en clave política, fundamentalmente se ha tenido en cuenta a La Vanguardia (Reinoso, 1985; Walter, 1977), en tanto que las publicaciones del Partido en otros espacios de circulación no han sido consideradas más que como fuente de algunas investigaciones (Lacoste, 1993).

Diario El Trabajo. Año 1926. Gentileza Oscar Spadari

No obstante, que en una época tan poco favorable para las expresiones democráticas como la década del treinta, existieran 19 órganos socialistas no deja de llamar la atención sobre el tenor de estos emprendimientos (Pasolini, 2004). Además del contexto y de la limitación que ofrece la imagen cristalizada del censo que la revela, esta cifra amerita investigaciones específicas habida cuenta del registro de situaciones locales que 3 resultan imposibles de hallar en otros ámbitos de circulación. Pero además, también arroja una nueva luz sobre el universo de dirigentes-redactores-periodistas que a veces en forma individual llevaban adelante estas publicaciones a la vez que desarrollaban prácticas políticas (Bariandarán, 2005). Mucho más por cuanto se trataba de un ámbito como el local que gozaba de un margen de actuación muy diferente al de los medios de circulación nacional. De ahí que nos interese analizar un diario como El Trabajo, aparecido como órgano del Centro Socialista de Mar del Plata a comienzos del siglo XX que permaneció en la calle hasta mediados de los setenta prácticamente sin solución de continuidad. Aunque en otras ocasiones hemos utilizado este diario como fuente de información (Da Orden, 1991 y 1994), nos proponemos ahora explorar otras posibilidades en el tramo que coincide con el primer peronismo.

Diario El Trabajo. Año 1926. Gentileza Oscar Spadari

Es verdad que como único medio impreso de la oposición en el ámbito local, a la vez que vocero de un partido que desde el comienzo del régimen, y aún antes, nutrió buena parte de los argumentos del antiperonismo más radicalizado (Altamirano, 2002; García Sebastiani, 2005; Spinelli, 2005), los resultados del análisis de su información parecieran estar dados de antemano. Sin embargo nos interesa abordar las modalidades concretas utilizadas desde la práctica periodística para llevar a cabo tal oposición en una esfera diferente de poder.

Más aún cuando se trata de un órgano que no vio restringida su aparición en el período. De este modo tomaremos como eje las dos perspectivas indicadas al comienzo. Por un lado consideraremos la función política que pretendió cumplir en un escenario fuertemente disruptivo como el que generó la nueva fuerza partidaria en el ámbito de Mar del Plata y su entorno. El segundo de los ejes, no divorciado del primero aunque menos abordado, busca analizar este medio como empresa periodística. En tal sentido, con las particularidades que el contexto político imponía, indagaremos en qué medida la necesidad de competir en un campo periodístico local que se había definido por su finalidad comercial hacía más de dos décadas, habría incidido en el carácter político de este órgano y contribuido a su vez a modificar las prácticas del partido que expresaba.

El Trabajo a través de El Trabajo. 

Para la época de las elecciones de 1946, este diario ya había cumplido algo más de tres décadas como vocero del socialismo en Mar del Plata y sus aledaños. Iniciado como semanario en diciembre de 1915, pasó a editarse diariamente una vez alcanzado el poder ejecutivo municipal tras una corta intervención del gobierno de la provincia. Durante los años veinte difundió las medidas de una gestión socialista que por su duración no tuvo antecedentes en otros distritos de la provincia ni del interior. Sólo el peso del socialismo en la Capital Federal, y esto en la rama legislativa, podía comparársele (Da Orden, 1994 y 1991; Walter, 1977). El diario acompañó la administración de la comuna a la par que se consolidó como medio de difusión, de modo que la intervención radical del municipio, el golpe militar posterior y los 4 gobiernos conservadores, no lograron interrumpir su aparición.

Teodoro Bronzini (parado y cruzado de brazos) formando parte del Comité Italia Libre contra el Fascismo 1934

De acuerdo con la opción parlamentaria que había adoptado el partido desde su fundación, El Trabajo siguió y animó las campañas electorales del socialismo a la vez que priorizó los intereses del municipio. La defensa de la II República española y de la democracia europea frente al avance del fascismo, que marcaran las manifestaciones sociales y políticas de la vida nacional desde mediados de los treinta, incidió en este órgano y lo convirtió en el medio más comprometido con dicha causa (Bocanegra Barbecho, 2006). Así, como en el caso de la cúpula partidaria, la perspectiva desde la cual consideró a los gobiernos emergentes del golpe del 43 y al propio peronismo estuvo fuertemente teñida por dicha experiencia. En el período que consideramos la ciudad había superado los cien mil habitantes, muchos de ellos inmigrantes o hijos de inmigrantes de la oleada masiva a los que se habían ido incorporando nuevos pobladores provenientes de otras zonas de la provincia.

Diario El Trabajo. Año 1926. Gentileza Oscar Spadari

El crecimiento demográfico, que no es más que un indicador, evidencia la transformación que afectara al núcleo urbano desde la época en que el socialismo había dejado el poder municipal. ¿Cómo se autodefinía El Trabajo frente a la nueva apertura electoral luego de una década de fraude y tres años de gobiernos de facto? Más allá de la alusión social, su denominación aparecía sin ninguna aclaración que permitiera identificarlo –a diferencia de otros periódicos socialistas, la identificación como órgano partidario había sido dejada de lado cuando el centro accedió al ejecutivo comunal.

Así, si los artículos acerca de la vida partidaria, tanto en el orden local como en el provincial y nacional, lo identificaban claramente, también es posible percibir cierto distanciamiento. Mientras que las notas editoriales y los comentarios lo asimilaban claramente en el nosotros con la acción socialista, la información cotidiana sobre las actividades partidarias invariablemente era consignada en tercera persona. Pero también es posible rastrear algunas definiciones. Los editoriales que cada año conmemoraban el aniversario de su aparición, además de la ratificación de una legitimidad dada por la trayectoria y permanencia, lo presentaban como un órgano de combate que, sin embargo, decía representar a un sector más amplio que el de los afiliados, amigos o simpatizantes.

Diario El Trabajo. Gentileza Oscar Spadari

Diario El Trabajo Año 1926. Gentileza Oscar Spadari
Antes bien, buscaba posicionarse como vocero del pueblo, de la ciudadanía libre y también, esto con menor intencionalidad política, como un diario que se dirigía a todos los gustos. 2 Esta pretendida amplitud, se ve reforzada por el diálogo con otros órganos de la prensa comercial. En efecto, además de la mención obligada a la prensa socialista bonaerense y capitalina,3 El Trabajo registraba cada uno de los diarios y periódicos de la localidad, bien para adherir a su posición, bien para impugnarla. Era el caso del semanario El Puerto, de La Capital el diario de mayor antigüedad y circulación- o, más elusivamente, de El Atlántico.4 El tratamiento de colega dado a estos medios, supone el reconocimiento de los que considera como pares. 

