viernes, 7 de marzo de 2014

LA FAMILIA LEMMI


Cuando un hombre siente que allí, en su lugar, no encontrará el cauce para sus fuegos interiores e intenta transitar caminos difíciles, desconocidos y logra concretarlos se convierte en protagonista y testigo de su propia historia. Si ese hombre termina de recorrer su vida en 1924 y 74 años después a sus descendientes no les cuesta rastrear sus huellas en las trastiendas familiares ni en los testimonios ciudadanos, nos encontramos frente a alguien trascendente.


Ferdinando Lemmi - Foto extraida del sitio "Famiglie Toscane a Mar del Plata - Ricerche dell’Origine dei Cognomi delle Famiglie Toscane a Mar del Plata.

Don Ferdinando Lemmi

Nació el 28-11-1849 en Sassorroso, Villa Collemandina, provincia de Lucca, Italia. Lugar y tiempo que nos hablan, en especial a través de su música y literatura, de una raza que entroniza el amor a la patria. El joven Lemmi se une al ejército italiano como voluntario y allí durante 8 años encausa su primer fuego interior. Seguramente se enfrentó a la nostalgia, la amistad, el dolor, pero supo rescatar la fuerza, el sentido del honor, el lirismo. Regresa a su tierra,  se  casa  en  Massa  Carrara  con María Longhi el 21 de octubre de 1883.


Año 1.928. La pequeña Elda Cataldi,con su Mamá Josefa Longhi, (ambas nacidas en Mar del Plata) y su Abuela Adela Lemmi. Son mi madre,abuela y bisabuela paseando por la antigua rambla de madera de La Perla”.
Foto enviada por Norma Simonazzi. Parados de izquierda a derecha: Teresa Tiribelli, siguiente sin identificar, Valeria Lemmi y Jose Guazzelli. Recostados sobre la arena, de izquierda a derecha: Asunta Lemmi, sin identificar, Antinesca Lemmi, Rosita Santini y Giordano Guazzelli. Lugar: actual Playa Popular en al década del 10, cuando los pescadores operaban desde ese sector. Tras la construcción de la Rambla Bristol los deplazaron hacia Las Toscas hasta la construcción del puerto.-

Desendencia Erminda Lemmi (hija de Ferdinando Lemmi) y Francisco Sartora
Ferdinando Lemmi . Boletin Oficial Circulo Italiano 1928. Gentileza Lic. Angel Somma
Reunión de la Sociedad Garibaldi, en 1921. Teodoro Bronzini junto a las autoridades de la Sociedad Garibaldi, acompañado por el dirigente socialista Domingo Risso. En el medio se encuentra Ferdinando Lemmi quien fue el Presidente de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos durante 11 años. Aporte de Eduardo Bronzini para Fotos de Familia Diario La Capital

En la vieja Italia, valles y montes eran atravesados por un susurro irresistible: America!!. Dentro de Ferdinando Lemmi se enciende su «segundo fuego» orientado esta vez hacia una tierra de paz. En 1883 junto a su esposa y su primer hijo Pílades, desembarca en Buenos Aires el 31 de diciembre (Barco Maskelvne). Luego... el tren hasta Dolores y el trote de los caballos, el polvo, el interminable y desolado camino al sur y la esperanza del hombre ilusionado. Por fin el mar y tan poquito más!.



Reunión familiar que se hacía todos los domingos en casa de mi abuelo Aquiles Giuntini ( el primero de la izquierda) donde se reunían con primos y amigos y donde no faltaba la música y los bailes ( Flias: Giuntini, Lemmi, Manetti ) Calle Roca entre Cordoba y San Luis( casa de chapa). Año 1919″. Foto enviada por Marcela Bazan a Fotos de Familia del Diiario la Capital


“Reunión familiar que se hacía todos los domingos en casa de mi abuelo Aquiles Giuntini ( el primero de la izquierda) donde se reunían con primos y amigos y donde no faltaba la música y los bailes ( Flias: Giuntini, Lemmi, Manetti ) Calle Roca entre Cordoba y San Luis( casa de chapa). Año 1919″. Foto enviada por Marcela Bazan a Fotos de Familia del Diario La Capital
El de sombrero en el medio es mi abuelo Aquiles Giuntini con mi abuela María Lemmi y mis dos tias Neva y Vilma ( las dos nenas) junto a familiares.1930-Foto enviada por Marcela Bazan a Fotos de Familia del Diario La Capital

Sobre esta primitiva Mar del Plata, la memoria oral familiar recogió el dato de la llegada de la familia Lemmi, de lugar impreciso, pero siempre desde el asombro ¡solo eran pocos ranchos! En la memoria histórica de nuestra ciudad, se entrecruzan los nombres: Meirelles, Peralta Ramos, Pedro Luro, el saladero, los muelles y la magia de la palabra plural, que se hizo raíz y rango en la vida de Ferdinando; casas, la de él, la de los otros; planos, ladrillos, andamios, mezcla, esos fueron los nombres del hombre en su nueva tierra. Cavar, acarrear, apilar, clavar, esos fueron sus verbos. Su «tercer fuego» lo arrebata, la construcción.



