jueves, 28 de noviembre de 2013

EL CAPITAN FERNANDO MÜLLER

Foto histórica del capitán Fernando Müller y la imagen del marino que aparece en la postal enviada por el Sr. Ignacio Iriarte. Foto extraida del blog Fotos de Familia del Diario La Capital

Una de las historias mas pintorescas de los personajes que vivieron en nuestra ciudad es sin ninguna duda la del jefe del faro de Punta Mogotes, el capitán Fernando Müller. (se puede ver la historia del faro en este mismo blog en EL FARO DE PUNTA MOGOTES).

El capitán Fernando Müller fue el cuarto jefe del faro pero el más recordado por su singular personalidad y su vida social en la Mar del Plata de entonces. El primero fue el capitán de fragata Alfredo P. Iglesias quien se desempeñó durante la construcción del Faro y dejó sus funciones el 5 de agosto de 1891, día en que el faro fue librado al servicio. Le siguieron Juan Martínez y José Villa hasta que en septiembre de 1894 se hizo cargo el capitán Fernando Müller.

El capitán del faro Fernando Müller, que así se le llamaba por haber sido capitán de la marina mercante, en la época romántica de la navegación, por que los navíos en su mayoría eran veleros. Era un hombre que había alcanzado no solo gran popularidad entre lo marplatenses sino entre la población veraniega. Había logrado poner una nota pintoresca, y algo misteriosa con su original personalidad.

Bote salvavidas y cañón lanza cabos. Punta Mogotes,1904. Postal enviada por Ignacio Iriarte. Se nota la presencia del Cap. Fernando Muller

En el faro Punta Mogotes ejercía su autoridad en calidad de Jefe, desde hacia veinte o veinticinco años atrás. Aunque le gustaba pasar parte de los días en la ciudad, tenia bien organizado entre los dos o tres torreros que le seguían en jerarquía y su pequeña dotación de marineros. El viejecito era un hombre educado, correcto y afable, y muy prolijo en el cumplimiento de las reglas de cortesía. 

Demostraba siempre una tierna simpatía por los niños, y era muy sensible a la belleza de los pájaros y flores que cultivaba con santa paciencia en aquellas arenas del faro, azotadas por frecuentes vendavales. Su buena voluntad era proverbial, siempre estaba dispuesto a brindar servicios y no comprendía como era posible llegar a tener enemigos.

El capitan Fernando Müller en la playa cercana al faro, arreando unos patos salvajes. Foto extraida del sitio Pascualinonet.com.ar
Creía poseer mucho dominio sobre si, y esto mismo aconsejaba a los demás en su lema "Hombre no te enojes", que llevaba grabado en una medalla de su cadena de reloj de bolsillo y la misma frase podía leerse en su pequeño escritorio blindado de la torre del faro. "Solo por prudencia", explicó una vez que le descubrieron en su coche tirado por caballos blancos, una carabina como arma de largo alcance y un bastón con estoque que nunca utilizó, diciendo en su pintoresco idioma:

..."porque cualquiera puede tener una escapusata, armarse alguna barafusa y entonces debo defenderme"...

Era un buen trasnochador. Le gustaba permanecer horas y horas en las confiterías o en algún club rodeado de amigos relatando sus pasadas aventuras amorosas o de sus navegaciones de épocas pasadas.

Esta foto de 1947, complementa un comentario que hice en la imagen 5220, sobre el pequeño cañón que había en el pasillo de entrada al interior del faro. Sobre él, estamos mi hermana Betty Russo y yo a fines de 1947. Como era costumbre por esos tiempos y en esa zona, el fotógrafo Sr. Abraham San Martín era quien nos daba “pasaje al recuerdo”. Eduardo Russo.