También las referencias a la profesión y la ética periodísticas que asume su director –uno de los dirigentes más activos del centro-, evidencian un intento por trascender el carácter partidario que, como la prensa comercial, fundamenta sus informaciones a través de distintas fuentes que buscan dar cuenta de la objetividad con que trasmite las noticias.5. Estos indicios dan cuenta de cierta ambigüedad discursiva que, sin apartar al diario de su evidente filiación ideológica, sugiere cierto distanciamiento político que a la par implica una inclusión en el campo periodístico local. 

Variaciones de un discurso político opositor 
a. Democracia y naziperonsimo. 

A principios de 1946, como el resto de la prensa de la época, El Trabajo veía en la Unión Democrática una fuerza imbatible frente al totalitarismo o el naziperonismo, como calificaba a la oposición. De acuerdo con el aire triunfal que desplegaba la campaña de las fuerzas llamadas democráticas, el diario daba como un hecho la derrota del continuismo representado por la candidatura de Perón. Pese a la moderación que debía suponer un discurso que se declaraba principista, los calificativos utilizados para mencionar al candidato opositor y a su partido daban cuenta del tono emocional de la campaña. Perón, a quien se evitaba mencionar directamente, era el coronel en descanso o el coronel en retirada.

En línea con la polarización electoral no se dudaba en calificar de colaboracionistas al conglomerado político que postulaba la candidatura laborista, en un claro deslizamiento de las ideas que defendiera la Acción Democrática a principios de los cuarenta.6 En contraposición, los más altos dirigentes demócratas que desfilaban por Mar del Plata, habida cuenta del vasto y potencial electorado que congregaba la temporada estival, encontraban en el diario un medio incondicional de difusión. Figuras como Alfredo Palacios, Nicolás Repetto, Américo Ghioldi, Carlos Sánchez Viamonte, pero también el radical Crisólogo Larralde o el comunista Paulino González Alberdi exponían sus ideas en la caja de resonancia de la política nacional que el verano era Mar del Plata.

Tapa Diario El Trabajo. Año 1938.  Imagen gentileza de Eduardo Bronzini

Ninguno de sus actos públicos dejaba de encontrar eco en El Trabajo.7 Frente a los miles de asistentes que convocaban, los peronistas por el contrario apenas eran capaces de congregar unos pocos seguidores a través de los altavoces con que recorrían las calles. Los extensos discursos que aparecen en letra pequeña ocupando toda la primera página del diario y a veces también las del interior, se arraigan en la conocida posición intelectualista que caracterizaba al partido desde su origen. También las advertencias sobre cómo votar una lista en que sólo la fórmula presidencial aparecía unificada, eran parte del estilo pedagógico.8 Sin embargo no eran estos tradicionales recursos, comunes en el lenguaje socialista, los únicos empleados.

Las fotografías de los actos y sobre todo los grandes titulares, evidenciaban el carácter de la campaña. Quizá el uso dado al Libro Azul que publicara la embajada norteamericana constituye el ejemplo acabado del dramatismo dado al momento. Además de los comentarios a que dio lugar, días antes de la elección El Trabajo publicó una fotografía en el centro de la primera página que da cuenta del efecto perseguido. En primer plano un soldado se halla custodiando la salida de Hitler de un edificio –nada indicaba en la imagen el hecho que registraba.

“He aquí el frente de la cancillería germana, en Berlín, en cuyo marco aparecen las siniestras figuras del Hitler y de Himmler, acompañados de otros jerarcas del partido en la que fueron encontrados los documentos que prueban las relaciones del gobierno argentino con los nazis, y que han sido dadas a publicidad en Washington” El Trabajo, Mar del Plata, 19 de febrero de 1946.

La aclaración al pie de la foto, aún siendo veraz, nada agregaba desde el punto de vista informativo. En un registro básicamente emocional, la imagen evocaba vinculaciones con el gobierno vigente y el candidato opositor. La reacción que se esperaba generar aparecía subrayada por la composición de la página. Así, entre otros titulares, en la parte superior de la fotografía se afirmaba Concretan Denuncias Sobre Parcialidad Gubernamental en la Campaña Electoral.9 Como los diarios de circulación nacional, una vez realizados los comicios, El Trabajo se vio intensamente afectado por el triunfo de la fórmula laborista. Como aquéllos, también durante todo el mes de marzo y parte de abril la primera plana se ocupó minuciosamente de las cifras electorales (Ulanovski, 1997:85), como si de ello dependiera la posibilidad de un vuelco en los resultados.

El esfuerzo por rescatar al socialismo, llevó a sus redactores a privilegiar los votos de la sección quinta –que incluía a Mar del Plata-, en un intento que, más allá del interés por lo local, parece fruto de la incredulidad y la persistente negación. ¿Con qué argumentos se buscó justificar los resultados? Del mismo modo que las máximas autoridades del partido, en este caso apenas se vislumbra la autocrítica.

Nota de Ricardo Junco Diario El Trabajo año 1944. Gentileza Oscar Spadari

Todo había sido consecuencia del engaño de que fuera objeto el pueblo trabajador, pero además, pese a que el socialismo había dado todo, el resto de los partidos no estuvieron a la altura del momento.10 Como señaló García Sebastiani (2002 y 2005), esta falta de autocrítica llevó al partido a insistir en sus clásicas estrategias: el refuerzo de la militancia, la labor pedagógica y con ello también la difusión periodística. Así, a través de El Trabajo puede seguirse la multiplicidad de actos públicos, conferencias y acciones organizativas particularmente dirigidas a la juventud que incluyeron la temporal aparición de dos periódicos.11

Ahora bien, ¿qué características tuvo el discurso político habida cuenta de la trayectoria exitosa que había tenido el socialismo en la esfera municipal? A esta altura es pertinente aclarar que El Trabajo fue el único diario de la ciudad que mantuvo hasta su derrocamiento la oposición al nuevo gobierno elegido en los comicios de febrero. El resto de la prensa local fue variando su inicial oposición hacia una visión favorable que culminó en un abierto oficialismo.12 En nuestro caso, sin embargo, la tensión que marcó la campaña electoral no se alivió después de los comicios.

