martes, 15 de diciembre de 2015

ESTANCIA LA COLMENA

Estancia La Colmena - Foto extraida del sitio Patrimonio Histórico Marplatense de Oscar Casemayor

Fundada por Cornelio Cipriano Viera, quién llegó a la zona hacia 1847, la estancia contaba con 6.700 hectáreas. Es probable que dentro de los límites de esta estancia fuera fundada la Reducción Nuestra Señora de los Desamparados.

Viera hizo construir una pulpería a la que bautizó La Colmena, aludiendo a la cantidad de vecinos que se acercaban a ella. El casco de la estancia es de 1868 y está compuesto por dos tiras paralelas de habitaciones rodeadas de galerías. Dentro de la propiedad hacia 1892 se edificó la Capilla San Cornelio, cerca de la Ruta 88, y que aún se encuentra en pie. Cerca de esta capilla también se instaló un colegio costeado por el propietario y fundador, para impartir enseñanza primaria a los chicos de las inmediaciones.
 
Estancia La Colmena - Foto extraida del sitio Patrimonio Histórico Marplatense de Oscar Casemayor
El estado de conservación de los edificios no es bueno, debido a la falta de mantenimiento y a la edad de los mismos. Son muy evidentes las deficiencias en los techos de las galerías, revoques y pinturas exteriores.

Haciendo un repaso retrospectivo podemos advertir que, partiendo de los primitivos asentamientos poblacionales en las primeras décadas del siglo, en los últimos 50 años las superficies ocupadas tanto por la localidad de Batán como la de Estación Chapadmalal, han demostrado un vigoroso desarrollo poblacional merced al progresivo aumento de las actividades comerciales y agro-industriales que fueron exigiendo día a día la presencia e instalación de reparticiones oficiales que cubran las necesidades básicas en materia de salud-educación y seguridad.
 
Otra de las casas principales -Foto extraida del sitio Patrimonio Histórico Marplatense de Oscar Casemayor

Desde esa óptica, compartiendo los argumentos explicitados por el Honorable Concejo Deliberante del Municipio de General Pueyrredón, a través de la Ordenanza Nro. 8439/91, oportuno es destacar que, luego de las sucesivas divisiones que sufrió el área rural del hoy partido de General Pueyrredón desde comienzos del siglo pasado (1819), se reconoce hacia el año 1848 la existencia de la Estancia "La Colmena" en la zona donde actualmente se encuentra la localidad de Batán. El casco de Liendo, uno de los más viejos en la zona junto con el de la estancia mencionada. En el año 1890 Domingo Batán ya está radicado en el campo de Liendo, existiendo ya en 1899 el colegio de Batán cerca del casco. Fue este el núcleo inicial.


El fundador de esta estancia tenia por nombre Cornelio César Cipriano Viera Figueroa, quien habia nacido en 1827. Su padre fue Justo Viera y su madre Maria Figueroa. Falleció en Mar del Plata un 26 de enero de 1864. Tuvo ocho hijos según el siguiente detalle:

1. Cornelio Vicente Viera Areco, n. 1859, f. 29 May 1937;
2. Justo Pastor Viera Areco, n. c. 1865, f. 8 Oct 1937
3. Carmen Viera Areco, n. c. 1864, f. 3 Ene 1937, Buenos Aires, Argentina
4. Gregorio Viera Areco, n. c. 1871, f. 22 Oct 1933
5. María Viera Areco, f. 29 Ene 1941, Buenos Aires, Argentina
6. Alicia Juana Viera Areco, n. c. 1914, f. 26 Abr 1925, Buenos Aires, Argentina
7. Marcela Viera Areco, f. 23 Nov 1939
8. Juana Viera Areco, f. 12 Dic 1891

Este conjunto edilicio esta considerado dentro de la Ordenanza Nº 10075 de Preservación Patrimonial, ya que la misma tiene por objeto establecer las acciones de preservación y protección de aquellos bienes muebles o inmuebles, públicos o privados, considerados componentes del patrimonio cultural, histórico, arquitectónico, urbanístico, paisajístico y ambiental, tutelado por las Constituciones Nacional y de la Provincia de Buenos Aires, y fijar el alcance de las declaraciones de interés patrimonial de aquéllos.

Este edificio esta considerado dentro de la ordenanza referida como HISTORICO - SIMBOLICO - SOCIAL: ya que es un edificio, sitio o área urbana que ha sustentado o contenido algún hecho de importancia en la historia de la ciudad, la Provincia o la Nación; o que por alguna razón sea un caso único y referente comunitario. En esta categoría se incluye:

1) Relevancia del propietario, proyectista y/o constructor.
2) Grado de representatividad en la historia oficial, popular o de valor anecdótico.
3) Significación que la comunidad le otorga como referente urbano.


Una de las primeras pulperías en Las Bruscas de Viera

Fue a fines del año 1847 cuando don Cornelio Cipriano Viera, después de haber arrendado un lugar sobre las márgenes del arroyo 'Las Bruscas" resolvió abandonar la ciudad de Buenos Aires, donde habia nacido y cursado sus estudios primaríos y ciertos secundarios que se seguían en tan lejana época y trasladarse al Sur del primer estado argentino, para instalar una "Pulpería'' en territorio habitado aún por indígenas, para sentar sus reales en forma permanente

Era la primavera del año 1847, en la vieja plaza de "Miserere"', de Buenos Aires después "11 de septiembre'' y en plena época de la tiranía, que 5 años más tarde caería abatida en Caseros, don Cornelio Cipriano Viera, realizaba los últimos arreglos, para poner en marcha a cuatro grandes carretas, arrastradas por bueyes en las que emprendería su viaje a "Las Bruscas", para después, de tres o más meses de largo y constante andar, llegar allí. 



