jueves, 13 de junio de 2013

ESTANCIA LA TRINIDAD

Estancia La Trinidad
Se encuentra sobre la Ruta 2 km 396. A 800 m. de la ruta, y a escasos 9 kilómetros del centro de Mar del Plata, y luego de recorrer un serpenteante camino -mitad mejorado y el resto de pedregullo- se llega hasta la blanca tranquera de acceso, del viejo palomar. Este establecimiento consta de una superficie de 15000 hectáreas.
           
Existe una matera, una antigua cochera que aún resguarda carruajes de la época, la casa del mayordomo, y la vivienda principal a dos aguas con sus amplias galerías. La casa, construida con paredes de adobe, que luego fueron sustituidas por muros de ladrillos, está cercana a todo, asociada al campo mismo. Más allá, a la vista, el potrero y otro sector donde "los chicos juegan al fútbol". Todo está cercado por una hilera de eucaliptos.

La vivienda principal llegó a constar de un sólo cuerpo con dos extremos paralelos en sus puntas, luego fue cerrado, conformando un amplio parque central gobernado por el sólido aljibe -que aún resiste los años- y florecidas matas de magnolias. Después sufrió modificaciones hasta lo que es hoy, una amplia residencia de unos 500 metros cubiertos, en forma de 'L', que alberga el living, las distintas salas alineadas frente a la galería, los dormitorios y el escritorio principal, donde todavía, un viejo cuadro de Bartolomé Mitre descansa sobre la blanca pared.

Puerta para el ganado de la Estancia La Trinidad
La construcción que siguió a la casa central fue el galpón para esquilar, donde, desde el piso superior, y a través de amplios ventanales -hoy transformados en balcones- se recibía la lana. Sólidas vigas de hierro ocupan el centro de la planta baja, en la actualidad "la pulpería", con el mostrador que perteneciera al almacén viejo de Vivoratá, y las mesas y sillas de madera rústica.Todo rodeado de fotos, del primer rebaño de ovejas que llegara al lugar, de familiares lejanos, y un plano que muestra las originarias 15.000 hectáreas que llegaban al mar y lindaban al norte con los campos de Cobo, incluyendo Parque Camet.

En el piso alto, al que se accede a través de una escalera caracol de madera, funciona el restaurante, desde donde, a través de los balcones, puede observarse el entorno desde una perspectiva más abarcativa. Abajo, la pequeña planta elaboradora de dulces artesanales, con su vieja cocina con mesadas de mármol, los clásicos estantes donde se acomodan los frascos y un tradicional, aunque hoy olvidado, trinchante.

Estancia La Trinidad
La Trinidad fue fundada por Jean Pierre Camet y Mariana Berterreche en 1863. Se la denomina "La Trinidad" porque precisamente el día de la Santísima Trinidad el señor Camet fue rescatado de las aguas del mar, donde se había internado para bañar los caballos, luego de recorrer la que sería su estancia.

Detrás de una imponente arboleda añeja compuesta por eucaliptos, araucarias, cedros, tilos, palmeras y paraísos entre otros se ubica el casco. La Trinidad fue fundada en 1863 por Juan Pedro Camet, quién tras haber obtenido un dinero pensó en viajar a Mar del Plata por la similitud que este hallaba con Francia (donde había nacido) y comprar unas tierras que antiguamente pertenecían a Mac Gaul, explicó la propietaria, la Sra. Inés Maguire de Bengolea. El casco de la estancia está compuesto por una casa grande que pertenece a la familia (ha sufrido modificaciones a lo largo del tiempo), un galpón que en la actualidad está afectado al turismo, la casa del personal, un tinglado, la matera y un toillet que se habilitó para tal fin.


Estancia La Trinidad
La matera era el lugar donde el personal tomaba mate antes del almorzar y durante la tarde; se solían escuchar con entusiasmo las más diversas historias. Allí, también se guardaban algunos elementos que formaban parte de la tradición de la estancia. Además, en La Trinidad, se encuentra una pequeña fábrica de dulces que lleva el mismo nombre. Los dulces se comercializan a lo largo de la costa Atlántica, manifestó Inés Maguire de Bengolea.

