martes, 1 de septiembre de 2015

EL PILOTO MARPLATENSE QUE HUNDIÓ AL SIR GALAHAD EN MALVINAS

Carlos Cachón es sin lugar a dudas, uno de los dos héroes marplatenses que participó en la Guerra de las Malvinas. Actualmente el Capitán (RE) Carlos Cachón -ex piloto de combate de nuestra Fuerza Aérea- quien en la gesta de 1982, con el grado de Primer Teniente, formaba parte como numeral, de una escuadrilla de Cazabombarderos Mc. Donnell Douglas A-4B Sky Hawk, la que comandaba el -por entonces- Capitán Pablo Marcos Carballo, fue el responsable del hundimiento del buque británico Sir Galahad.

Piloto marplatense Carlos Cachón

Cachón nació en 1952 en un campo cerca de Balcarce. Quince años más tarde su familia se trasladó a Mar del Plata y ahí terminó la escuela secundaria. Se preparaba para entrar en Medicina en La Plata cuando un amigo lo entusiasmó para ir a dar el examen a la escuela aeronáutica de Córdoba. "Fui porque me pagaban el pasaje y quería conocer una ciudad diferente", dice Cachón. 
 
Carlos Cachón en su niñez

Carlos Cachón tomando la comunion


Carlos Cachón durante la comunión

Carlos Cachón durante la comunión


Al amigo lo bocharon y él aprobó con muy buenas notas. En el 76 se convirtió en aviador. Cachón se enteró de la toma de Malvinas como la mayoría de los argentinos, por la radio. La alegría de que iba a poder entrar en combate le duró poco. Su entrenamiento era para el combate aéreo o con blancos en tierra. En el mar es todo diferente.

"Nos entró no sólo miedo sino terror. La capacidad de derribo que tiene un buque es del 70% u 80%. Es decir que de 10 aviones que atacan, 7 u 8 son derribados. Pero estábamos bien adiestrados y enseguida hubo mucho adoctrinamiento. En pocos días estábamos mentalmente preparados par el combate", cuenta el aviador.

Carlos Cachón durante su instrucción
Carlos Cachón junto a sus compañeros de armas

Carlos Cachón junto a tres compañeros de la fuerza

Carlos Cachón desfilando para una fiesta patria


En la actualidad, ya no pertenece a la Fuerza Aérea. Pidió la baja en 1986. Tenía 34 años y una desilusión enorme con sus superiores. Cuenta Cachón:

"Cuando volvimos ese día a la base no pudimos festejar más que por unos minutos. Nos confirmaron desde Puerto Argentino que habíamos hundido el barco y nos abrazamos y reímos. Pero no había pasado una hora cuando vino la otra noticia terrible. De la segunda escuadrilla que había partido para un nuevo ataque, sólo regresó un avión. Todos los otros fueron derribados. Fue un día agridulce. Como todos en la guerra".
 
Teniente Carlos Alfredo RINKE,Alferez Hugo GOMEZ,Alferez Ruben VOTTERO Cuclillas Capitan Pablo Marcos CARBALLO,Primer Teniente Carlos Eduardo CACHON


El hundimiento del Sir Galahad

La misión más destacada que le tocó en suerte llevar adelante - y con marcado éxito por cierto - fue sin duda la que protagonizara el 8 de junio de 1982, en la zona de Bahía Agradable, en que se produjo el ataque a los buques ingleses Sir Galahad y Sir Tristan que, fondeados en dicho accidente geográfico, procedían al desembarco de efectivos, (los Guardias Galeses) materiales y gran cantidad de munición.
(1982) El entonces 1º Teniente Cachón está de frente en el centro. A su izquierda el Teniente Rinke, a su derecha, el Alférez Carmona, de espaldas el Capitán Carballo.

El motivo que singulariza esta acción es sin dudas el hecho que, la misma, fue confiada por la superioridad a dos escuadrillas de A-4B, la del Capitán Carballo y la del Primer Teniente Filippini (ocho máquinas en total) pero cuando arribaron al punto en que debían efectuar reabastecimiento de combustible en vuelo, tres de las ocho aeronaves, no pudieron hacerlo, atribuido a que posiblemente, debido a la muy baja temperatura que se registró en esa madrugada (varios grados bajo 0 ) estarían congelados los mecanismos de las lanzas de reabastecimiento de los mismos, lo que obligó a estos pilotos a retornar a su base.