La Familia Lemmi - Foto extraida del sitio "Famiglie Toscane a Mar del Plata"
Florencio Lemmi (hermano de Ferdinando) con baston en el medio de la foto, acompañado de toda la familia

Su familia crece; en estas tierras nacen sus 6 hijas y 4 de sus 5 hijos varones, cada uno de estos a su tiempo secundaron a su padre en su trabajo, quien con ellos crea una empresa constructora cuya validez merece la pena rescatar ya que sus huellas van unidas a las de otros que son historia viva de nuestra ciudad.
Local de Mario Arturo Lemmi en Galeria MDP Rivadavia 2450 Decada del 60.

Rambla Vieja, año 1937. Allí están paseando de izquierda a derecha mi Tia Vilma, Octavia Giuntini de Gáspari y mi abuela Maria Lemmi de Giuntini”. Foto enviada por Marcela Bazán

Leopoldo Tiribelli, esposa Maria Lemmi y sus hijos-Ofelia, Mirka, Leopoldo y Ada junto a su madre Ana Maria - Foto extraida del libro "Mar del Plata -El Barrio del Oeste- del Arq. Roberto Cova

Conocerlos es aprender a interpretarnos, es hacer una lectura nueva sobre nuestra ciudad que no surgió como por arte de magia sino por los pasos sucesivos que le fueron dando los seres quienes quizá con lentitud pero con la tenacidad propia de quienes hacen realidad un sueño.-

Aspecto Socio-Cultural

Fue un hombre que supo manejar su tiempo o fue una época que permitía emprender caminos paralelos y fructíferos? Ese tiempo corría o se deslizaba? Desde joven leyó con avidez, para él las palabras tenían el poder de transmitir sus pensamientos y sentires, estos últimos siempre fueron intensos, el amor a la patria, los grandes valores que en su época tenían gran peso, cuyos nombres no se temían: caballerosidad, nobleza, desinterés...

Ferdinando Lemmi desarrollaba frente a la comunidad italiana una labor similar a la de un cónsul. Los inmigrantes acudían a él, desde su llegada en busca de trabajo y asesoramiento. Fue un referente necesario para solucionar sus problemas.


Salón Garibaldi”, ubicado en Hipólito Yrigoyen y Moreno, Ferdinando Lemmi su constructor. Foto enviada por el Lic. Angel J. Somma
El anexo del hotel Bristol (Boulevard Marítimo y Rivadavia) y en su frente el busto de Humberto Primo. Foto enviada por José Alberto Lago a Fotos de Familia del Diario La Capital
“Inauguración del Monumento a Cristobal Colón. Carece de fecha y autor”. Foto enviada por Lic Angel J. Somma a Fotos de Familia del Diario la Capital

Realizó obras de repercusión social. Fundó una escuela ítalo-argentina. Fundó la Sociedad de Socorros Mutuos, Giuseppe Garibaldi, fue su presidente durante 11 años, colaboró materialmente y apoyó con afecto y fuerza a las familias de reservistas italianos; trabajó junto a otros para que se levantaran los monumentos a Cristóbal Colón, a Bartolomé Mitre (ambos en sus lugares de origen), a Humberto Primo (desaparecido), pronunció el discurso inaugural del 2do., en la memoria familiar se recordaba; Roca le sostenía el sombrero, y Diego Mitre el sobretodo, ambos agradecieron sus palabras y se pusieron  a su disposición efusivamente.


Medalla

Poetas, guerreros, pensadores, soñadores, artistas, héroes, mártires eran los citados en sus discursos. Honor, nobleza, espiritualidad, libertad, eran sus valores. No escribía discursos largos, en ellos subyacían enaltecidas la virtud y la gloria. De él se decía que era un gran orador.


Medalla

El 6 de marzo de 1912 recibió la Cruz de Caballero de la Corona del Rey de Italia, por su actuación para con los italianos y el amor a su tierra. En cuanto a su ideología política, sin acudir a la terminología actual, se deduce que tomó distancia de la corriente anarquista y apoyó el «orden social» de la época tanto de la monarquía de Italia como la republicana de la Argentina, su segunda patria a la que quería y respetaba.