Articulo de Luis Nuncio Fabrizio Año 1944. Diario El Trabajo. Gentileza Oscar Spadari

Así, el tratamiento de la información referida al gobierno nacional estaba lejos de caracterizarse por el tono racional que el socialismo y este diario esgrimían como propio. La asunción del mando presidencial constituye un buen ejemplo. Como muestra la imagen, a continuación de un titular destacado, los aspectos fácticos del hecho fueron descritos con aparente neutralidad seguidos de la repercusión que el acto tuvo en Mar del Plata. Si la noticia ocupaba la parte superior de la primera plana, donde habitualmente el diario colocaba los titulares y la información más importante, en conjunto el espacio que cubría la noticia apenas superaba la décima parte de la superficie. Además de un pequeño artículo que informaba sobre la ausencia de los diputados radicales en la Asamblea Legislativa, en la primera columna de la izquierda –por donde comienza la lectura- se ubicaba un comentario que, con el título de Día gris de frío y pausa, jugando con las características meteorológicas aunaba en un mismo clima el acontecimiento citado.

El Trabajo, Mar del Plata, 5 de junio de 1946.

En contraste, las tres cuartas partes de esta plana estaban dedicadas a las noticias internacionales –debajo de la noticia de la asunción, tan sólo el titular contrario al gobierno de Franco abarcaba un espacio análogo.13

Un tratamiento similar recibía la información económica y social que interesaba al gobierno. En este caso no sólo el discurso verbal, sino también la selección y ubicación de la información que el diario constituía en noticia seguían un procedimiento análogo. Tal el caso de la caída del peso en la Bolsa de Nueva York, un artículo breve en recuadro posicionado simétricamente frente a otro que anunciaba un decreto sobre el aumento del arroz, en plena campaña del gobierno contra la carestía. En el centro el artículo que enmarcan ambas notas: el agasajo que Bronzini, dirigente marplatense ya electo diputado provincial, recibiera de las más altas autoridades del socialismo en la ciudad de La Plata.14 Sobre epígrafes que subrayan problemas sociales como la falta de vivienda que afectaba a las familias, fotos grupales en clara actitud de pose aparecían en primera plana ilustrando las penurias de la gente los días próximos a la celebración del 17 de octubre por el gobierno.15 La selección de la información, el armado de la noticia, los titulares y la composición del diario, eran otros tantos recursos expresivos que apelaban a las emociones del presunto lector.

El tratamiento de la información en la prensa local:
la nacionalización de los ferrocarriles


La Capital, Mar del Plata, 2 de marzo de 1948.
El mismo tema pero en el Diario El Trabajo, Mar del Plata, 2 de marzo de 1948.

El Trabajo no permanecía ajeno entonces a las estrategias que ya en los años veinte singularizaban a diarios como Crítica, que tantos cuestionamientos había merecido de parte de la prensa seria del ámbito nacional (Saítta, 1988). El diario tomaba así distancia de una trayectoria que, al menos hasta comienzos de los treinta, se había caracterizado por el predominio de un texto racionalista.

En el tratamiento sobre la nacionalización de los ferrocarriles, la comparación con uno de los diarios de la ciudad ofrece el negativo de la imagen de esta estrategia. La Capital, el órgano comercial que a esta altura favorecía al oficialismo, pone en evidencia estas distintas modalidades de construcción de la noticia. Así, la adquisición de los ferrocarriles británicos, un hecho de alto contenido simbólico, fue celebrada por ese diario con un número especial de veinte páginas que duplicaba su extensión habitual. Un día más tarde, por su parte El Trabajo ofrecía esa información en la tapa debajo de una nota sobre la campaña que el socialismo realizaba con motivo de las próximas elecciones municipales.

Articulo de Jorge Raul Lombardo. Año 1944. Diario El Trabajo. Gentileza Oscar Spadari
Un artículo de dos columnas que abarcaba la décima parte de la página, era toda la atención que le merecía este hecho.16 Aunque los dos órganos recogen la información y la convierten en noticia, es clara la intencionalidad que en ambos casos impregna su tratamiento. Desde este punto de vista, ¿en qué medida el diario socialista se sustrajo a la manipulación de la que acusaba al resto de la prensa y particularmente al periodismo oficialista? Si en este caso su discurso no se aparta de las argumentaciones apasionadas que encarnaba Américo Ghioldi (Herrera, 2005), los procedimientos seguidos frente a la política comunal aportan otros elementos.

b. La política municipal

A menos de un mes de realizadas las elecciones del 24 febrero, en El Trabajo se planteó la cuestión de la normalización de las autoridades municipales cuya elección había sido postergada en aquella instancia. El reclamo, cuando aún no había terminado el recuento de votos parece querer mostrar la integridad del espíritu de lucha frente al inesperado revés electoral. La sucesión de artículos muestra un partido que en el orden local aparece confiado en sus votos y sobre todo en la trayectoria a la que apela: la gestión del gobierno municipal en los años veinte. Como es de esperar tanto por tratarse de un órgano local como por la trayectoria del partido que representa, ese era el ámbito que despertaba mayor interés. Mientras tanto, otras dimensiones de la vida pública del lugar llamaban la atención de los redactores en los dos primeros años del gobierno peronista. El relieve que cobró la lucha sindical en Mar del Plata hizo de ésta una información de tratamiento obligado.

Articulo Jose Enrique Rodo. Diario El Trabajo Año 1944.  Gentileza Oscar Spadari

En 1946 la fuerte tradición sindical de la ciudad estaba representada por la Unión Obrera Local (UOL) y el Sindicato Obrero de la Construcción –de orientación anarcosindicalista y comunista respectivamente-, que emprendieron una resistencia activa a la delegación regional de la Secretaría de Trabajo y Previsión (Pastoriza, 1993). A pesar de la escasa incidencia del socialismo en este movimiento, grandes titulares y notas ocupaban toda la primera página del diario poniendo de relieve las huelgas que emprendieron estas entidades, en particular la UOL, entre junio de 1946 y diciembre de 1947. Uno de sus dirigentes, el anarquista Luis Wollands –blanco de ataques en otros tiempos- encuentra ahora en El Trabajo un espacio para sus colaboraciones que incluye la primera plana.17

Articulo de Ventura Pomares. Año 1944. Diario El Trabajo. Gentileza Oscar Spadari
Claro que ese no era el caso de la dirigencia comunista dado el acercamiento al oficialismo que, luego del fracaso de la Unión Democrática, denunciara El Trabajo y sirviera como fundamento de sus continuos ataques.18 Ahora bien, más allá de los hechos que, al menos por las repercusiones prácticas que tenían, debían interesar a los habitantes de la ciudad, el espacio dedicado durante meses al conflicto sindical contrasta con la relativa atención brindada a la clausura de la Casa del Pueblo. Contrariamente a lo que el ritmo de las noticias hacía prever, el hecho sólo mereció un breve artículo de información en el ángulo inferior izquierdo de una portada encabezada por titulares del ámbito internacional. Si este hecho, que equivalía a la derrota del gremialismo no oficialista recibía ese tratamiento –aunque posteriormente fuera retomado-, ¿hasta qué punto las noticias gremiales no constituían, entonces, una de las modalidades que asumía la posición antiperonista del diario? 

