miércoles, 21 de septiembre de 2011

CARNAVAL EN MAR DEL PLATA


Rambla Bristol Carnaval 1922 - Foto de Daniel Milusi - Fotos de Familia - Diario La Capital

Pongamos un marco de referencia. En Buenos Aires, hacia el fin de siglo aparecían cambios significativos en las celebraciones de carnaval y en el lugar ocupado por éstas en la vida social de la elite. Al compás de los cambios sociales provocados por la inmigración masiva y la expansión de los sectores populares en la ciudad, los rasgos populares del carnaval se acentuaron, e incluso algunos de sus motivos más emblemáticos desde entonces – como el “moreirismo”– llegaron a ser objeto de preocupación y control para el Estado.10
 
Agustin Roberto de la Fuente y amigo 1925 - Foto de Susana Maria de la Fuente - Fotos de Familia - Diario La Capital
El trazado del corso también cambió, desplazando su epicentro de Florida a Avenida de Mayo cuando se estableció el “corso de gala central” en 1904.11

Paralelamente, las celebraciones de carnaval de la elite cambiaron de carácter. Ya en los años 1880 su participación en el corso de la calle Florida se modificó: era espectadora, no participante, causa y consecuencia,a su vez, de su creciente tono popular. Asimismo, ganó preponderancia el traslado de las familias de la elite hacia los suburbios de la ciudad para festejar el carnaval (Adrogué en el sur; San Isidro o El Tigre en el norte; y, sobre todo, Mar del Plata desde la apertura del Bristol en 1888).13
Esther Pons de Ruiz Barlett y Zulema carnaval 1933- Foto de Virginia Ruiz Barlett - Fotos de Familia - Diario La Capital
En consecuencia, en el cambio de siglo los tradicionales bailes del Club del Progreso, si bien seguían siendo definidos como eventos destacados de la alta vida social, perdieron su centralidad en la high life con relación al lugar que habían tenido – como vimos – a comienzos de nuestro periodo:

“[...] ya no son los actuales aquellos bailes famosos de nuestro primer centro social
que recuerdan soñadores los de la guardia vieja, mirando las cosas del pasado como
las únicas dignas de ser anotadas en la memoria de las gentes [...]”.14

Asimismo, a diferencia del Progreso, los bailes de carnaval distaron de ser un rasgo distintivo del Jockey Club – el principal club del alto mundo porteño en el cambio de siglo, creado en 1882.15
Haydeé Buscema carnaval 1935 en Rambla- Foto de Mariana Bright- Fotos de Familia - Diario La Capital
Las guías sociales de la época reflejan efectivamente estas transformaciones: la agenda de fiestas sociales incluidas en ellas muestran que eran los escenarios marplatenses (el Bristol, el Club Mar del Plata, el Ocean) los que gozaban del favor de la upper-class porteña para las celebraciones de carnaval a comienzos del siglo XX.16

Hacia el cambio de siglo, por lo tanto, el lugar del carnaval se desplazó significativamente en la alta vida social: perdieron importancia los eventos hasta entonces tradicionales (los bailes del Club del Progreso), y se produjo un desplazamiento geográfico de las celebraciones de la ciudad de Buenos Aires a los suburbios, y fundamentalmente a Mar del Plata. Estas tendencias acompañaban un proceso más amplio: la progresiva pérdida de relevancia del carnaval en la temporada social de la elite. 
Carnaval Club Quilmes - Foto de Carlos Adá - Fotos de Familia - Diario La Capital
Carnaval Hotel Capurro-Foto de Silvia Guigon - Fotos de Familia - Diario La Capital

Así lo prueba, por un lado, la ausencia de toda referencia en los visitantes extranjeros que llegaron a Buenos Aires en los años 1910 o incluso el señalamiento de su pérdida de importancia en la temporada social de la alta sociedad;17 por otro lado, también es un sugestivo indicador del declive del carnaval en la high life porteña su inclusión dentro del conjunto de prácticas y costumbres tradicionales que hacia los años 1920 comenzarían a ser objeto de recurrentes reconstrucciones en la prensa de la época.18

En cambio, un evento que sí se convirtió en característico de la alta vida social del fin de siglo fue el desfile de carruajes de jueves y domingos por la tarde en Palermo (significativamente llamado el “corso de Palermo”).

Los bailes siempre formaron parte de la celebración. Entre las décadas del 30´ y la del 70´ había multitudinarias convocatorias para concurrir durante la noche a clubes de barrio. Por lo general, actuaban orquestas en vivo (la "típica", que era de tango, y las de jazz). Y actuaban los cantantes de moda. Había bailes (y clubes) para todas las clases sociales y los principales lugares eran el viejo Club Mar del Plata (que fue destruido por un incendio), donde concurría gente adinerada) y los más populares como Unión, Kimberley, el Centro Asturiano, Nación y River Plate, entre otros.