Asado en el corralón de Pascual Pezzati - Foto extraida del libro "Mar del Plata -El Barrio del Oeste 1876-1940"- del Arq. Roberto Cova - Edicion Coop. de Electricidad Mar del Plata Ltda

Detalle de los concurrentes conocidos -  Foto extraida del libro "Mar del Plata -El Barrio del Oeste 1876-1940"- del Arq. Roberto Cova - Edicion Coop. de Electricidad Mar del Plata Ltda.

Al decir de la época, Ferdinando Lemmi tenía un gran señorío, finos modales, vestía con elegancia, caminaba con sello militar. Los banquetes eran frecuentes aún en su casa... llamador, zaguán, glorieta, glicinas... se realizaban con cocinero y mozos contratados para la ocasión. En el amplio patio o en la glorieta se ubicaba la Banda Oficial los días patrios italianos para ofrecerle a Ferdinando Lemmi los temas de su tierra lejana. Su vida social fue intensa, las convocatorias eran de origen cultural, patriótico o de beneficiencia.

Muere el 16 de abril de 1924, fue enterrado en una bóveda que él hizo construir, diseñada por Alejandro Bustillo, en el Cementerio de la Loma donde aún se conservan sus restos. Comentarios sobre su desaparición se publicaron en:  «La Capital», «El Progreso», «II Giornale d'Italia»,  «La Patria degli Italiani», «El Trabajo», «El Sol» y «La Gazzetta degli Italiani».

Semblanza Familiar

Los 11 hijos de María y Ferdinando amaron con ternura a su madre y con admiración a su padre, 54 nietos formaron la segunda generación marplatense, hoy conviven 5 generaciones nacidas en esta ciudad.



Fotografía Tomada en el año 1903 (1904), atrás el Hotel Bristol de Mar del Plata.
Primera fila: María Pía Gáspari, Francisca Gáspari, Jacinta Gáspari, Alejandro Gáspari, Fortunato Gáspari, Adolfo Manetti, Bartolomé Manetti (Abuelo), Rosa Manetti, Aquiles Giuntini, Luis Giuntini, Rosa Giuntini, Aurora Giuntini, María Giuntini y Arturo Giuntini.
Segunda fila: María Asunción Lemmi, Ida Lemmi, Anita Lemmi, Ernesto Lemmi, Dionisio Lemmi, Alfredo Lemmi, Josefa Manetti, Segunda Manetti, Rosa Manetti, Felisa Manetti, Juan Manetti, Felix Manetti, Atilio Manetti, Moises Manetti y María Teresa Manetti.
Tercera fila: Rinaldo Lemmi, Pelegrino Lemmi, Orlando Lemmi, Cándida Lemmi, Isabel Manetti, Rosa Manetti, Francisca Manetti, Hilario Manetti, Pía Manetti, Francisco Manetti, Luis Manetti, Asunta Manetti, Cecilia Manetti y Octavio Manetti – Foto enviada por Raul Alberto Muñoz.

Sobre sus nietos Ferdinando ejerció y ejerce en los que aún viven, una especie de fascinación, ya que de él se conserva un rico anecdotario. Se lo vé como un personaje romántico, se lo recrea con su coche a caballo y su cochero, se lo imagina con su traje, sus joyas, la camisa con botones de brillantes y su acudir con frecuencia a la casa de fotografías con su condecoraciones, copias de fotografías que aún hoy, a 74 años de su muerte abundan en las cajas o álbumes de cada Familia Lemmi y descendientes.


Así se veía, en los primeros años del siglo XX, la zona de Bolivar y Jujuy. El concurrido almuerzo se celebra en torno a una vivienda construída por Genuario Lemmi. El segundo de la izquierda, es Aquiles Giuntini y tambien esta  Maria Lemmi - Foto facilitada por María de Luján Lemmi, hija del constructor.

Lo vemos ensayar sus discursos frente al espejo de la sala cerca del piano e imaginamos el sonido de los aplausos al oír sus palabras. Al leer en los recortes periodísticos que se lo menciona como paladín, mecenas, protector y reiteradas alabanzas a su inteligencia y tesón, nos lleva a recordar los héroes de la adolescencia.

Hubiera sido un gusto estar a su lado cuando recibía medallas por sus actuaciones o le leían poesías que le habían dedicado. Un orgullo genuino lo acompañó, el mismo que hoy lo acerca en el recuerdo. Esa heredad, quizás falente, también nos humaniza. Sus «modus» perdura. El verbo dócil, la asignatura social, la vida con aplomo, la misteriosa atracción de lo construido, rectitud de procederes, cierta distinción. Il Cavaliere Don Ferdinando Lemmi proyectó una vida alejada de sus raíces, supo construirla con nobles materiales y en ella, nos enraizó. Rememorarlo es para nosotros necesario e inevitable.