La difusión sólo dada a la acción de los gremios disidentes tiende también a abonar este supuesto. Pero, como señalamos, donde el diario marplatense centraba todo su interés era en la política comunal. Así estaba llamado a ser no sólo por la posición municipalista del programa partidario, sino por el propio origen de este órgano en un distrito que se había visto tradicionalmente afectado por las intervenciones de la provincia. La reacción frente a los Comisionados del Poder Ejecutivo había signado el origen de El Trabajo en 1915. Luego de nueve años de gobierno autónomo, la intervención y el fraude dejaron escaso margen a la autonomía local. De este modo, desde 1940 la comuna se había visto intervenida por gobiernos de distintos signos. 



Artículo de Ivan Lopez. Año 1944. Diario El Trabajo. Gentileza Oscar Spadari
El golpe militar del 43 agravó este fenómeno por el continuo reemplazo de los comisionados, hecho que Domingo Mercante, una vez en la gobernación, no interrumpió. Así, ante la dificultad de constituir un peronismo local durante su larga gestión en la provincia las autoridades surgidas de los comicios permanecieron sólo dos años en funciones –desde abril de 1948 hasta marzo de 1950 (Quiroga, 2004). En ese contexto se inserta la oposición a los comisionados provinciales, una de las banderas del diario socialista y de otros órganos locales, mucho antes de la época peronista. Además del reclamo de normalización municipal –diferida en toda la provincia-, el cotidiano denuncia la pesada carga que supone una forma de gobierno que, dado su origen, no podía administrar adecuadamente la comuna. Editoriales y comentarios se refieren casi diariamente a la parálisis en que ésta se encuentra. 

Frente a la cuestión, El Trabajo señala una continuidad distinta a la que atribuye al peronismo. Si aquél se remonta a la revolución militar de junio y entronca con los gobiernos totalitarios europeos, el problema reconoce aquí antecedentes vernáculos que se desplazan más atrás en el tiempo e involucran a radicales y conservadores.19 A medida que el gobierno bonaerense reproduce esta práctica, la oposición se torna más virulenta y desemboca en el enfrentamiento abierto.20 


Artículo de Esteban Echeverría. Año 1944. Diario El Trabajo.  Gentileza Oscar Spadari

Surge así el debate entre el interventor de turno y el diario socialista, 21 una práctica que no dejaba de legitimarlo y que independientemente de la dudosa fortaleza de estos funcionarios frente al peronismo local, evidenciaba el margen con que se movía la prensa bonaerense frente a la capitalina. Sobre todo si tenemos en cuenta que el diario socialista agregaba una buena cuota de dramatismo a través del detalle pormenorizado de las falencias administrativas de cada gestión y la inclusión de imágenes tendenciosas sobre el estado de la ciudad.22

El discurso apasionado, sin dejar de estar presente, parece aminorarse cuando las autoridades legalmente constituidas se hicieron cargo de la comuna. La breve intendencia de Juan Pereda, con un concejo polarizado –siete peronistas, seis socialistas y un radical- cuyo sector oficialista estaba además dividido, recibió un tratamiento distinto del que tuvieran las administraciones previas. De hecho, ante el desacuerdo del peronismo los concejales socialistas dieron su voto al intendente con el fin de evitar la acefalía. Más allá de los comentarios incisivos acerca de esta falta de apoyo y del esperable relieve que los grandes titulares daban a la actuación de los socialistas en la rama legislativa,23 se acentuaba aquí el tono racionalista del discurso. 

Teodoro Bronzini en la Camara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires Año 1948

Extensas transcripciones de las sesiones del concejo ocupaban toda la primera página del diario y continuaban en su interior –un tratamiento similar al que recibía la actuación de Teodoro Bronzini en la Cámara de Diputados de la provincia. Como en el caso de este diputado en la legislatura (Da Orden, 2005), El Trabajo priorizaba la tarea cotidiana que suponía la administración municipal, antes que el antiperonismo radicalizado que asumía frente al gobierno nacional. El análisis de este diario sugiere entonces que la intervención en la práctica política concreta ofrece el espacio para un tratamiento de la información ideológicamente menos saturado. El trato directo con otros dirigentes si bien podía acentuar el conflicto, como ocurría en ocasiones, también exigía una capacidad de maniobra que hiciera posible en este caso la vigencia de la autonomía municipal.

La empresa periodística como estrategia partidaria.

Según este análisis, ¿es posible es posible sostener la ambigüedad discursiva que señalamos al comienzo? Hasta aquí sólo tuvimos en cuenta una de las dimensiones de las que se ocupaba el diario. Sin embargo, su contenido estaba muy lejos de agotarse en la información y el comentario de la vida política local o nacional. Así, si consideramos este órgano de prensa en su conjunto aparece una imagen bastante más diversificada. De hecho, fuera de los números especiales, cada ejemplar tenía una extensión que oscilaba según los años entre seis y ocho páginas, de las cuales sólo la primera y la tercera –la más visible del interior- se referían a la temática aquí tratada.

También el tamaño de las hojas fue variando a lo largo del período, un aspecto crucial habida cuenta de la escasez de papel y del control que en ese aspecto ejercía el gobierno aunque, como se verá, en aquí no tuvieran la repercusión que afectaran a otros diarios.24 Tales modificaciones nos llamaron la atención sobre aspectos de El Trabajo que en el caso de la prensa comercial parecen más evidentes. En efecto, ¿cuál era la forma de producción de este diario?, ¿cómo se distribuía? Y al fin, un aspecto mucho más problemático, ¿entre quiénes circulaba? Como ha puesto en evidencia la Historia Cultural, bien que más abocada a otro tipo de textos, no son éstos interrogantes menores a la hora de considerar una obra de este tipo.


Articulo de Jaime Guper. Año 1944. Diario El Trabajo.  Gentileza Oscar Spadari

La información directa, por cierto escasa, que el diario mismo brinda, cruzada con otras fuentes, permite una aproximación a estas cuestiones. Así, en enero de 1946, el diario amplió su superficie y, a juzgar por la agilidad informativa que prometía, también reforzó otros aspectos de su producción. Al año siguiente se introdujo otro cambio con el uso de una mayor variedad tipográfica y la ampliación de los espacios en blanco que se verifican en el diseño mismo del título y tienden a hacerlo más dinámico y atractivo. De la importancia de estas modificaciones da cuenta el señalamiento que de ellas hizo la dirección del diario. 

