jueves, 29 de enero de 2015

RAFAEL FELIPE OTERIÑO



Rafael Felipe Oteriño

Es poeta, crítico y ensayista sobre poesía. Nació el 13 de mayo de 1945 en La Plata, provincia de Buenos Aires. Sus padres son Rafael Ramón Oteriño y Emma Jáuregui. Es egresado del Colegio Nacional de La Plata (1962) y abogado por la Universidad Nacional de La Plata (1970). Estudios de Letras en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata.
 

Poetas amigos: (de pie) Jorge Calvetti, Héctor Miguel Angeli, Oscar Hermes Villordo, Raúl Gustavo Aguirre y Alejandro Nicotra. (sentados) Rafael Felipe Oteriño, María Elena Walsh, Antonio Requeni, Amelia Biagnoni y Alfredo Veriabé. Circa, 1980. Foto por Sara Facio
 
Oteriño, Pazos, Castillo, Mux, Pallaoro y Ballena, Islas Malvinas, año 2002
Ha tenido una vida pública muy prolífica. Es Profesor Titular de Derecho Civil III, Facultad de Derecho de la UNMDP (1993-2012). Profesor Titular por Concurso de Derecho Privado, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UNMDP (1994-2014). Profesor Emérito de Contratos de la Universidad FASTA (2003-2013). Juez de 1ª. Instancia en lo Civil y Comercial (1974-1990). Juez de Cámara Civil y Comercial, Depto. Judicial Mar del Plata (1990-2005). Miembro Correspondiente de la AAL. 

El 22 de abril de 1993, con residencia en Mar del Plata, fue presentado por Horacio Armani, Ángel Mazzei, Rodolfo Modern, Carlos Alberto Ronchi March. Representante argentino en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino (México, 1978) y en las VII Jornadas de Poesía en Español (Logroño, España, 2005). Ha realizado publicaciones en el BAAL y formo parte en comisiones para el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras.

 
Osvaldo Ballina, Rafael Felipe Oteriño y Paulina Vinderman
Escribir poemas "es una ocupación ambigua entre todas: un quehacer y un misterio, un pasatiempo y un sacramento, un oficio y una pasión", decía Octavio Paz. Y eso es lo que expone desde siempre Rafael Felipe Oteriño, en su esmerada tarea de escritor. Poeta nacido en La Plata, residente en Mar del Plata hace décadas, jamás dejó de llevar en su interior a "esa ciudad que aún continúa dentro del sueño" cuando las luces del día se apagan.

Lo cierto es que La Plata tiene un poeta emigrado que le da vida, memoria y futuro más allá de sus límites. No es poco para una ciudad sin mitos:

"Cuando regreses a la ciudad donde naciste, no te detengas frente a las ventanas. No mires las puertas entreabiertas ni el umbral de las casas. Y no hagas preguntas a las personas que pasan. Todos son condescendientes pero ninguno responde".

Los poemas de sus libros, de una altísima calidad de escritura, muestran un territorio que reside allí, en las emociones y en las reflexiones del poeta, en su sensualidad y en unos apenas entreabiertos labios que cuidan lo que dicen. La palabra explora nuevos caminos, desde la madurez estilística y la riqueza conceptual. Ahora, en su último libro, Oteriño le da lugar a la existencia -a la vida, tal como ha venido y como viene-, a expensas de aquellos valores absolutos que siempre se persiguen y que acaso han servido como motivos inalcanzables: "Nunca estuve lejos de la selva ácida de los nombres/ y de la servidumbre de los hechos reales".

La infancia, los días tempranos en un City Bell ya irreconocible o transmutado, las vísperas, las esperas, los muertos y los vivos, las lecturas, los poetas que acompañan su historia, los miedos, el lugar irremediable que aguarda al autor. Cada poema de Oteriño viaja hacia una permanencia: "Voy hacia donde me espera el crepúsculo/ hacia donde las últimas bandadas confluyen".
 