Vivía solo. Sus datos respecto de la familia que tenia en Europa siempre fueron vagos, nebulosos. Tampoco se supo con certeza su nacionalidad, a veces decía que era austriaco y otras veces norteamericano. En su vida de marino debió recorrer mucho mundo y conocer más o menos mal cinco o seis lenguas que le embarullaban el castellano de un modo muy gracioso. 

“El Capitan Muller en la escalera del faro Punta Mogotes”.Album Bonnin,1923-24.

Este decir pintoresco, su inocente necesidad de alguna mentira candorosa y su amplia imaginación desafiando el buen sentido hicieron celebre al Capitán Müller. Nada tan simpático como el oírle relatar las innumerables aventuras de su vida que se habían hecho conocidas dentro y fuera del balneario.

El cumplimiento del deber acortó su vida. Encontrándose enfermo fue informado de que llegaría al faro un inspector. Saberlo y trasladarse allá en su americana de caballos blancos fue todo uno. La enfermedad se agudizo y luego de una agonía dolorosa el capitán Müller fallece muy pobre y enfermo en los últimos días del mes de Diciembre de 1917, haciéndose cargo el Ministerio de Marina de su entierro, pues no contaba con recursos.

Antigua fotografia del capitan Fernando Müller

Presto servicio en el faro de Punta Mogotes desde 1893 y amo entrañablemente a este vigía del mar. El destacado historiador de la Ciudad de Mar del Plata D. Roberto J. Barili lo describe con sus palabras en su libro "Mar del Plata - Ciudad de América para la humanidad" de la siguiente manera:

"El capitán del faro Don Fernando Müller, fue un personaje de leyenda que durante muchos años actuó en ese cargo en el faro Punta Mogotes. Vestía levita gris, llevando siempre una flor roja en el ojal. Ojos celestes de mirar bondadoso y malicioso a la vez."

Podemos encontrar fragmentos de un reportaje que le realizara el periodista Manuel Mario Olives publicado en la revista Fray Mocho el 26 de febrero de 1914:

“Nací en Trieste, Austria, en 1845, y fue mi padre mayordomo del Emperador Francisco José. Cursé todos los años de estudio en la Escuela Naval y salí de ella con el grado de Guardiamarina. Ascendí después a Teniente pero, de carácter inquieto, pedí mi baja y obtuve patente de capitán de buque mercante. He viajado por todas las latitudes y he dado cinco vueltas enteras al mundo. Conozco quince idiomas y canto todos los himnos, hasta alguno de las islas indígenas de la Oceanía. Todas las noches subo a la torre y enciendo la lámpara y me parece que desfilan todos los barcos que yo mandé y todos los hombres que me acompañaron”.

Quien conoció al capitán Müller y dejó testimonio de él fue el suboficial Vicente Cachela, hijo de los propietarios de un almacén de la naciente Mar del Plata donde el capitán solía concurrir. Tal historia ha sido difundida por el hijo del Sr Cachela.

El capitan Muller en su despacho del faro de Puntra Mogotes - Foto extraida del sitio Pascualinonet.com

Müller viajaba en un carro de cuatro ruedas y solía detenerse en el almacén donde fue conocido por Vicente, que solía acompañarlo en la travesía hasta el faro, viaje que demandaba varias horas e incluía cuatro paradas, la primera de ellas en el cementerio de la Loma, otra en el puerto y las dos restantes entre los medanales. 

Müller decía que los barquinazos le repercutían en los huesos y atribuía sus dolencias de cadera a una “herida de guerra”. Influido por la personalidad de Müller, Cachela ingresó a la marina siendo adolescente. Trabajó en la construcción de faros y llegó a ser jefe del Faro de Punta Mogotes. 
La licenciada Adriana Pisani, autora de libros sobre faros y naufragios, recoge estos datos sobre el capitán Müller:

Crucero Patagonia en su viaje inaugural en el que supuestamente llegó a la Argentina Fernando Müller - Foto extraida del sitio Pascualinonet.com

“Nacido en Trieste el 28 de diciembre de 1845 y según expresó en uno de los escasos reportajes que le hicieron, llegó a la Argentina a bordo del crucero Patagonia en su viaje inaugural, pero su nombre no figura en la extensa lista de nombres que integraban la dotación del citado buque”.