Pero lo más importante fue que el órgano tradicionalmente vespertino pasó a competir con la prensa comercial de mayor gravitación local al hacer su aparición por la mañana. Un esfuerzo que no obstante, sólo pudo sostener durante un año, aquél en que se preparaban las elecciones municipales. Habida cuenta de la importancia atribuida a la prensa, es posible pensar que estas transformaciones formaban parte de la estrategia del socialismo local, fuertemente exigido en un caso por la campaña de la Unión Democrática y en otro por la necesidad de reforzar su penetración en la sociedad ante la próxima normalización del municipio. Los resultados de febrero del 46, más allá de la repercusión nacional, debieron causar un gran impacto entre los dirigentes y militantes del centro marplatense, acostumbrados a ser la primera fuerza en elecciones libres, incluso cuando se trataba de cargos provinciales.

Por primera vez tuvieron la experiencia no sólo de hallarse detrás de una fuerza totalmente nueva, sino también del radicalismo,25 un competidor que había perdido en la ciudad aún durante las gestiones presidenciales de ese partido. Esta debió ser una de las mayores y desagradables sorpresas del Centro Socialista. Su persistente confianza en la militancia y la propaganda debieron incidir también en estos cambios. Que esta era la visión de la dirigencia parece demostrarlo el salto cualitativo que se realiza en la forma de producción. Así, la impresión que anteriormente era contrataba en una imprenta, a partir de 1947 pasó a realizarse en talleres propios. Se constituyó entonces la razón social Poligráfica Marplatense S.R.L. cuyos titulares eran Teodoro Bronzini, Rufino Inda –máximos referentes del socialismo local desde los años 20- y Miguel Egózcue, un hacendado que se había acercado al partido más tardíamente. La adquisición de la imprenta, antigua en la ciudad, supuso la incorporación de sus empleados a los que se sumaron afiliados socialistas en la administración. 

Jorge Lombardo -ex intendente de Mar del Plata- fue redactor del Diario El Trabajo. Año 1958


Aparte de dos redactores y un director que trabajaban en otras oficinas, en total se incorporaron en condición de asalariados unos doce individuos.26 Aunque pequeña, se trataba de una empresa que suponía exigencias diferentes de las afrontadas hasta el momento. Si anteriormente los redactores, en su mayoría dirigentes, podían resignar su salario cuando la caja del partido no podía hacerle frente –ese era el caso Miguel Guglielmotti, ex concejal, cuya única ocupación era la dirección del diario-27, las exigencias ahora eran bien distintas. De ahí que buscaran diversificar los ingresos tanto a través de la imprenta, que realizaba trabajos a pedido, además de funcionar como librería y papelería que fue incorporando nuevas secciones-, como del mismo diario. La publicidad da cuenta de estas exigencias. Aunque desde el comienzo El Trabajo contó con avisos, el cambio de formato implicó también un aumento de los mismos. Si en 1946 los anuncios comerciales y los clasificados ocupaban algo más del 40% de la superficie de cada ejemplar, la proporción llegó a la mitad en 1947. 


Ricardo Junco. -ex Presidente del Concejo Deliberante - fue redactor del diario El Trabajo

Este aumento y la ampliación de seis a ocho páginas llevaron en la práctica a duplicar la superficie dedicada a la publicidad. De hecho el diario contaba con un corredor que promocionaba y levantaba anuncios recorriendo las empresas de la ciudad y además promocionaba el costo de los edictos judiciales y los clasificados, que podían hacerse telefónicamente. Aunque menor en cantidad, dado el número de páginas, este era un porcentaje análogo al que cubría el diario más importante de la ciudad. Por lo demás, La Capital contaba con anunciantes que también publicaban en El Trabajo. Era el caso de varias casas de remate y de corralones así como de las grandes tiendas que ofrecían sus liquidaciones de temporada o las academias que difundían sus cursos al comienzo del ciclo escolar. Si las empresas de mayor relevancia creían ventajoso publicitar su negocio a través de este medio, es posible pensar que el alcance de su circulación no debía ser desdeñable.

El fenómeno, por otra parte, sugiere un interrogante sobre el carácter del diario. En efecto, ¿en qué medida el órgano socialista se ubicaba entre la prensa definida como política? Si es lícito aplicar una categorización tan taxativa en la época que analizamos, lo cierto es que la apuesta por la empresa periodística como parte de una estrategia política, parece haber incidido a su vez en la modalidad del diario. La variedad de géneros considerados apunta en el mismo sentido. Aunque como parte de una postura que pretendía la formación integral del ciudadano, desde los años veinte el deporte, la cultura y las actividades sociales formaban parte de las noticias, estas secciones adquirieron ahora mayor importancia. 

Luis Nuncio Fabrizio -ex intendente de Mar del Plata- fue redactor del diario El Trabajo

Toda la última plana del diario, una página que para muchos tenía una importancia no menor que la primera, estaba dedicada a los deportes, principalmente fútbol y las carreras de automovilismo –desde Gálvez a Fangio, pese al contrapunto político al que remitían. También el básquet, el atletismo y todas aquellas actividades que contaban con equipos locales. Los comentarios de box, un deporte sin duda inadecuado para el ideal de ciudadano del socialismo de otros tiempos, merecían la exaltación del “heroísmo y valentía del marplatense Juan Carreño” cuando peleó en el Luna Park. Sólo la exclusión del turf hasta muchos años más tarde, pese al lugar que le otorgaban otros medios, parecía mantener el tono moralista de otros tiempos. Por lo demás, la sección Sociales y Espectáculos, junto con las notas policiales, lograron una autonomía similar.

Aunque los fragmentos literarios y de poesía conservaban las características de una cultura tradicional, moralizadora y a veces hasta ideológicamente contradictoria –Clemenceau o Sartre junto con Unamuno y Kempis-, la gráfica del cine y el entretenimiento incorporaba dimensiones mucho más innovadoras. Era el caso de las tiras de cómics –tres distintas fueron adquiridas en 1947-,28 los dibujos con “sugestiones de la moda” ofrecidas por Ninete y las fotografías de las estrellas de cine  –desde Rita Hayworth a Mirtha Legrand.
       