Rafael Oteriño junto a la escritores Ana Emilia Lahitte y Guillermo Pilía
Oteriño escribió y publicó desde 1966 más de diez libros de poesía: Altas lluvias, Campo visual, Rara materia, El príncipe de la fiesta, El invierno lúcido, La colina, Lengua madre, El orden de las olas, Cármenes, Agora. Por su parte, el Fondo Nacional de las Artes editó su Antología Poética y Ediciones al Margen su poesía reunida, En la mesa desnuda. Esa producción que llega hasta hoy recibió los principales premios nacionales y Oteriño es, además, miembro de la Academia Argentina de Letras y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
 

Cátedra Libre de Cultura Francesa de la Universidad Nacional de La Plata. Conferencia sobre “El lugar de la poesía” por Rafael Oteriño junto al Director de la Catedra Libre Sr. Juan Carlos Giménez Lemme y Oscar Remaggi. Año 2007

En sus libros Oteriño se despoja de los pudores que ofrece la poesía, no admite ese refugio y acepta que la vida es fragmentaria y finita. Pero a la vez sostiene la continuidad de la voz, del río caudaloso de palabras que van a dar al mar, a la memoria esencial:

"Yo preguntaba por el mundo y encontré palabras/ Buscaba palabras y encontré el mundo/ La poesía no da fuerza a los remos ni evita que/ las sirenas canten. Tiene el don de hacernos personas".

La vida hecha fragmentos, la vida que enseña estas artes:

"Primero el arte de ser derrotado/luego, el arte de conversar a solas;/ más tarde, la serena indiferencia/ por último, el arte de no ver nada/ aún viéndolo todo./ Cuánto tuvo que aprender esta cabeza/ para ser calva, enteramente calva/ -por dentro y por fuera-/ en el camino de una nube/ que se aproxima despacio".

Creador y lector unidos en un mismo sentimiento, la palabra esparcida, desplegada, la exclamación contenida, el canto diáfano y único del poeta llevándonos siempre a un punto cardinal. Oteriño se confirma como quien es hace tiempo: una consagrada voz de la poesía argentina.

Rafael Felipe Oteriño

Escribió Guillermo Pilía:

“Desde sus primeros libros Oteriño ha manifestado una constante vocación hacia la interrogación metafísica. Indagar sobre los hilos que sostienen la arquitectura del mundo y los que apuntalan nuestra existencia es la misma cosa. Ser uno con la flor, con el agua, con la piedra: de ahí que su poesía esté pudorosamente llena de humanidad. Con el tiempo, ese viaje hacia profundidades cada vez más abisales no lo ha apartado –como a otros poetas de su generación– de la transparencia. Al igual que Eneas, que al fin de su viaje al inframundo no encuentra las tinieblas, sino la luz de los Campos Elíseos, así también la más reciente poesía de Oteriño se nos presenta atravesada de claridad: de la dérvica sabiduría de quien ya ha aprendido mucho en este viaje: la derrota, el hablar a solas, la indiferencia; y el arte de no ver nada/ aun viéndolo todo”.

En una nota realizada por el Diario La Capital, Rafael Oteriño recuerda como comenzó a escribir poesía:
 
“Primero empecé en poesía, soy de La Plata. Mi abuelo era un poeta de La Plata que murió muy joven, en 1915, cuando yo nací tenía 30 años de muerto. En mi casa había una biblioteca que era de él, toda de poesía y que es, en parte, la que tengo en Mar del Plata. Muy buena. Yo me formé en una casa muy vieja con una biblioteca muy grande. Yo me iba al escritorio y abría lo libros e iba leyendo y de golpe la poesía me captó. Creo que me captó la poesía y la imagen del poeta, por algo llevo el Felipe que es el nombre de mi abuelo: es como que sentí en algún momento que lo que mi abuelo no pudo hacer por morirse a los 34 años lo tenia que llevar adelante yo."
 
Rafael Felipe Oteriño

"Esa carga la llevé con felicidad, fue muy gratificante, mis amigos más profundos vienen de la poesía. Lo otro es el problema de la Argentina: serás lo que debas ser o sino serás abogado. Empecé a estudiar Letras y Derecho al mismo tiempo. El Derecho era un orden en medio del desorden, de la sensualidad, de la apertura de la poesía y el derecho me fue dando un orden. No ejercí la profesión nunca, sino que desde muy joven inicié la carera judicial. No tuve que salir a buscar clientes. Hice todos los pasos y me jubile como juez. Pero la pasión por la literatura no se acabó nunca. Publiqué libros cada cinco años. Me he puesto a releer libros de mi biblioteca y me acuerdo que esos libros los leía a las 4,30 o 5 de la mañana. Leía hasta las 8 y después me iba a Tribunales, o cuando mis hijas eran muy chicas, esas eran las horas que yo tenía. En una cabeza caben más de una vocación.”
 