La empresa constructora de Fernando Lemmi

Mar del Plata nace a la vida a fines del siglo pasado. Su rol de ciudad de veraneo tiene en la tarea de construir una dimensión relevante del «ser ciudad», conjunción a la que propietarios /construcciones / ideología signan. A una clase alta deseosa de recreación, la acompaña una ciudad cobijante y un «corpus de ideas» que soporta sus ansiedades.

Así Biarritz es su émulo, el neoclasisismo primero y el pintoresquismo luego, concepciones convocantes. Así las grandes familias, atraen firmas propias o ajenas para su proyectar, que empresas esencialmente locales, construirán. Fue ese aspecto particular del crecimiento (distinguida concepción del descanso y prioridad del gran cobijo), lo que otorgaría a la construcción, un espesor a nuestro entender exacerbado, del «ir siendo» de la ciudad. Y en ella, sus hacedores (todas sus áreas conexas), inexcusable referencia.

Quizás sea ese referente, carente de otros de similar magnitud, lo que prohíja en sus componentes un espacio en la primigenia sociedad de cierta inequidad. Los constructores iban ocupando ese lugar pues su calificación era sustancial a la calidad de lo construido.

Mar del Plata se construía sin mesura. Espasmo, grandilocuencia ni discreción era cuidada. Mar del Plata parecía europea. Lo fue de una manera rauda. En esa concepción de vida, «se iba haciendo». Y sus habitantes, los ganados por el lugar, forjándola. Así las primeras familias. Con ellas, los hermanos Florencio y Ferdinando Lemmi. A poco andar, al decir de J.C. Gazcón el «maestro de obras» se independiza y forma su propia empresa constructora. Corría 1884. Luego sería Ferdinando (Fernando) Lemmi e hijo (Pílade) hijos, Arturo Lemmi y Hermanos (Alessio, Nello, Fernando) y finalmente, Arturo Lemmi e Hijo (Mario Arturo).


Chalet ubicado en Alberti y Sgo del Estero propiedad de Mario Arturo Lemmi. Foto enviada por el Lic. Angel J. Somma a Fotos de Familia del Diario La Capital

Fueron aproximadamente 40 años de trabajo, que continuarán sus hijos. La casa de la calle Santiago del Estero 2331 atesoró los ideales proyectuales y la ambición empresaria que se concretó en cientos de obras, la mayoría de una cultivada creatividad, atributo de una tarea común con arquitectos de consideración (Basset Smith, Bustillo, Dates, Acevedo, Becú, Moreno, Gutiérrez y Urquijo, otros). Hoy muchas de ellas por bondad de la piqueta, pertenecen a nuestro patrimonio arquitectónico. Quizás fueron las más destacadas, sólo recuerdo de fotografía.

No es azaroso ni casual considerar la dimensión constructiva de ese hacer. Y ella, nuestra segunda observación. Los primeros constructores, venidos de afuera pero afincados rápidamente a estas tierras, tenían conciencia «del bien hacer». El destino los desafió y ellos respondieron con conocimiento y arrojo.

El saber constructivo y manual, natural de fines de siglo, exigía responder a encomiendas muy desarrolladas, más, siendo éstas provenientes de una esmerada formación cultural. Europa, la recurrente de nuestra aristocracia, tuvo en los constructores marplatenses dignos interlocutores y, en la obra terminada, su sustantivación. La necesidad de evaluar la obra desde una visión menos establecida, acercar otras variables al análisis, hace una tercera observación. La tarea con cualidades históricas las entroniza el poder. «Quien quiera oír que oiga» diría Nebbia. Ese auspicio es imprescindible. La mayor abarcabilidad de los hechos humanos y su equilibrada comprensión, proveen al análisis fundamento más inteligible y justo.

La historia establecida general y particular de la arquitectura y el urbanismo, nos remite al lugar, la obra, el propietario, el autor. El autor es la mente que protege la idea, es la dirección que colige lo proyectado. Mas la obra es una aventura de partes, donde su construcción se torna dignificante por la «forza» del trabajo diario de cientos de obreros. Es verdad, la del «obrero levantando el andamio» simboliza la glorificación de la obra. Lectura que cualifica los hechos, proporciona mayor equidad y mejora su historicidad.