 Imágenes como estas pueden verse en los ejemplares del año 1946 y 1947
 Imágenes como estas pueden verse en los ejemplares del año 1946 y 1947
Los intereses de un publico lector diverso encontraban eco en El Trabajo. Imagenes como estas pueden verse en los ejemplares del año 1946 y 1947

La relación entre los sexos y en general con el cuerpo que muestran estas imágenes ofrece un costado erótico que se hallaba bien lejos del extremo de moralismo que se insistía en mantener en el mensaje escrito. Este repertorio se completaba con informaciones de corte práctico: los avisos profesionales, las farmacias de guardia, el parte meteorológico o los programas de cine. No cabe duda pues, que este diario se ofrecía como un “producto múltiple” (Bourdieu, 1988), tanto por los distintos géneros de que se ocupaba como por el tratamiento diferenciado y a veces contrapuesto que recibían. Todo ello lleva a suponer que el “blanco” al que apuntaba el diario en términos de Charaudeau (2004: 110), era bastante más amplio que el de los simpatizantes o afiliados del socialismo –en ese entonces unos 250 individuos. La diversidad de la información evidencia una concepción acerca del público que incluía a jóvenes y adultos, varones y mujeres, integrantes de los sectores medios, pero también de los populares, cuya filiación política, si es que la tenían, podía muy bien no coincidir con la del diario.

Esto nos acerca a la última cuestión que planteamos al inicio de este apartado. ¿Quiénes y cuántos eran los receptores de El Trabajo? Como siempre, la respuesta a esta pregunta es ciertamente problemática. Aun indicadores directos como el tiraje comparten esa dificultad. Sabemos que el diario editaba entre 900 y 1.000 ejemplares cifra que, por tecnología empleada –la imprenta contaba sólo con una impresora “plana”- constituía el tope independientemente de la demanda. El número en sí es muy limitado, aun si sólo consideráramos a la población masculina adulta que vivía en la ciudad –algo menos de 40.000 individuos. Sin embargo, como la amplitud del blanco al que apuntaba da a entender, cada ejemplar debía ser objeto de varios actos de lectura en el ámbito de una misma familia. 


Aticulo Diario El Trabajo 1924. Gentileza Lucas Gonzalez
Plaza Rocha. Año 1924. Gemtileza de Eduardo Bronzini

A ello podría agregarse el préstamo de los diarios que al parecer tenían por costumbre los vecinos de entonces (Ulanovski, 1997:70). Desde esa perspectiva, por qué no pensar que los matrimonios, las defunciones o bien el sorteo de ciudadanos que debían hacer el servicio militar –cada año el sorteo ocupaba la primera plana del diario-, merecerían entre los receptores una atención análoga o incluso mayor de la que obtenía la información propia de un órgano partidario. De ser así, es viable suponer un interés por parte del público donde lo político fuera tan sólo uno de los aspectos a tener en cuenta. De hecho, el precio –la mitad que otros matutinos locales-, podía constituir un estímulo adicional para aquellos que no se preocupaban por seguir su trayectoria.

Pero además, aunque El Trabajo tenía una identidad bien definida por su tradición, como ha señalado Bourdieu en su análisis de la prensa francesa (1988: 453 y ss.), ello no debió ser obstáculo para que su mensaje fuera susceptible de diversas interpretaciones. En este sentido, si el militante o el lector con un marcado interés político, podían concentrar su atención en las sesiones del Concejo o de la Cámara donde participaba Bronzini, difícilmente este fuera el caso del público menos politizado. Ahora bien, a medida que la prensa y también 18 la radio se tornaban uniformemente peronistas, la circulación de mano en mano o tan sólo el comentario debió ampliar el número de receptores entre aquellos que buscaban una voz diferente. Como señala uno de los dirigentes de la época “el antiperonismo aumentó los lectores, no el tiraje, [El Trabajo] se pasaba de uno a otro.29” Así la información política –más amplia de la que consideramos, dada la importancia concedida al ámbito internacional- debió interesar a aquellos sectores que se unificaban en la oposición a medida que la sociedad se polarizaba y las pasiones ganaban terreno.

Titular del Diario El Trabajo 10 de abril de 1963. 

No resulta extraña, entonces, la condena que recibiera de la legislatura municipal en 1952. Entre los fundamentos, la minuta de repudio subrayaba la “publicidad mercenaria y disolvente, entregada a la consecución de intereses mezquinos y bajas pasiones; atentatoria por lo expuesto a la doctrina y dogma netamente justicialista de la nueva argentina, y por ende a los sagrados intereses de la nacionalidad y del real peronismo”. Al menos en la percepción de los dirigentes locales, el repudio al “libelo” e “inmundo pasquín” fundado en su posición hacia la política municipal, ofrece una idea de la incidencia de este órgano. Por lo demás, independientemente del contenido del discurso, el apasionamiento que transmite el debate en el recinto da cuenta de un clima al que el órgano del socialismo no había dejado de contribuir desde los inicios del gobierno peronista.30

Más allá de estas declaraciones, las medidas tomadas a través del correo y algún incidente menor, lo cierto es que este diario pudo circular durante todo el período que duró el gobierno peronista. ¿Por qué motivo no se ejerció en este caso la censura que la oposición denunciaba y las versiones clásicas retoman? La pregunta excede nuestro análisis, centrado en la gestión de Mercante. No obstante, la clausura del taller de La Vanguardia y otros órganos entre los que destaca la expropiación de La Prensa, hacen viable este planteo. Es cierto que el espacio de circulación de este órgano lo hacía menos vulnerable, sobre todo en una provincia cuyo gobierno distanciaba sus prácticas políticas de las del Ejecutivo Nacional (Aelo, 2006).31 La debilidad que caracterizaba al partido peronista en la comuna, atravesado por divisiones, también debió favorecerlo. Pero además la forma de producción de El Trabajo no debió ser ajena a este fenómeno.

Titulares del Diario El Trabajo 11 de abril de 1963

En efecto, si bien el diario se manejaba por suscripciones y una buena parte circulaba en forma gratuita, la empresa se hacía cargo de la distribución en cada sector de la ciudad y también en los kioscos de reventa a través de sus propios repartidores. La suspensión de los envíos por correo incidía, pues, de forma muy limitada en la circulación, más allá de los argumentos esgrimidos por el propio diario. Tampoco el problema del papel que afectaba a la mayoría de la prensa tenía aquí consecuencias directas ya que la imprenta, al carecer de modernas rotativas, podía funcionar con papel de hoja de producción nacional o bien comprar los restos no utilizables que quedaban en las bobinas de otros diarios –existía una vinculación a través de los redactores entre las empresas periodísticas de la ciudad que debió favorecer este intercambio.32 Visto desde este ángulo, el retraso tecnológico que afectaba la producción de este pequeño medio de prensa socialista no dejó de constituir una ventaja. 