Carnaval 1960 Hotel Hermitage-Foto de Fredy Caporal - Fotos de Familia - Diario La Capital

Durante el furor de Constitución como la "avenida del ruido" los boliches también fueron sitios de celebración. Incluso en los hoteles de más categoría había fiestas, cenas y bailes de carnaval; cuestión que se está empezando a analizar nuevamente de cara al 2011.

Carnaval Club Nacion 1940-Foto de Olga Bondonno - Fotos de Familia - Diario La Capital

Lo que puede resultar llamativo es que -a contramano de lo que ocurre en la actualidad- mientras los carnavales existieron, febrero fue siempre el mes que más gente traía a Mar del Plata. Curiosamente, tras la desaparición de ese festejo se fue revirtiendo la tendencia y enero se convirtió en el mes más concurrido. La semana de carnaval se saturaba de turistas. Era muy común que la gente se alojara en casas de familia ante la falta de plazas hoteleras libres.



En las playas se armaba la fiesta popular.
La posibilidad de recuperar los feriados de carnaval abre la expectativa para saber cómo podrá aprovechar la ciudad esta oportunidad desde un punto de vista turístico. Si bien nunca dejó de celebrarse esta fiesta, a lo largo del siglo XX fue mutando su fisonomía, y también el motivo y el interés observado desde la participación popular.

Hasta la década del 70 la fiesta estaba fuertemente arraigada en los barrios, donde se solía "jugar al carnaval", entre chicos y grandes, que se arrojaban entre sí las tradicionales ´bombuchas´ o baldes llenos de agua. También se apelaba a la espuma en aerosol (envasada en los reconocidos pomos). Por lo general esta celebración acontecía a la hora de la siesta, cuando hacía mucho calor.

La calle San Martín, antes de ser peatonalizada, en su tramo entre San Luis y la costa, era epicentro de los festejos. Turistas y marplatenses paseaban por ahí y, según crónicas de la época, hasta los 50´ se usaban los conocidos "lanza perfumes", serpentinas y papel picado para ser parte del carnaval.

San Martin en carnaval 1968- Foto de Daniel Osvaldo Amoros - Fotos de Familia - Diario La Capital

Epoca de violencia

El decreto 2.446 (de 1956) que establecía feriados de carnaval al lunes y martes previo al Miércoles de Cenizas que antecede a la Cuaresma Católica, fue derogado el 9 de junio de 1976.

En la medida que el país se sumía en la intolerancia y la violencia política -entre los 60 y los 70- los carnavales comenzaban como un juego y se transformaban en situaciones donde terminaba dominando la violencia.
Bombuchas de agua arrojadas de vereda a vereda o desde los balcones de los edificios ubicados en el "teatro de operaciones", pero también baldosas, piedras, ladrillos, sachets de leche, frutas y cajones de madera, eran elementos que servían como excusa para canalizar la conducta agresiva de la población.

Estas batallas provocaban contusos, heridos -en ocasiones, de gravedad- y decenas de detenidos, tras la inevitable y rápida intervención policial y militar -en época de dictadura-.

Las playas del centro y La Perla, Punta Iglesia y el sur, el Boulevard Marítimo en cercanías del Hotel Provincial y el Casino y la avenida Colón entre Tucumán y Güemes eran el "teatro de operaciones" de esta "guerra" que en algunos casos se desarrollaba "cuerpo a cuerpo".

Playa Grande 1970 - Diario La Capital

La canalización psicosocial de una comunidad oprimida eran "las batallas del carnaval"; en esas circunstancias, la única vía de escape ante tanta expresión de descontento no manifestada.

Pedradas de los participantes, gases lacrimógenos como respuesta de la fuerza de seguridad resaltaban el clima de violencia que imperaba en un acto pretendidamente festivo.

Con la recuperación de la democracia siguieron aconteciendo los incidentes.

Las autoridades siempre recordaron la vigencia de la ley, en particular, la 8.031 de la provincia de Buenos Aires y del Código de Faltas, que establecían multas en pesos y arresto de 10 a 30 días "a quien practica el juego y molesta sin consentimiento".


Desde los barrios

En Mar del Plata, los carnavales también incluían otras celebraciones similares que formaban parte de esta fiesta. Una era el Corso Vecinal del Sur, organizado por un conjunto de una decena de sociedades de fomento de esa zona de la ciudad. Participaban varios barrios y se desarrollaba sobre la avenida Jacinto Peralta Ramos, por donde transitaban carrozas, comparsas y murgas.

La calle 9 de Julio, entre avenida Jara y San Juan, también era epicentro de otro corso reconocido.
Jose Cassanelli, Beto Varela y amigos Corso Av. Independencia 1957- Foto de Carlos Ada - Fotos de Familia - Diario La Capital

De todos modos, aún con cierta pérdida de protagonismo sufrida por los barrios, siguieron desarrollándose. Batán, que siempre se mantuvo apegada a la tradición, llegó a juntar más de 20 mil personas en las celebraciones de 2004.