Según cuenta la historia a través de los escritos del arquitecto Roberto Cova, Juan Pedro Camet “afirmó que nunca los indios atacaron su estancia ni entorpecieron el tráfico de sus carretas. Algunos aborígenes dispersos en la zona e impulsados por sus necesidades se atrevían a realizar algunas entradas que no pasaron de simples robos”. Además, se conoce que “participó activamente en favor del proyecto fundacional sumándose a los ánimos de Juan Peña y de Florisbelo Acosta.

Fue siempre un solidario adherente a todas las iniciativas de progreso de la población. Se le atribuye haber sido el propulsor de gestionar la prolongación de la línea férrea que llegaba hasta Maipú para que fuera extendida hasta el naciente pueblo de la costa atlántica”.

Arboleda de la Estancia La Trinidad
El camino a Buenos Aires pasaba por su tranquera, hasta la construcción de la ruta 2. Son seis las generaciones de una misma familia que habitaron y habitan las casas y cada una de ellas realizó modificaciones que reflejaron el encanto de los diferentes períodos. Aún viven los actuales dueños, los Bengolea, tataranietos del fundador, quién tuvo varios hijos.

Entre ellos se destacaron Juan Pedro Camet, quien integró, junto a renombrados vecinos, la primigenia comisión para que se fundara, en la jurisdicción costera, el Partido de General Pueyrredón. También Félix U. Camet, intendente de Mar del Plata en 1894. Los Camet donaron el hoy Parque Camet, que era una fracción de tierra de la estancia La Trinidad, así como las tierras que con el tiempo fueron conformando los barrios La Trinidad, 2 de Abril, Félix U. Camet, El Sosiego, Las Avenidas, Pueblo Camet, el cuartel de artillería y el aeropuerto. En sus campos se cultivan manzanas, trigo, frambuesas, gladiolos, papas, etc. Su añosa arboleda y sus edificios macizos y bien plantados invitan a pasar un momento agradable.

La tradición, la riqueza de sus tierras y la hospitalidad se unen para hacer participe a la comunidad de un día de campo. Desde hace doce años la Familia Bengolea abre sus puertas para agasajar a los invitados. Caminatas, comidas típicas, descanso y un poco de historia parecen ser la combinación perfecta para disfrutar de un domingo en familia en La Trinidad. La cálida atención brindada por sus dueños lo acompañará a lo largo de toda la jornada. El segmento turístico comenzó en uno de los galpones donde antiguamente se guardaban elementos para trabajar la tierra. 


Para disfrutar de las tantas lecturas campestres
En la actualidad se recibe a los visitantes en una amplia sala donde pueden sentarse junto al hogar y compartir alguna de las tantas lecturas campestres que se ofrecen antes de pasar al comedor. Luego, en el primer piso es donde los comensales se deleitarán con el característico almuerzo criollo. El menú está compuesto por: empanadas, asado de vaca, pollo, lechón y carbonada; al mismo tiempo se ofrece una mesa con gran variedad de ensaladas. Al finalizar podrán degustar una exquisita mesa dulce. 

Sala ubicada en el primer piso donde se puede deleitar un almuerzo criollo
Después del almuerzo se los invita a recorrer las instalaciones de la estancia en un antiguo coche, la “villalonga”. La duración de los paseos es aproximadamente de treinta minutos y se permite subir hasta cuatro pasajeros. Al mismo tiempo, la estancia cuenta con otros coches para exposición como por ejemplo una americana, unavillalonga destinada al trabajo; y una diligencia que era usada por la familia Camet para viajar a Buenos Aires.

Calido hogar de la estancia, donde la gente se relaja a descansar
Al regresar del paseo, resulta agradable tomar el té contemplando el paisaje a través de los grandes ventanales. En la estancia se realizan diferentes tipos de confituras criollas tales como panqueques, postres, tartas frutadas de estación; y especialidades de la casa como pastafrola, tortas fritas y torta de manzana invertida, entre otras.

En la actualidad

Estas fotografías estan sacadas por el fotografo y colaborador de nuestro blog,  Alberto Javier Moreno Yaguüe en uno de los safaris fotograficos que realizan él y sus amigos.













Fuentes:
Serie Comunicaciones. “Estancias Marplatenses”. Año 2 Nº 16, ED. Archivo Museo Histórico Municipal “Villa Mitre”, 1994. 
Extraido del sitio: PoloClubMdp - Turismo de Estancias
Fotografias en color realizadas por Alberto Javier Moreno Yague.


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