Ahora bien, ¿la relativa autonomía alcanzada por El Trabajo en estos años de crecimiento era parte de una estrategia para sustraerlo del control del gobierno? De ser así, las características locales de este órgano debieron favorecerlo. Lo cierto es que al menos en este período, el control de la prensa en núcleos urbanos como Mar del Plata, parece haber sido bastante más laxo que en ámbitos como la capital del país y sus medios de circulación nacional. La impresión “clandestina” de números de La Vanguardia en esta y otras imprentas bonaerenses y la publicidad que se le daba a la venta de los ejemplares refuerzan este supuesto.33 Todo conduce a la necesidad de considerar con más detalle la relación entre prensa y política durante el gobierno peronista, especialmente en espacios del interior.

Algunas conclusiones.

Pese al clásico racionalismo que imponía a sus artículos, el contenido emocional que se desprende del análisis de los titulares, la diagramación y el uso de la imagen, además de la intencionalidad de los artículos políticos, ponen en evidencia que la neutralidad de la prensa invocada por la tradición liberal a la que El Trabajo apelaba frente a las medidas gubernamentales formaba parte de un discurso que no se condecía con otras prácticas. Este dramatismo, cuya novedad habría que rastrear en los años treinta, contribuyó a elevar el tono de la confrontación inmediatamente después de realizadas las elecciones de febrero del 46.

En un estilo político cada vez más signado por las pasiones, la prensa no pudo sustraerse a una influencia que, a la luz de este caso, parece haber tenido entre sus consecuencias la inversión de los términos. Si, como se ha demostrado y el mismo diario da cuenta, los órganos comerciales de Mar del Plata asumieron una posición política uniforme por su favor al gobierno, este diario de partido adoptó modalidades muy próximas a la prensa comercial que le permitieron ampliar el circuito de su franca oposición. Ese sería también uno de los aspectos disruptivos que dieron ritmo a este tiempo político. De este modo, más allá de su filiación partidaria, El Trabajo se hizo eco de las transformaciones de una ciudad cada vez más afectada por las necesidades de la sociedad de masas.

Artículo periodístico Diario El Trabajo. Año 1971

A la lógica política se sumaron otras lógicas que buscaban incluir a un público cada vez más amplio y diversificado. La estrategia tradicional que reforzó el Partido Socialista para superar su fracaso en las urnas, con la gestión de El Trabajo parece haber recibido un giro diferente. Más allá de la incidencia que esto tuviera en las elecciones, con el lugar y el tratamiento que asumieron secciones que antes no gozaban de autonomía, este diario da cuenta de una posición del socialismo local bastante más renovada que la asumida por las máximas autoridades partidarias. La práctica periodística a la que lo condujo la actuación concreta en la arena política habría generado desde el propio diario una apertura que posibilitó la inclusión de dimensiones mucho más próximas a la vida cotidiana de los sectores medios y populares. No obstante, por diversos motivos, esta transformación no tuvo el peso que lo llevara a trascender al ámbito bonaerense y a las más altas esferas del partido que ya tenían signado su futuro político.

Maria Liliana Da Orden,  (Autora del trabajo) integrante del Grupo Movimientos Sociales y Sistema Político en la Argentina Moderna (MSSPAM), del Centro de Estudios Históricos, Facultad de Humanidades, UNMDP.

Referencias bibliográficas:

1 “Panorámica” en El Trabajo, Mar del Plata, 16 de marzo de 1948 p. 3 [en adelante ET]

2 ET. 10-I-1946; 20-IX y 7-XII- 1947. 3 A través de la información que brinda El Trabajo, sabemos que con la misma filiación circulaban en la provincia de Buenos Aires órganos como Nuevos Tiempos de Bahía Blanca, La Verdad de Luján o Nuestra Idea de Zárate. Luego de la clausura de los talleres de La Vanguardia que llevó a la publicación casi clandestina del diario en distintos lugares, hubo un intento por sucederlo con El Iniciador (1948). En su lugar aparecieron El Socialista (1948), Tribuna Socialista (1949) y más tarde Nuevas Bases (1950). ET, 29 de junio de 1948; 18 de febrero de 1949 y 30 de abril de 1953.

4 Además de El Trabajo, La Capital y El Atlántico, aparecidos en 1905 y 1940 respectivamente, eran los órganos de aparición diaria, a los que hacia 1948 se incorporó La Mañana, de filiación peronista. El Progreso, fundado a fines del siglo XIX, había dejado de aparecer a comienzos de los cuarenta después de una trayectoria cotidiana de casi cuatro décadas. Por lo demás, el semanario El Puerto, se hallaba entre los periódicos de información general que contaba con algo más de un lustro. Ninguno de los diversos órganos político partidarios había tenido la continuidad del diario socialista. Entre los medios de extracción radical a principios de los cuarenta había circulado el semanario 5 de Abril y posteriormente el periódico Adelante. Entrevista a Adalberto Castro (ex concejal radical del sector unionista), realizada por Delia García, a quien agradecemos la información; Fagnani (1955). 5 “Los fueros del periodismo y el Comisionado” [por M. Guglielmotti, director], ET 24 de enero y 19 de febrero de 1947.

6 ET 1, 6, 13 y 19 de febrero de 1946

7 “Mítin de la Democracia. Por la Libertad contra el Nazismo” en ET 20 de enero de 1946, p. 1. También 15 y 27 de enero y 6, 13 y 19 de febrero de 1946, pp. 1 y 3.

8 Por ejemplo, “Medite antes de votar”, “Como se votará” y los editoriales previos a las elecciones. ET 13, 19, 20 y 23 de febrero de 1946 respectivamente.

9 ET, 19 de febrero de 1946. También el editorial “Copados”, ET 17 de febrero de 1946.

10 Esto aparece en editoriales como “El vuelco”, “Hay mucho que enseñar y aprender” o “Buscando la explicación”, ET 5, 10 y 18 de marzo de 1946.

11 Los jóvenes afiliados tenían a su cargo la realización de conferencias y encuentros que buscaban movilizar a la juventud de la quinta sección electoral. Entre otros, ET 23 de abril de 1946; 26 de marzo de 1947; 1 de marzo de 1950; 10 y 11 de enero de 1951.

12 Ver el artículo de Nicolás Quiroga sobre el diario La Capital de Mar del Plata en este libro.

13 “Asumió la Jefatura del Gobierno el General Juan Domingo Perón” y en tipos que triplicaban el tamaño del anterior, el titular “En la Cámara de Representantes de la Unión se exigió del Gobierno medidas enérgicas con respecto al General Franco”. Esta página también incluía noticias sobre la República italiana, las elecciones francesas y la huelga de mineros en Estados Unidos, entre otras. ET 5 de junio de 1946.