De manera paralela, cada tanto aparecía algún proyecto o pedido de restitución de los feriados. Por caso, en abril de 1999 hubo una solicitud en tal sentido de tres comunas, coincidentemente administradas por intendentes radicales. Ellos fueron Elio Aprile (General Pueyrredon), Luis Baldo (Villa Gesell) y Enrique Honores (General Alvarado). El pedido no prosperó. Recién poco más de una década después la situación parece aclararse. Y Mar del Plata se encuentra ante la oportunidad de recuperar el interés y el furor popular de una fiesta que supo convocar a miles de turistas.

Bibliografía: Nota del Diario La Capital


Notas
10 Al respecto, ver Adolfo Prieto, El discurso criollista en la formación de la Argentina moderna (Buenos Aires 1988).
11 Ricardo Molinari, Buenos Aires. 4 siglos (Buenos Aires 1980), apéndice “Cronología porteña”, sin paginar. Ver también Enrique Puccia, Breve historia del carnaval porteño. Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires (Buenos Aires 1974).
12 Zelmira Garrigós, Memorias de mi lejana infancia. El barrio de la Merced en
1880 (Buenos Aires 1964), p. 83. El Club del Progreso – cuya sede social se encontraba
por entonces en Victoria y Perú – era nuevamente un escenario desde el cual se realizaba esta contemplación del corso en los años ochenta: “Para recreo de los socios y familias que iban a los balcones a ver el corso, se iluminaron los salones y concurrió la orquesta que estaba en el salón alto del ambigú en las noches anteriores”: El Diario, 20 de marzo de 1888.
13 Sobre el rápido éxito del carnaval en Mar del Plata ver “Vida balnearia. Mar del
Plata”: El Campo y el Sport, 27 de diciembre de 1892. Con relación a la vida social desenvuelta por la elite porteña en los veraneos marplatenses, ver Elisa Pastoriza, “Notas sobre el verano marplatense en los albores del siglo. Un capítulo ‘indeclinable’ de alta sociedad porteña”: Fernando Cacopardo (ed.), Mar del Plata. Ciudad e Historia (Buenos Aires/Madrid 1997), pp. 135–164; G. Zuppa (ed.), Prácticas de sociabilidad en un escenario argentino. Mar del Plata 1870–1970 (Mar del Plata 2004).
14 Caras y Caretas V, 176, 15 de febrero de 1902. Ver también La Mujer III, 5, 1 de marzo de 1901.
15 En otro lugar hemos analizado con mayor detalle el cambio en la importancia relativa del Progreso y del Jockey en la alta vida social de estos años y sus respectivascomposiciones sociales a partir del análisis de sus comisiones directivas. Ver Leandro Losada, “Sociabilidad, distinción y alta sociedad en Buenos Aires. Los clubes sociales de la elite porteña, 1880–1930”: Desarrollo Económico 45, 180 (2006), pp. 547–572; idem, “La elite social de Buenos Aires. Perfiles y trayectorias sociales en una perspectiva  comparada. El Jockey Club y el Club del Progreso, 1880–1930”: Luz Marina Morales (ed.), Familias, negocios y poder en América Latina (Puebla, en prensa). Con relación al Jockey ver también Thomas Edsall, Elites, Oligarchs and Aristocrats. The Jockey Club of Buenos Aires and the Argentine Upper Classes, 1920–1940 (tesis doctoral, Tulane University 1999); Francis Korn, “La gente distinguida”: Romero/Romero, Buenos Aires (nota 1), t. II; J. Newton/L. Sosa de Newton, Historia del Jockey Club (Buenos Aires 1966).
16 Ver la sección “Fiestas sociales” en Libro de Oro (Buenos Aires 1905, 1908, 1911,
1923, 1925). Así, por ejemplo, Silvina Bullrich anotó en sus memorias que si ella, sus
hermanas y su madre permanecían los tres meses de verano en Mar del Plata, “papá veraneaba solamente durante el mes de enero, algunos fines de semana y Carnaval”. Silvina Bullrich, Mis memorias (Buenos Aires 1980), p. 40.
17 “Not long ago the carnival was celebrated with much licence, but it is now becoming
insignificant [...]”. W. A. Hirst, Argentina (Londres 1910), p. 153.
18 “El carnaval divertía antiguamente a nuestros hombres serios”: El Hogar XXIV,
957, 17 de febrero de 1928.


2 comentarios:

  1. me gustaria si es posible ver fotos del club independiente los bailes del 57 mi papa era baterista de un grupo los ases del ritmo , muchas gracias excelentes fotos.soy roxana sequeira conosco a pablo del partido socialista mi mama es marta badoza ,muchas gracias

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  2. Muy buen material gracias por compartirlo

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