“Poco se sabe hoy de su familia y todo es una nebulosa mezclada con relatos ambiguos y fantásticos aunque no menos atrapantes”.

“Su nombre apareció por primera vez en marzo de 1894 cumpliendo funciones en el faro Punta Médanos, en una, aún hoy inhóspita geografía a 20 kms. al sur de la actual ciudad de Mar de Ajó”.

“Seis meses después, en septiembre de 1894 fue destinado al faro Punta Mogotes donde se desempeñaría durante veintidós años, hasta su muerte”.

“Fue protagonista de cinco naufragios acaecidos en la peligrosa restinga de Punta Mogotes, y tanto él como su dotación dieron en cada circunstancia, sobradas muestras de coraje y solidaridad que merecieron sin excepción el elogio de tripulantes y pasajeros en cada uno de los casos”.

“Más aún, cuando se perdió el vapor alemán Wangard en enero de 1909, con su original levita gris y su flor roja en el ojal, fue el perfecto anfitrión para los turistas que visitaban el faro ese verano y pretendían ver al buque varado en la restinga”.

“El diario Ultima Hora risueñamente expresó “…numerosos curiosos llevó hoy al faro la noticia del Wangard. El capitán Müller aumentó el número de ojales en su histórica levita y la proporción de rosas con que la adorna…desde ayer las olas empiezan a traer restos del naufragio a la costa…”

“Muchos relatos mencionaban al capitán Müller en su americana de caballos blancos con destino al faro, deteniéndose varias veces para alivianar el trayecto, otros comprando en el mercadito de Aronna (Rivadavia 2650) o siendo el centro de alguna reunión con increíbles cuentos que podían inspirar incredulidad en los oyentes”.

Urna con los restos del capitan Fernando Müller - Foto extraida del sitio Pascualinonet.com

“Pero dicen que cuando se enfermó quedó solo y su enfermedad se agravó cuando quiso estar presente en el faro durante una inspección”.
“Murió el 30 de septiembre de 1916 en la casa ubicada en San Juan 2158 (hoy H. Yrigoyen) y el certificado de defunción fue firmado por el reconocido médico Silvio Bellatti”.

Foto del libro de Adriana Silvia Cristina Pisani sobre la vida del capitan Fernando Müller - Foto extraida del sitio Pascualinonet.com

“Es imposible saber donde estuvo sepultado inicialmente, en La Loma no tienen los libros de inhumaciones del año 1916 y tampoco hay registros de los entierros a partir de 1912 y de los posteriores traslados del cementerio nuevo cuando se clausuró definitivamente en 1932″.
“Lo único real es que desde el año 1954, la urna con los restos del capitán Müller está depositaba en la bóveda de quien fue su amigo y compañero en el faro, José Ernesto Milani”.

Detalle de la placa de la urna del capitán Müller - Extraido de la publicacion de Adriana Silvia Cristina Pisani - Foto extraida del sitio Pascualinonet.com

“Donde descansó durante treinta y ocho años es un verdadero misterio, quizás como su propia vida, ese enigma que seguramente él mismo creó y mantuvo intacta su imagen a través de tantos años como único referente del faro Punta Mogotes”

Los cinco naufragios en los que intervino la dotación a cargo del capitán Müller en el faro de Punta Mogotes fueron los siguientes:

  • TANIS Vapor alemán de la Kosmos Line que al mando del capitán C. May, quedó en la restinga de punta Mogotes el 10 de julio de 1901.Navegaba de los puertos del Pacífico hacia Hamburgo con un reducido número de pasajeros y cargamento de minerales, yodo, salitre, cobre y otros elementos. La disciplina de la tripulación fue impecable en el desembarco de los pasajeros y todos llegaron a tierra a salvo. Los tripulantes y pasajeros destacaron las atenciones de las autoridades locales y sobre todo de Fernando Müller, encargado del faro Punta Mogotes.
  • LADY LEWIS Buque inglés que el 4 de abril de 1906 quedó varado en la peligrosa restinga de Punta Mogotes, cuando navegaba de Bahía Blanca a Barcelona con cargamento de trigo. En un primer momento su capitán E. Daniel no quiso aceptar ayuda asegurando que ésta llegaría de su agente en Buenos Aires (Ruciman & Cía), pero finalmente el Ministerio de Marina envió al remolcador Fueguino que embarcó parte de la tripulación.
  • WANGARD Vapor alemán al mando del capitán August Bruhm quedó en los escollos de Punta Mogotes el 10 de enero de 1909, cuando navegaba hacia Europa con carga completa de trigo. Su particular tripulación estaba compuesta mayormente por chinos, aunque había escandinavos, ingleses y alemanes y se generó tanto en momentos del accidente como del desembarco, situaciones de agresiones y violencia que debieron ser controladas por Fernando Müller el encargado del faro Punta mogotes y su dotación.
  • HOLMESIDE Buque inglés que quedó varado frente al faro Punta mogotes el 26 de agosto de 1913. Su capitán W. N. Long se gran prestigio en el Río de la Plata, aseguró que era el accidente más serio que había sufrido la empresa Pyman. En un principio desde el faro no se podía leer la matricula o nombre por la distancia y solo se distinguió la chimenea de cuadro blanco con una bola negra, característica de la empresa mencionada. El Holmeside transportaba carbón mineral desde Newport hacia Puerto Militar (Puerto Belgrano desde 1923). El Ministerio de Marina envió al transporte Vicente Fidel López para rescatar los tripulantes y efectos del buque varado. Durante el mes de septiembre de 1913 se abatió un fuerte temporal sobre Mar del Plata y la posición del Holmeside que era muy comprometida, empeoró y la venta del casco marcó el final.
  • MENDOZA Vapor argentino que cubría la Línea Nacional al Sud cuyo agente era la empresa Antonio M. Delfino y Hno. Transportaba pasajeros y como carga fardos de lana, cueros y alfalfa. En medio de una intensa niebla y fuerte marejada, encalló en la restinga de Punta Mogotes el 10 de julio de 1914. Fue importantísima la actuación del vaporcito Mar del Plata del Lloyd Comercial de esa ciudad, al mando del capitán Mancini en cuanto al rescate de los pasajeros en condiciones meteorológicas muy malas. Se destacó la actuación del capitán del Mendoza Emil Polhmann, de sus tripulantes y autoridades marplatenses en el rescate de pasajeros que se alojaron temporalmente en el Hotel Mar del Plata.
Al haberse mencionado dos fechas distintas sobre el fallecimiento del capitán Fernando Müller, revisamos las colecciones de diarios LA CAPITAL y confirmamos que fue el 30 de septiembre de 1916 tal como lo indica el trabajo de la licenciada Pisani.

En aquellos tiempos, el diario La Capital publicaba en su portada una sección llamada “Vida Social” donde se suministraba informaciones de diversa índole: enlaces, cumpleaños, viajes e incluso espectáculos. De tal manera, en la edición del jueves 21 de septiembre hallamos el anuncio de “dos estrenos novedosos” en el Palace Theatre, que funcionaba en la rambla Bristol. Uno de ellos era “Un crimen moderno” (Drama en 14 partes) e Historia de Desaparecidos (comedia en 8 partes). Poco después, en el apartado “Enfermos”, leemos:

“Se encuentra gravemente enfermo el Sr Fernando Müller”.

En la edición del 30 de septiembre del mismo mes volvemos a leer en la misma sección:

“Continúa siendo gravísimo el estado del Sr. Fernando Müller”.