14 ET 2 de junio de 1948.

15 ET 16 y 17 de octubre de 1947, p. 1. También “Una de las colas” y “Producir, producir y esperar” esta vez con imágenes de Mar del Plata. ET 19 y 20 de septiembre de 1947, p. 1.

16 El número de La Capital ocupa toda la primera plana y buena parte de las del interior con notas y fotografías referidas a los actos de Buenos Aires y Mar del Plata. El editorial titulaba “La promesa cumplida ante la devoción de un pueblo que conoce su destino.” La Capital, Mar del Plata, 1 de marzo de 1948; ET 2 de marzo de 1948.

17 Las colaboraciones del dirigente anarquista aparecen a lo largo de 1946 y culminan con una “Carta abierta.- Al vicegobernador de la provincia” en diciembre de 1947 con motivo de la clausura la Casa del Pueblo donde funcionaban los gremios adheridos a la UOL. Entre otros, ET, 15 de junio, 19 de julio, 28 de agosto y 24 de diciembre de 1947.

18 Esa era la política que había adoptado el Partido Socialista en relación con el enfrentamiento entre las Internacionales. De hecho, el diario publicaba numerosos artículos de fondo contra el gobierno de la Unión Soviética, en especial a partir de 1949.

19 ET 17 de marzo y 26 de julio de 1946.

20 El título de algunos editoriales evidencia el tono de la disputa: “Desjerarquización municipal”; “El candente tema del momento. Exigencias de gran ciudad y gobierno de aldea”; “Desgobierno municipal”; “Mar del Plata no tiene gobierno.” ET 14 de octubre de 1946; 18 de enero, 26 de marzo y 9 de mayo de 1947 respectivamente.

21 “Los fueros del periodismo y el comisionado”; “Nuestra contestación al Comisionado” y “Carta abierta al Comisionado”, todos escritos por el director y ex concejal, Miguel Guglielmotti. ET 24 de enero y 5 y 11 de agosto de 1947. Esta práctica, en un tono más virulento, continuó durante la gestión del interventor designado durante la gobernación de Aloé. ET 23 de julio y 9 de diciembre de 1952.

22 Uno de los conflictos, por ejemplo, se había originado en el procedimiento administrativo seguido por el Comisionado ante el problema de la pavimentación de una calle que llevaba cinco años sin resolver. ET 1 y 3 de setiembre de 1947.

23 En contraste con el tratamiento dado a la asunción presidencial, la constitución de las autoridades municipales ocupó la totalidad de la primera página. ET 2 de mayo de 1948.

24 Entre 1946 y 1947 el formato de El Trabajo era tipo sábana: 43.8 cm. por 57 cm., con ocho columnas. En ese último año el número de páginas aumentó de seis a ocho, para reducirlas a nuevamente seis y luego a cuatro en 1948-50 y 1951 respectivamente. Probablemente por exigencias de aprovechamiento del papel utilizado, en esos años también el tamaño de la hoja se modificó (40 cm. por 58.5 cm.). Sólo durante dos meses, en 1950, el formato cambió a tabloide, la mitad del habitual.

25 Los socialistas obtuvieron el mayor número de votos en la elección de diputados de esa fecha con 3.211 sufragios (16,3% del total), una cifra poco mayor que la de fines de los años veinte. Para los mismos cargos los radicales unionistas habían obtenido 5.593 votos y 2.624 los renovadores. En cambio el laborismo triunfó con 6.234 sufragios. ET 3 de abril de 1946.

26 Según uno de los empleados de entonces, el taller de imprenta ocupaba entre ocho y nueve empleados, otros tres trabajaban en la venta comercial y uno en la administración. La empresa tenía también un corredor de avisos y varios repartidores de diarios. Entrevista a Luis N. Fabrizio (ex Diputado Nacional e Intendente Municipal por el Socialismo Democrático), Mar del Plata, 30 de marzo de 2005.

27 Entrevista a Jorge Lombardo (concejal socialista y también redactor de este diario en el período, posteriormente fue Intendente municipal por el Socialismo Democrático), Mar del Plata, 21 de abril de 2005.

28 Se trataba de “Abrojo un hombre duro” por Destué, “Luzbelito” por Toño Gallo y “Chill el ingenioso” por Cortinas, además del humor campero de Mezzada en “Quien lo hubiera creído” o el urbano y picaresco de “Divúlguelo”. El Trabajo consideró oportuno anunciar algunas de estas incorporaciones el 20 de noviembre de 1947.

29 Entrevista a Jorge Lombardo, Mar del Plata, 21 de abril de 2005.

30 Municipalidad de General Pueyrredon, Boletín Municipal, julio de 1952, Nº 168.

31 Así parecen demostrarlo los avisos de la Delegación Regional de la Secretaría de Trabajo y Previsión y la publicación de los balances municipales. ET 16 de enero y 1 de diciembre de 1947; 1 de diciembre de 1948.

32 Además de escribir para El Trabajo, Jorge Lombardo formaba parte del cuerpo de redacción de La Capital, cuyo propietario a pesar del oficialismo del diario, lo mantuvo frente a las presiones que recibiera en contra. Lo mismo ocurría con Antonio Freije, redactor en ambos diarios y en La Mañana. Entrevista a Luis Fabrizio y a Jorge Lombardo, Mar del Plata, 30 de marzo y 21 de abril de 2005 respectivamente.

33 “Llegó La Vanguardia”, aviso publicitario aparecido en la página deportiva. ET 29 de setiembre de 1948.

Fuentes
Investigación realizada por María Liliana Da Orden. Del libro "Prensa y peronismo. Discursos, prácticas, empresas, 1943-1958", de María Liliana Da Orden y Julio César Melon Pirro (comps.) Buenos Aires, Prohistoria, 2007, ISBN 978-987-1304-12-7, pp. 99-121. La autora es integrante del Grupo Movimientos Sociales y Sistema Político en la Argentina Moderna (MSSPAM), del Centro de Estudios Históricos, Facultad de Humanidades, UNMDP. 
Correo de la autora:mldaor@mdp.edu.ar


Fotografías del Diario El Trabajo propiedad de Eduardo Bronzini. Las mismas forman parte de la investigación de Lucas Gonzalez, Gustavo Dorado y Oscar Spadari para el libro "Entre Bibliotecas y Andamios - Origenes del Movimiento Obrero en Mar del Plata 1890-1930" - http://fotosviejasdemardelplata.blogspot.com.ar/2015/03/dorado-spadari-y-gonzalez.html

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