Los Halcones De izquierda a derecha 1er. Ten Carlos Cachón, Alf. Jorge Barrionuevo, Ten. Carlos Rinke y 1er. Ten Mariano Velasco

Curiosamente, las máquinas afectadas eran las correspondientes a los dos jefes de escuadrilla y la del primer numeral del Primer Teniente Pilippini y en consecuencia nuestro entrevistado, pasó a ser el oficial responsable no de una, sino de dos escuadrillas, función para la que, si bien se encontraba capacitado, nunca la había desempeñado y ahora se veía obligado a hacerlo y no como una acción de entrenamiento sino, en combate real. 

el A-4B Skyhawk C-222 apodado "El Tordillo" durante el conflicto

Su Capitán, luego de transmitirle la novedad e imponerlo de los pasos a seguir le dijo "llévelos a la gloria". Así lo hizo, ya que éste ataque sumado a los que luego se sucederían, por parte de otras escuadrillas de la Fuerza Aérea provocaron la pérdida de los buques detallados, más el Sir Lancelot y la fragata HMS Plymounth que fue hundida por los Mirage V Dagger y posteriormente, se centraron los hostigamientos sobre la cabeza de playa. Todo ello constituyó lo que la Royal Navy calificó como "El día más negro de la Flota".

“Llévelos a la gloria”

Eso le dijo el capitán Pablo Carballo con ese sonido latoso de los transmisores de los aviones de combate. El teniente primero Carlos Cachón volaba su cazabombardero A4B SkyHawk por sobre las heladas aguas del Atlántico Sur cuando recibió la inesperada orden de tomar el mando de la escuadrilla que debía impedir el desembarco británico en Bahía Agradable. 

Los A-4B Skyhawk en vuelo rasante sobre el agua
Los A-4B Skyhawk en vuelo rasante sobre el agua

Un hecho fortuito dejó a Cachón como responsable de la misión. Los aviones de los jefes, el capitán Carballo y el primer teniente Filippini, habían sufrido el congelamiento de sus estructuras de reabastecimiento y no podían desplegarlas para recibir el combustible del avión carguero que debía hacer la maniobra en pleno vuelo. Cachón respiró profundo y se dispuso a concretar la misión más importante de su vida y para la que se había preparado rigurosamente en los últimos doce años.

El Sir Galahad

No muy lejos de ahí, en la entrada de la Bahía Agradable, al sur de Puerto Argentino, dos cargueros de 3.250 toneladas, el Sir Tristan y el Sir Galahad, repletos de soldados británicos se disponían a comenzar el desembarco más importante de la guerra. Entre los cuerpos de marines estaba la Guardia Galesa de la Reina, los soldados de elite que desde siempre son usados para ser los primeros en tomar el objetivo como símbolo del poderío británico. Dos días antes se había rechazado el pedido del secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, para declarar un cese al fuego que permitiera a Gran Bretaña reocupar las islas pacíficamente. Ya habían pasado 39 días de guerra y los ingleses avanzaban inexorablemente.
 
El HMS Sir Galahad

El carguero Sir Galahad se había retrasado por la espesa neblina que había en la bahía y se desplazaba lentamente por el flanco oriental. En una de las cubiertas inferiores, junto a una de las lanchas de desembarco, se aprestaba el soldado Simon Weston. A los 20 años ya era un veterano. Se había enrolado a los 16 y participado de las campañas de Irlanda del Norte y Kenia. Sus padres también eran militares, él aviador de la RAF y ella enfermera de combate. Simon no conocía otra vida. Siempre había vivido en barracas y entre soldados. Esta vez se sentía destinado a entrar triunfante por las calles de la capital de las islas para enarbolar la bandera británica y arriar la argentina.

El teniente Cachón dio un vistazo a sus instrumentos y abrió la comunicación con los aviones que habían quedado a su mando. Reiteró las órdenes y la escuadra se deslizó hacia las islas. Tenían que volar a gran altura y bajar casi al ras del agua apenas estuvieran sobre el objetivo. Todo en una maniobra muy peligrosa de apenas unos segundos. Llevaba tres bombas de 250 kilos de fabricación argentina. Eran las que estaban dando el mejor resultado. Antes habían probado con bombas de 500 y 1.000 kilos pero eran tan poderosas que traspasaban los barcos y explotaban en el agua.

Ataque al Sir Galahad

Era ya la media mañana y Cachón llevaba volando desde hacía casi dos horas. Había avanzado durante varias millas al ras del agua y la sal se le pegaba a la escotilla. Ahora estaba a gran altura para caer sorpresivamente sobre el blanco, pero no podía ver los barcos por la sal y la bruma espesa que cubría la bahía. De otro de los aviones viene el aviso esperado:

¡Están ahí, a la derecha, uno a cada lado de la península!".