Debe tenerse en cuenta que la noticia había sido escrita el 29 de septiembre para que saliera publicada en la edición del 30. El 1º de octubre encontramos en la portada del diario la noticia del fallecimiento de Müller “ocurrida a primera hora de ayer”. Se trata de un breve artículo ilustrado con su más clásica fotografía (es similar a la que publicamos con el número 6523 a la izquierda).

El hecho de que su muerte haya aparecido en portada y con foto significa que el diario le otorgó importancia. Sin embargo en la escueta reseña sólo se lo considera un “vecino extensamente vinculado a nuestros círculos sociales”. Nada se dice de su largo desempeño en el Faro así como tampoco se le otorga rango de “capitán”. Según surge de esa crónica, Müller fue sepultado aquel 1º de octubre a las 10 en el “Cementerio Viejo”.

Aníbal Tomassi dice que aunque no haya llegado al cine, la personalidad de Müller inspiró una novela realista. Se titula “El Capitán del Faro” y fue escrita por Carolina Adelia Alió en 1921. Felicitaciones al Sr. Iriarte por este documento y a quienes suministraron apasionantes referencias sobre el Capitán.

Retrato de Muller en la boveda de la Flia. M;ilani - Foto de Adriana Pisani

Nélida Provatto dice que en aquellos años el Faro de Punta Mogotes era el punto de lo que hoy llamaríamos turismo de aventura. Aparece mencionado en una guía turística de París de 1907 y en la Guía del Bañista de 1895, donde también exaltan la figura del capitán Müller, que era muy bueno en ceremonial y relaciones públicas. Se promocionaban además las posibilidades de cazar en ese viaje, incluyendo una práctica que hoy nos parecería salvaje: la caza de lobos marinos.

Transcribo parte de lo escrito en la Guía del Bañista de Mar del Plata, del año 1895:

”Torre de acero sobre pedestal de piedra labrada, con habitaciones en reja: la base para los torreros y depósito de provisiones, escalera interior a caracol; terreno de una cuadra cercado de pared y reja; un edificio de material para los inspectores; otro para polvorín y aparatos de salvataje. Altura de la torre 37 mts; altura sobre el nivel del mar 69 mts. Aparato Catadriático de primera clase, giratorio, con elpise de minuto en minuto, luz blanca, estación semafórica, mástil con verga horizontal, también un cañon de salvataje para lanzar si es  necesario la soga a 100 mts. de distancia

Posición de mucha importancia para los navegantes; como también de recreo para los turistas que vienen a las playas marplatenses porque pueden llegar por un buen camino para carruajes y a pié. Los visitantes hallarán diversiones, espléndidas vistas, y hasta pueden pasar buenos ratos en cazar lobos marinos que son muy numerosos en las cercanías de Punta Mogotes, como también pueden seguir paseando por los médanos adyacentes, en los cuales se encuentran gran cantidad de restos fósiles de la edad de piedra.

Allí saben parar bandadas de patos y cisnes que pueden brindar una agradable diversión a los aficionados a la caza; para estos no faltan también zorros que merodean en sus alrededores. La amabilidad y la caballerosidad del primer torrero el capitán Fernando Müller, concurren a hacer pasar un día agradable.


Fuentes:
Roberto T.Barili  "Mar del Plata - Ciudad de América para la humanidad"
Lic. Adriana S. C. Pisani “El faro, su capitán y los naufragios. Los barcos hundidos de Punta Mogotes”
 "100 años del Faro de Punta Mogotes - Luz y Guía de Mar del Plata”. Redacción e investigación histórica - Héctor Jorge Fernández.
Lic. Angel J. Somma – Fotos de Familia Diario La Capital

1 comentario:

  1. Es una hermosa historia.... cada vez Mar del Plata se muestra como un tesoro de recuerdos que gracias a Pablo Junco siempre estaremos recordando!

    ResponderEliminar