En la imagen, Nello Blas Lemmi de la Empresa Arturo Lemmi Hnos, nacido en Mar del Plata el 3 de febrero de 1889, junto a 2 de los 9 hijos que nacieron de su matrimonio con Teresa Tiribelli. Izquierda Carlos Lemmi Tiribelli, derecha Norman Eduardo Lemmi Tiribelli (Coro). El sitio donde fue tomado este documento en el año 1932, es la actual Playa del Club Náutico Mar del Plata. Foto enviada por Rosana Teresa Lemmi a Fotos de Familia

Los hijos que integraron sucesivamente la empresa, fueron: Pílade, Alessio, Nello, Arturo y Fernando. Pílade (1883/1927), nacido en Italia, se destacó como proyectista; su obra evidencia una fuerte influencia de Basset Smith. Alessio (1887/1948) al igual que sus hermanos colaboró activamente en la empresa como encargado de obras. Nello (1889/1940), estuvo a cargo de la dirección ejecutiva de las obras en el período de mayor apogeo de la empresa. Arturo (1890/1960), jefe de la sociedad en su momento más brillante. Se destacó como empresario de gran envergadura. Por último, Fernando (1902/1928) trabajó con Alejandro Bustillo en el chalet de Devoto. Colaboró con él en Buenos Aires hasta su temprana muerte, junto a su sobrino Rolando Sartora.

Sus descendientes

Si bien sus descendientes tuvieron un lugar en la sociedad, hay que destacar que uno de sus tataranietos, Tristán Bauer, nacido el 22 de junio de 1959 en Mar del Plata, resulta ser un hombre de reconocida trayectoria en el país y en el extranjero, por haber realizado como director varias obras cinematográficas de corto, mediano y largo metraje, entre ellas: “Iluminados por el fuego” que recibió 21 premios, siendo el de mayor importancia “El Goya de Oro”.


De izquierda a derecha: Titina Lemmi, Porota Lemmi, Perla Simonazzi, Tita Lemmi, Irma de La Fuente, Chola Lemmi, Yolanda Lemmi, Elena Lemmi, Norma Simonazzi, Sara Lemmi, Pirula Lemmi, Beba Gemoli. Lugar: Plaza San Martín, casi frente a la Catedral ( San Martín e/San Luís y Mitre. Año: 1940 Foto enviada por Norma Simonazzi. Se observa la ochava de San Luis y San Martín que perteneciera a la tienda Santa Rosa

Preside el ente oficial Radio y Televisión Argentina Sociedad de Estado, que comprende el Canal 7, Canal de Cultura Encuentro y Radio Nacional. Entre otras de sus distinciones es haber sido declarado por las autoridades municipales Ciudadano Ilustre de la ciudad de Mar del Plata.
 
Don Luis Matías Lemmi,

Vino al mundo un día 24 de febrero de 1870 en Sassorosso, comuna de Villa Collemandina, en aquel entonces provincia de Massa Carrara, hoy provincia de Lucca. En el seno de la familia formada por Francisca Baroni y José Lemmi nacieron 3 hijos: Marcos, Enriqueta y Luis Matías.
Doña Agueda y don Luis (primo de Ferdinando Lemmi) tuvieron 6 hijos: René Leonello, Ofelia, Marcos, José (Pepe), Etelvina y Normando, a quienes logró darles la debida instrucción.

Su padre era agricultor y desde muy joven lo ayudaba en sus tareas de labranza. En búsqueda de mejores horizontes emigra con su hermano Marcos hacia la República Argentina, partiendo ambos del puerto de Marsella en el buque La France. Arriban al puerto de Buenos Aires el 10 de marzo de 1889 manifestando que su ocupación es la de jornaleros.

Luis Matías declara al entrar al puerto argentino que tenía 16 años, aunque en realidad contaba ya con 19. Su hermano declaraba tener 22 años. Sus padres y su hermana quedaron en Italia; años después Enriqueta también emigra hacia la Argentina.

El destino de ellos era Mar del Plata, por cuanto en ese lugar ya se habían radicado unos primos: Ferdinando y Firenze Lemmi. Con ellos estuvieron viviendo un tiempo, hasta que consiguieron su propia vivienda. Luis Matías se ocupó en el ramo de la construcción, desarrollando el oficio de albañil; posteriormente obtuvo el título de constructor de 2da. Poco tiempo después, es convocado para trabajar en la localidad de Pedro Luro, también en la Provincia de Buenos Aires, donde realizaba tareas de mantenimiento en diversas estancias de esa zona.

Habiendo transcurrido algunos años y una vez que cumplió con su objetivo, regresa a Mar del Plata donde prosigue con su oficio en forma independiente. Aquí es donde conoce a Agatina Serafina Longhi, quien firmaba y se hacía llamar Agueda, hija de don Martín, también toscano de nacimiento y originario del mismo pueblo; queda prendado de su belleza y tras 3 meses de noviazgo, el 11 de febrero de 1904 contrae enlace en la iglesia San Pedro de esta ciudad.