Los dos barcos aparecieron entre las nubes grises. Cachón dio la orden: tres de los cinco aviones irían sobre la izquierda y atacarían al Sir Tristan. El suyo y otro de los Skyhawks lanzarían sus bombas contra el el Sir Galahad.


  

 Ataque de la fuerza aerea argentina. Hundimiento del Sir Galahad

Simon Weston ya estaba listo. Tenía su mochila cargada y estaba recibiendo las órdenes de un teniente: Tenemos que tomar la altura de Sapper Hill para encaminarnos directamente a Puerto Stanley". En ese momento sintió el primer sacudón. Fue eso, un movimiento brusco. La primera bomba había pegado sobre la escotilla pero estalló a casi un kilómetro de distancia, sobre la playa. La segunda bomba del primer avión argentino tuvo la misma suerte. Cachón vio la acción y decidió bajar un poco más para apuntar directamente al sector de máquinas del navío. Era peligroso porque estaba al alcance de la artillería británica, pero imprescindible para que las bombas alcanzaran el blanco.

 Ataque de la fuerza aerea argentina. Hundimiento del Sir Galahad

Cachón tomó la manivela que libera las bombas y esperó estar casi sobre el Galahad. Lanzó la primera y la segunda casi al mismo tiempo. Vio como llegaban a la proa y explotaban sobre la cubierta. La tercera fue directamente al centro del barco, en la zona de máquinas. La cabeza explosiva traspasó la primera cubierta y llegó a la segunda, donde estaban los soldados listos para desembarcar.


  
El Día más negro de la flota inglesa. ATAQUE AL SIR GALAHAD

Booooooooooommmmm!!! La explosión se produjo en forma directa sobre dos camiones cargados con combustible para misiles. En un segundo todo fue rojo, amarillo y hervía. "Se convirtió en el infierno. Era sangre, defensa y fuego. Mucha sangre derramada", recuerda Simon Weston. Cachón se elevó y no supo más nada. De otro avión le aseguraron que le había pegado al barco, pero él no pudo ver nada. Se tenía que alejar lo antes posible porque seguramente ya estaba en el radar de los aviones británicos que se acercaban.


8 de junio de 1982 : Ataque al RFA Sir Galahad
8 de junio de 1982 : Ataque al RFA Sir Galahad
8 de junio de 1982 : Ataque al RFA Sir Galahad

Weston fue alcanzado de lleno por el fuego. El calor era tan intenso que derretía la suela de las botas. Trató de alzar a un compañero herido, pero ya no tuvo fuerzas. Tenía buena parte del cuerpo quemado. Alguien lo empujó hasta la cubierta superior. Sólo recuerda que en un momento apareció un helicóptero para rescatarlo.

El encuentro con Simon Weston

Simon Weston me viene a buscar a la estación de trenes de Cardiff, en Gales. Me encuentro con el hombre que tantas veces me había impresionado en las fotos. Tiene el 50% del cuerpo quemado. Su cara fue rehecha varias veces. Fue sometido a 80 operaciones. Su increíble espíritu lo mantiene firme y erguido. 


Simon Weston antes del hundimiento del Sir Galahad


Simon Weston, en la foto en Irlanda del Norte 1979-1980

Los ojos le quedaron pequeños por las intervenciones pero su mirada es firme y brillante. No deja de mover las manos con sus dedos deformados pero con las que logra una expresión vívida y emotiva. Nos sentamos en la terraza de un barcito de St. Mary Street, por donde pasan largas filas de turistas japoneses, y charlamos durante dos horas sin parar sobre lo sucedido hace 25 años.

"Después de la explosión y un dolor intenso como nunca antes había sentido, ya no tuve sensación de mi cuerpo. Me levantaron en un helicóptero y me dejaron en Fitz Roy, donde otro helicóptero me llevó hasta un hospital que habían improvisado en una fábrica de envase de carne que se llamaba The Red and Green Co. No habían pasado dos horas cuando empezaron a caer las bombas argentinas ahí también. Lo atacaban porque no tenía ninguna señal de que era un hospital. No habían pintado cruces rojas en el techo ni nada. Salieron todos corriendo y me dejaron solo.