NARANJOS PRESENTACIÓN: junto a los escritores Ana Emilia Lahitte, Rafael Oteriño, Sandra Cornejo y Jose María Pallaoro

PREMIOS Y DISTINCIONES
  • Premio Fondo Nacional de las Artes, 1967.
  • Faja de Honor de la SADE, 1967.
  • Premio Fundación Dupuytrén, 1977.
  • Primer premio Sixto Pondal Ríos de la Fundación Odol, 1979.
  • Primer Premio Coca Cola en las Artes y en las Ciencias, 1981/82.
  • Primer Premio Municipalidad Ciudad de Mendoza, 1982.
  • Alfonsina de la Municipalidad de General Pueyrredon, 1984.
  • Primer Premio Regional de Poesía de la Secretaria de Cultura de la Nación, 1985/88.
  • Konex de Poesía, 1989/93.
  • Consagración de la Legislatura de la Pcia. De Buenos Aires, 1996.
  • Premio Nacional Esteban Echeverría, 2007.
  • Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía, 2009.

OBRAS
  • Altas lluvias, (1966)
  • Cármina, (1966);
  • Campo visual, (1976)
  • Cármina, (1976)
  • Rara materia, (1980)
  • Cármina, 1980;
  • El príncipe de la fiesta, (1983)
  • Cármina, 1983;
  • El invierno lúcido, (1987)
  • El imaginero, (1987);
  • La colina, (1992) – Ediciones del Dock
  • Lengua madre, - Grupo Editor Latinoamericano, (1995);
  • El orden de las olas -  Ediciones del Copista, (2000);
  • Cármenes - Ediciones Vinciguerra, (2003);
  • Ágora - Ediciones del Copista, (2005);
  • Todas las mañanas - Ediciones del Copista, (2010).













Su poesía se encuentra reunida en Antología poética, Fondo Nacional de las Artes, 1997, y En la mesa desnuda, Ediciones al Margen, La Plata, 2009. Fue traducido al italiano, inglés y catalán. Codirige, en Ediciones del Dock, la colección Época de ensayos sobre poesía.


Rafael Felipe Oteriño junto a las poetas María Paula Mones Ruiz y Graciela Bucci

Fuentes:
Academia Argentina de Letras -http://www.aal.edu.ar/?q=node/105
“Rafael Felipe Oteriño, una voz principal de la poesía argentina” por Marcelo Ortale http://www.quilmespresente.com
Entrevista Rafael Felipe Oteriño Poesía metafísica por Augusto Munaro -Evaristo cultural - Revista virtual de arte y literatura - número 8




2 comentarios:

  1. Muy interesante el tema sobre Rafael Oteriño, muy bueno!

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  2. El Dr. Oteriño ha sido uno de mis profesores en la facultad de Derecho . Lo recuerdo como excelente letrado . Siempre vestido en forma elegante , dueño de una gran sapiencia , dogmático pero sumamente empírico y pragmático . Como olvidar a quien mas de una vez me ha felicitado y hecho sentir de igual a igual . Esa es la características de los ilustres , por un lado su calidad de hombre probo y simple en su concordia . Le agradezco todo lo que me ha enseñado y siento orgullo de todo lo que observo de él . Tanto La Plata como Mar del Plata tienen un aire especial . Mis felicitaciones estimado Dr. Oteriño quien yace en mis recuerdos de adolescente estudiante de abogacía . Un abogado de raza que ponía su silla en el medio de la cursada y daba cátedra desde allí y nos explicaba el derecho - en su rama - de una manera amena , participativa , humana . Sin lugar a dudas UN GRANDE ! Mis cordiales saludos . Ojalá pueda contactarlo y me recomiende un libro que en su corazón lleve la resultatio dentro de su analecta una obra especial que con gusto la leeré . Cordialmente su alumna Marcela

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