Al poco tiempo de su casamiento, regresa a la localidad de Pedro Luro nuevamente requerido por la familia Luro con el objeto de volver a trabajar en las estancias de la zona. Teniendo en cuenta que era entonces un territorio casi salvaje por la presencia de aborígenes en el lugar y solitario por la carencia de población en la cercanía de su vivienda, doña Agueda no pudo resistir esta nueva forma de vida y 4 años más tarde regresan a Mar del Plata. Sus familiares comentan que si no hubiera sido por esa circunstancia, era muy posible que se hubiesen radicado en ese lugar.

A la vuelta, su primer hogar se materializa en la casa construida por las propias manos de Luis en lo que hoy es Catamarca 2044, antes Pueyrredon 3098. Era una propiedad como la de aquella época, de ambientes muy grandes, de las que se llamaba de “tipo chorizo”, donde al fondo había un gallinero y al frente se cultivaba algunas verduras. Según la tradición oral, fue inaugurada el 18 de abril de 1908; treinta años después, se refacciona toda la casa y se hermosea el frente con una fachada de material y aberturas, propio al estilo de ese lugar de la ciudad, donde todavía (año 2011) se conservan frentes de similar forma, como por ejemplo en la esquina de Catamarca y Bolívar y linderos.

El progreso de esa zona, de alguna manera obligó a sus herederos a vender la casa a una empresa constructora para la construcción de un edificio en propiedad horizontal, recibiendo en pago algunos departamentos. Es del caso comentar que don Luis sigue con su oficio de albañil, donde participa en la refacción y construcción de algunos sectores del colegio Santa Cecilia, como así también construyó varias bóvedas en el Cementerio de La Loma, entre otros trabajos destacados. Pudo invertir algunos de sus ahorros en varios terrenos baldíos, algunas veces en sociedad, otras en forma individual; pero al decir de sus familiares nunca pudo obtener buenas ganancias en las ventas de los mismos.

En el transcurso de su vida ganó muchos amigos, se hizo socio de la Sociedad Italiana Giuseppe Garibaldi y le gustaba reunirse con sus amigos para jugar a los naipes. Era un hombre apuesto y alegre, también respetado y de firmes convicciones religiosas en la fe católica, a punto tal que muchas veces fue elegido como padrino del sacramento de Bautismo de los hijos de algunos parientes y amigos. Era un hombre de misa diaria y fue acólito de la Iglesia San Pedro hasta meses antes de su muerte. No tuvo la posibilidad de regresar a su pueblo natal para visitar los pocos parientes y amigos que le quedaban.

Fallece en Mar del Plata el 16 de septiembre de 1957 a los 87 años. A pesar de lo prolífico que fue don Luis Matías Lemmi, el destino no quiso que perdurara en el tiempo semillas de su sangre, quedando sólo en la actualidad (año 2011), su hija Ofelia Lemmi como única y última descendiente.

Merecen un párrafo aparte, sus 2 hermanos: Marcos y Enriqueta, que si bien pasaron un tiempo por Mar del Plata, el primero se casó sin dejar descendencia, falleciendo en la provincia de Corrientes a la edad de 46 años y la segunda (¿? – 30/5/1942) se casó con un primo segundo Ireneo Lemmi (¿? - ../1/1916), con quien tuvo 7 hijos; después de pasar un tiempo en Mar del Plata, vivieron en Pedro Luro, regresaron a Italia y finalmente se radicaron en la ciudad de Lanús, provincia de Buenos Aires.

La formación del pequeño empresariado de la construcción
en Mar del Plata (período 1900-1935)

Las empresas familiares, obviamente se desarrollaron en función de las posibilidades de crecimiento y expansión que la industria de la construcción ofrecía. El caso prototípico quizás pueda ser el de la empresa Lemmi cuyo fundador Ferdinando, arriba en 1884 desde Lucca (Toscaza). En la primera década del siglo este personaje, «un gran señor que iba por el barrio en coche con dos caballos y con capota... tenía su propio coche con cochero y la corona de Italia le había dado el título de Caballero...»,25 ya había logrado conquistar un lugar privilegiado en la nueva sociedad.

Sin embargo el itinerario de esta empresa no termina con la obra de su fundador. Su continuidad a través del tiempo, puede ser perfectamente seguida a través de los nombres que la sociedad fue adoptando 26

Por otra parte, la sociedad familiar funcionó para quienes pretendían la autonomía laboral, como una red de contención y aprendizaje. Si nos detenemos en la historia de vida de Lemmi, advertimos que su segunda hija, Ermida, contrae enlace con Francisco Sartora, italiano arribado a la ciudad en 1890.