Simon Weston en la actualidad

Simon Weston (der.) y Carlos Cachón (izq.), durante un encuentro reciente junto a sus esposas

Tenían razón, yo estaba medio muerto y ellos estaban vivos. Pero tuve una suerte de otra galaxia. Cayó una bomba que mató a cinco hombres que estaban justo afuera del galpón. Las otras dos bombas que pegaron en el lugar no estallaron. Cuando me di vuelta veo a otro herido. Era un prisionero argentino que después se recuperó y regresó a casa. A mí me evacuaron al fin de la guerra. Era el soldado herido que estaba en el estado más grave".

El príncipe Phillip conoce a Simon Weston, que más tarde pasó a ganar fama por su trabajo de caridad

Simon Weston fue el símbolo de la "Falklands War" para los británicos. Cuando regresó, su rostro quemado apareció en todas las pantallas. La BBC hizo cuatro documentales con su vida, él escribió dos libros de testimonios. Y cuando se recuperó, casi ocho años después, armó la fundación Weston Spirit para ayudar a jóvenes de los barrios pobres de las grandes ciudades británicas.

"Fui un chico que causaba problemas. Cuando tenía 15 años me arrestó la policía ahí entendí que tenía que hacer algo con mi vida. Al año siguiente me enrolé en el ejército. Fue para mí la única salida. Quiero que los chicos como yo tengan otras posibilidades y es por eso que creé esta fundación", explica Simon. 

Condecoracion de la reina a Simon Weston

En 1992, Simon fue condecorado por la Reina, quien le dio también un título honorario. Carlos Cachón y Simon Weston se encontraron por primera vez hace 15 años. Una productora londinense los juntó en una estancia de la provincia de Buenos Aires. Cinco años más tarde, Cachón viajó a Londres y las dos familias se conocieron. Comenta Carlos Chacón:

"Simon estaba en una habitación y yo entré un poco nervioso. El también lo estaba. Sabía cómo había quedado porque había visto una foto pero igual me impresionó. Nos saludamos y charlamos un rato, pero fue un encuentro raro, frío. Creo que él se sentía muy mal en ese momento. De todos modos hablamos de reconciliación y todo terminó bastante rápido. Cuando estuvimos en Londres ya fue todo diferente. Me recibió muy bien. Estaba de muy buen humor. Dijo que yo no había tenido la culpa, que los dos éramos profesionales haciendo nuestro trabajo. Y la verdad es que lo tomé así. Siento mucho que la bomba que yo arrojé le haya provocado esas quemaduras, pero no fue algo contra Simon directamente. Estaba defendiendo la soberanía de mi país y era un piloto profesional", dice Carlos.


Simon Weston (der.) y Carlos Cachón (izq.), durante un encuentro reciente junto a sus esposas. En tiempos de guerra, Cachón bombardeó el buque en el que viajaba Weston: el rostro del británico debió ser reconstruido quirúrgicamente por las quemaduras que sufrió. Foto: gentileza de Carlos Chacón

Simon Weston ni siquiera quiere recordar el primer encuentro. En cambio, rememora con afecto el segundo:

 "Vino a mi casa y conoció a mis hijos", cuenta Simon mientras pasa un tradicional autobús verde galés por la avenida St. Mary. "Mi hijo menor era un bebé y apenas vio a Carlos y Graciela, su mujer, les estiró los brazos. Los chicos saben. Eran dos personas buenas. Carlos es un hombre honorable. Hizo su trabajo con honor en la guerra. Y desempeñó un papel crucial en mi vida. Le cambió el rumbo. Y no es que le esté agradecido por estas heridas. Yo solo sé lo que se sufre cuando a uno lo operan 80 u 85 veces. 

Simon Weston se transformó en un heroe en su país

Pero ambos estábamos ahí por una circunstancia profesional. El atacó primero, pero si yo hubiera tenido la oportunidad de atacarlo antes lo hubiera hecho. Para eso estábamos entrenados. Ni él ni yo elegimos el papel que nos tocó en esta guerra. Y más allá de lo que la gente piense de este conflicto, no deben pensar mal de los que tuvimos que combatir. Y hoy, visto con la distancia de un cuarto de siglo, tengo que agradecerle en cierta manera a Carlos. Fue él quien cambió definitivamente mi vida. Logré hacer algo por los jóvenes necesitados que no hubiera hecho si me hubiera mantenido en el ejército. No hubiera conocido a mi magnífica mujer, no habría tenido los hijos que tengo. No hubiera sido el hombre que soy".