Carruaje antiguo debajo de una de las galerías - 
Foto extraida del sitio Patrimonio Histórico Marplatense de Oscar Casemayor

Era un largo camino: Quilines, Samborombón, Chascomús. Monsalvo, Las Encadenadas, la travesía del Salado, La Postrera, Dolores, Maipú, Los pagos de los Areco con sus antiguas estancias, La Porfía y la Constancia donde actuó Pastor Luna el famoso gaucho bravo y de los Ezeiza, Nahuel-Rucá, Arroyo Chico. Por fin las sierras, el Volcán, la Vigilancia, de los Padres, La Brava, pasando por el Ojo de Agua y finalmente el destino.

Cien leguas cubiertas en cuatro chirriantes carretas, que el propio viajero conducía responsable de la expedición y a las que. durante el trayecto en todos los poblados y en muchas estancias, para que la travesía resultara mejor defendida de los ataques de los indios y los gauchos merodeadores, cuya profesión o era bolear avestruces y venados y las pocas poblaciones indefensas que leguas de distancia unas de otras, rompían la monotonia de la inmensa pampa y daban una pequeña nota de civilización que avanzaba tímida y temerosamente, se habían agregado otras carretas y otros viajeros y otras volantes y algunas tropillas, de tal modo que el conjunto estaba constituido por numerosas personas dispuestas para la defensa común y para la recíproca ayuda, caso necesario, y también dispuestas para hacer altos, por días, con el fin de reparar las energías disminuidas por el cansancio del hombre y de las bestias, en tan largo y primitivo andar.


No solamente se descansaba v se reponían fuerzas y voluntades para proseguir la marcha sino que se organizaban fiestas: carreras de caballos, bailes, payadas y guitarreos, voleada, avestruces y venados. Y así arribó al pago de su destino, a un lugar a orillas del arroyo “Las Bruscas" el pulpero Viera, con sus carretas y sus tropillas de pingos criollos, aquellas cargadas hasta el tope con mercaderías de almacén, ropería y demás útiles y enseres, conque comenzaría el largo andar de su vida, un poco audaz y aventurera además, ya que había abandonado su casa, su familia y las comodidades de la ciudad, para internarse en la pampa inhóspita y desconocida.

Y se instaló, después de '"parar"' la población, colocar el mostrador, los barrotes que defenderían la trastienda contra cualquier atrevido "mamau" y en 1848. comenzó su vida de trabajo en pleno desierto. Poco a poco los años caminaron. la vida también y la pulpería se hizo famosa en muchas leguas a la redonda, siendo visitada y frecuentada por el gauchaje, unos, para proveerse de los "vicios'' que necesitaban, otros, para cambiar por yerba y otros artículos, cueros, plumas y cerdas, que transportaban en cargueros por larga distancia.

Y pasaron las primaveras y los inviernos; la vida transcurría sin otras novedades que las propias de cada día y al quehacer de cada hora. Don Cornelio Cipriano Viera, viajaba a Buenos Aires, cada cierto número de años, para proveer su "Pulpería", la que, por el transcurso del tiempo y del trabajo realizado se había convertido en "almacén de campaña", en todo una casa de negocios. En el año 1860 adquirió en propiedad la legua y media de campo que arrendaba a la Sociedad Rural Argentina, propietaria de muchas leguas cuadradas en la zona que cubrían los actuales partidos de General Pueyrredón, Alvarado y Lobería. Un feudo inmenso que había sido concedido a dicha Sociedad Rural en enfiteusis, durante el Gobierno de Rivadavia, y que, posteriormente, le había sido transferido, por Rosas. 


Cartel en la fachada - -Foto extraida del sitio Patrimonio Histórico Marplatense de Oscar Casemayor
 

Allí en "Las Bruscas", instaló su estancia, edificó posteriormente las casas que hoy todavía existen y desde entonces bautizó con el nombre "La Colmena" a la antigua pulpería convertida en almacén de campaña, porque la cantidad de vecinos de varias leguas que concurrían, semejaba un gran enjambre de gentes laboriosas. Los años siguieron, los grandes potros criollos que pastaban en la estancia "La Colmena" fueron mejorados y las manadas de yeguas criollas conservadas intactas, sin mezclas y sin sangres extrañas. Por eso, mucho más adelanta ejemplares escogidos de esos planteles de la raza equina criolla, obtuvieron campeonatos y premios en las exposiciones de Palermo.

Igualmente el ganado vacuno fue prolija e inteligentemente mejorado y por su alta calidad esos productos fueron siempre apreciados y distinguidos no solamente en la zona, sino en la Provincia de Buenos Aires. En el año 1892, se edificó la Capilla San Cornelio, que aún existe, próxima a la ruta pavimentada que une Mar del Plata con Necochea. Allí se oficiaba diariamente la santa Misa y se instaló, además, contigua a la misma un colegio, donde un maestro costeado por el propietario de la fundación, impartía enseñanza de los grados primarios a todos los niños que vivían en las inmediaciones. Cada año, en diciembre, a la terminación de los cursos, se constituía la "mesa examinadora" para clasificar a los alumnos y premiar a los más aprovechados, presidida por doña Juana Areco de Viera.


Fuentes:
http://genealogiafamiliar.net/old/getperson.php?personID=I84572&tree=BVCZ
http://www.almenaweb.com/uploads/recursos/1d8344eea2fc9133112ee1d696937bae41b4387f.pdf 
Roberto T. Barilli "Mar del Plata. Ciudad de America para la Humanidad" - Reseña Histórica -año 1964.-

3 comentarios:

  1. Me gustaria saber la direccion de este campo. Sera' posible incluir aqui alguna indicacion de como llegar?

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  2. Lo siento mucho, pero es una estancia privada y no esta abierta al público.

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