Al poco tiempo de su llegada, Sartora entra a trabajar en la empresa de Ferdinando y posteriormente se independiza para formar él mismo una nueva empresa que con el tiempo seguirán sus hijos.27 En el cuadro 2 hemos querido mostrar cómo se repite esta eficaz estrategia en otra sociedad familiar, la de un constructor genovés, radicado en Mar del Plata desde 1877. Se ha registrado también, que estas sociedades podían ser fugaces, sin demasiada continuidad en el tiempo.28

Si no eran disueltas después de una o dos obras en común y tenían posibilidades de seguir funcionando como tales, se formalizaban a través de documentos oficiales. Este paso de la sociedad de hecho a la de derecho se oficializaba a través de un contrato. El análisis del documento privado de una sociedad colectiva en sus puntos más sobresalientes nos permitirá conocer algo más sobre el modelo de pequeños empresarios que se fue gestando y el tipo de prácticas contractuales de la época.

El día 29 de marzo de 1910 Roberto Bruzzi, Pedro Lombardi y Leonardo Lemmi, declaran en una escribanía de la ciudad que «desde tiempo atrás vienen trabajando en sociedades sin contrato por escrito y con el fin de formalizarlo constituyen una Sociedad Colectiva. Por medio de la presente han acordado en celebrarlo bajo las cláusulas siguientes:

1. La sociedad se compone como se ha expresado de los tres comparecientes y girará hasta ahora bajo la firma social de Bruzzi y Lombardi, tendrá su asiento legal en esta ciudad.

2. El capital social es de setenta mil pesos moneda nacional que se declara ingresado en la sociedad y ha sido aportado por partes iguales entre los tres socios y está representado por varios terrenos que han adquirido antes de este acto y por todos los materiales, herramientas y útiles y demás enseres de la empresa de construcción, que tiene formada como se ha expresado todo con arreglo a un balance e inventario estimativo que se han levantado al efecto.

3. La sociedad se constituye por el plazo de cinco años a contar desde el primero de enero del corriente año y se dedicará en general a todo genero de construcciones de mampostería y compra venta de bienes inmuebles en cualquier punto de la República.

4. La dirección y administración del negocio estará exclusivamente a cargo de los socios Sres. Bruzzi y Lombardi los cuales podrán conjunta o separadamente usar de la firma social para todas las operaciones y negocios referentes a los fines a que se dedican pudiendo en virtud de ella comprar y vender todo género de inmuebles, fijar los precios de las compras o enajenaciones que realicen, pagándolos o abonándolos según los casos, constituyendo garantías hipotecarias por parte del precio de compra o aceptando las que se constituyan a favor de la sociedad, cancelando en oportunidad las hipotecas, aceptar, girar, endosar o descontar todo género de letras de cambio, pagarés y demás documentos comerciales, hacer depósitos en los bancos y extraerlos, comparecer en juicios, arrendar inmuebles, concurrir a licitaciones públicas celebrar contratos y rescindirlos (...) estándoles prohibidos a los socios comprometer la firma social en operaciones ajenas a la sociedad o en negocios propios del socio que use la firma, no pudiendo afianzar pagarés u obligaciones de terceras personas ni aún el nombre personal del socio que lleve la firma de la sociedad.

5. Cada uno de los socios tendrá el derecho de sacar mensualmente con destino a sus gastos particulares hasta la suma de $ 200 que se debitará en su respectiva cuenta

6. Los tres socios se obligan a dedicar todo su tiempo a las atenciones de la sociedad y si durante la misma cualquiera de los socios dejare de trabajar personalmente sea por incapacidad, enfermedad u otra causa, tendrá la obligación de poner un empleado, que haga sus veces, costeando de su peculio el salario que gane mientras no vuelva al trabajo.

7. Anualmente se practicará un balance general en la época que los socios estimen más oportuno y las utilidades que resultaren serán distribuidas por iguales partes entre los tres socios, llenándose a la cuenta de cada socio el haber que le corresponda, el que sólo podrá retirarse a la conclusión de la sociedad. Si hubiera pérdidas serán soportadas por los tres socios en igual proporción. (...)».29

En este tipo de contratos se especificaba claramente el monto y origen del capital común, la distribución de tareas los sueldos y retiros anuales en caso de haber ganancia y, en las últimas cláusulas, que por razones de espacio no hemos trascripto, los pasos legales a seguir frente a una disolución de la sociedad.