Cachón también le agradece en cierta manera a esta guerra y a la experiencia que compartió con Simon. Carlos comentó:

 "Te templa. En el 95 tuve una crisis económica terrible. Me quedé con este departamento hipotecado y deudas por tres veces y media su valor. Una noche me desperté después de tener una pesadilla con la guerra y con Simon. Sentí algo muy especial. Desperté a mi mujer y le dije: este es el punto de inflexión. A partir de ahora vamos a salir. Y lo hicimos. Mis hijos son profesionales. Tengo una imprenta que funciona muy bien. La guerra nunca me la voy a sacar de encima. Pero esa vez, al menos, me sirvió para mejorar mi vida".

Carlos Chacón en la actualidad. De fondo la maqueta de un A-4B Skyhawk

La restauración del A-4B Skyhawk C-222


El 15 de agosto del 2014 se llevó a cabo en Área Material de Río Cuarto (ARMACUAR) en la Provincia de Córdoba (Argentina) para celebrar los 70 años de creación de esa organización militar, siempre dedicado al mantenimiento de los aviones de combate de la Fuerza Aérea Argentina (FAA). En la ocasión, se presentó, totalmente restaurado, el A-4B Skyhawk C-222 (c / n 11814, BuNo 142.752, construido en mayo de 1958).
 
El C-222 durante la guerra de Malvinas
Durante la guerra de las Malvinas, el avión estaba en una revisión rutinaria, y fue enviado a luchar con pintura de color gris (tinta a base), en lugar del patrón de camuflaje clásico - por esta razón, recibió el apodo de "El Tordillo". El 21 de mayo de 1982 participó en el ataque a la fragata Argonaut (F56), que sufrió grandes daños. El 8 de junio atacó el buque de desembarco Sir Galahad (L3005), que después de recibir el impacto de tres bombas BR-250 terminó siendo totalmente destruido. 
 
Restauración del legendario A-4B Skyhawk C-222 apodado "El Tordillo"


Restauración del legendario A-4B Skyhawk C-222 apodado "El Tordillo
El legendario A-4B Skyhawk C-222 apodado "El Tordillo"
El C-222 El Tordillo fue trasladado al Museo Tecnológico Aeroespacial de Río IV, dentro del ARMACUAR.
El C-222 El Tordillo fue trasladado al Museo Tecnológico Aeroespacial de Río IV, dentro del ARMACUAR.
 
Las marcas del A-4B Skyhawk C-222 apodado "El Tordillo"

Su última acción de importancia fue el 13 de junio, cuando el objetivo de neutralizar las tropas reunidas en Monte Dos Hermanas (Two Sisters), atacando baterías de artillería. Por coincidencia, este sitio era personal Jeremy Moore y Julian Thompson, que acabaron de suerte logrando escapar. Incorporado a la FAA el 18 de marzo de 1967, su último vuelo fue el 15 de marzo de 1999. Inmediatamente después fue trasladado al Museo Tecnológico Aeroespacial de Río IV, dentro del ARMACUAR. A lo largo de su carrera operativa se basó en V Brigada Aérea de Villa Reynolds (provincia de San Luis). Ahora restaurado, recibido en la pintura de los nombres de todos los pilotos que murieron en la guerra de dichas aeronaves./i]


Fuentes:

7 comentarios:

  1. Querido Pablo: ¡Gracias por este trabajo! Es emocionante sentirse contemporánea de semejante HÉROE DE LA PATRIA

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  2. Muchas gracias por no dejarlos en el olvido...

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  3. muy buena la nota ! ORGULLO NACIONAL !!

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  4. Mi gran homenaje a este Héroe Nacional y ejemplo de los nuevo
    integrantes de la Fuerza Aérea

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  5. Odié esa guerra desde el primer día, pero reconozco el valor de nuestros hombres, victimas de los desaciertos de una cúpula militar que no tendría muy claro contra quien arremeterían.

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  6. QUIERO QUE EL GOBIERNO DE NUESTRO PAÍS, AHORA O CUANDO SEA, SE TOME EN SERIO LO DE HÉROES DE MALVINAS Y HAGA UNA REPARACIÓN HISTÓRICA EJEMPLAR. TODAVÍA ES UNA CUENTA SIN SALDAR, INJUSTA Y DOLOROSA PARA TODOS.

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  7. No se cuantas veces he visto los videos del ataque donde intervino el Oficial Carlos Cachón como así tambien nuevamente he leído este articulo,pero lo seguire haciendo todas las veces que pueda,Carlos Cachón para mi familia es Carlitos,lo conocemos desde cuando era cadete en la Escuela,somos muy amigo y lo respeto por ser un gran heroe.

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