Por otra parte, en el texto que hemos citado llaman la atención dos cuestiones especialmente detalladas. Por un lado, la especificación acerca de la necesidad de disciplinamiento frente al trabajo, y la práctica de reparar económicamente las ausencias. Por otra parte, la demostración que el incremento del capital no era posible sólo con el esfuerzo personal sino a partir de la sagacidad frente a los negocios. En ese sentido queda claramente expuesto que si bien los tres socios retiraban el mismo sueldo mensual, o utilizaban las ganancias o asumían las pérdidas en igual proporción sólo dos de ellos estaban habilitados para concretar otro tipo de operaciones económicas independientes a su profesión específica de constructores.30

Este último punto refleja una situación que hemos registrado muy claramente a través de lo dicho por los descendientes de los protagonistas. En las sociedades, no todos podían hacer todo. La diversificación del trabajo según las tendencias o aptitudes de sus componentes, era un mecanismo de subsistencia que funcionó aceitadamente. Los socios más despiertos para aprovechar las oportunidades hacían los presupuestos, conseguían los clientes e imaginaban negocios futuros.31

Referencias

25 Entrevista realizada al arq. Auro Tiribelli, de 87 años, integrante de una familia asociada a la industria de la construcción. Abril de 1996.
26 Las denominaciones son Ferdinando Lemmi. Ferdinando Lemmi e hijos. Arturo Lemmi y Hnos. Arturo Lemmi e Hijo. Publicidades aparecidas en las revistas del Centro de Constructores y Anexos. 1937.
27 Archivos privados de la Flia Lemmi. Agradecemos al Arq. Javier Saez, bisnieto de Ferdinando.
28 Entrevista a la sra. Elda B., 80 años hija del fundador de una empresa familiar dedicada a la yesería. Por pertenecer a una rama anexa a los constructores propiamente dichos no lo hemos incluido en la lista que presentamos. Sin embargo el ejemplo es válido por pertenecer al mismo campo
29 Contrato de Sociedad Colectiva perteneciente a la firma Bruzzi, Lombardi y Lemmi. Protocolo Notarial Escribanía Eliseo Parada, año 1910, escritura Nº 254. Archivo del Colegio de Escribanos, Delegación Mar del Plata.
30 Como ejemplo a lo dicho y como confirmación de que estas operaciones eran bastante frecuentes para esa pequeña sociedad hemos encontrado que el 28 de febrero de 1910 compran a los hermanos Luro, residentes en Buenos Aires, 3 lotes de terrenos ubicados en la chacra 278 y en agosto del mismo año compran otros dos en el mismo lugar. Protocolo Notarial Escribanía Canata, febrero y agosto de 1910. Esc. Nº 210.

El cavallieri Ferdinando Lemmi según el Arq. Roberto Cova

Ferdinando Lemmi y su hermano Florencio, según julio César Gascón, llegaron a Mar del Plata en 1881 y fueron a verlo a Pedro Luro para pedirle trabajo. Luro les contestó que no tenía trabajo de construcción para ofrecerles por carecer de ladrillos para esas obras, que estaban cortados pero faltaba cocerlos. Y se aclara, para los que no conocen el oficio, que se llama ladrillo cortado al ladrillo crudo que ha salido del molde en el que se la da forma y tiene que ponerse al aire para que se seque antes de llevarlo al horno.


Ferdinando Lemmi

Luro no tenía trabajo de albañil pero les ofreció hacer un pozo hasta el agua, de siete metros de diámetro -ante la falta de otros datos parecería excesivo el diámetro indicado para un pozo de planta circular tarea que estuvo terminada en tres semanas, al cabo de las cuales hubo  trabajo de su oficio para los hermanos Lemmi.
Ferdinando -que luego castellanizó su nombre en Fernando- fue presidente de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y por su actuación el rey de su país le concedió el título de Cavaliere Della Corona d’Italia. Cuando sus hijos Pílade, Alessio, Arturo, Nello y Fernando tuvieron edad conveniente se fueron incorporando a la empresa constructora que él creó y fue la más destacada de la historia local.
Entre sus múltiples obras fue notorio el llamado Salón Garibaldi, de 1894, en la esquina de Moreno e Hipólito Yrigoyen, lamentablemente demolido. Y también lo fue el chalet llamado Villa Devoto, de 1918, en la esquina de Brown y Buenos Aires.

Fuentes:
Famiglie Toscane a Mar del Plata - Ricerche dell’Origine dei Cognomi delle Famiglie Toscane a Mar del Plata. http://famiglietoscanemdp.blogspot.com.ar/2011/01/lemmi.html
“De artesanos a empresarios -La formación del pequeño empresariado de la construcción en Mar del Plata, 1900-1935” - Mónica Bartolucci docente del Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata.-
Arq. Roberto O. Cova – Revista Toledo con Todos / “HECHOS Y FIGURAS DE LA HISTORIA DE MAR DEL PLATA” - http://toledocontodos.com.ar/?p=1974




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