miércoles, 6 de febrero de 2013

ESTANCIA LAGUNA DE LOS PADRES



Casco de estancia donde en la década del 50 fue instalado el Museo José Hernández de Laguna de los Padres. Foto de Miguel Lima. Fotos de Familia - Diario La Capital

Buena parte de los primeros cimientos con que está edificada la historia marplatense pueden encontrarse en el casco de la Estancia Laguna de los Padres. Basta señalar que ahí no más, a pocos metros, se acomodaron los Jesuitas para darle vida a la Reducción del Pilar, primer intento serio y próspero de relacionarse con las tribus de indígenas serranos liderados por el cacique Cangapol. A partir de esa época –última porción del siglo XVIII-, esa zona rural fue el escenario principal donde se escribieron los primeros capítulos de los ciento veinticinco años de la vida del pago chico.

Uno de los trabajos que de manera más completa puso la lupa sobre el pasado de la estancia –en el período que va de 1820 a 1950-, fue llevado a cabo por el Profesor en historia César Román, miembro del Grupo H.I.S.A., que depende de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata. La investigación se basó en el análisis minucioso de las testamentarias de todos los propietarios de la estancia (ver aparte), los que se obtuvieron en el Archivo Histórico de la Nación, en el de la provincia de Buenos Aires y en el Juzgado de Paz de Dolores.

Estancia Laguna de los Padres - Foto de Oscar Casemayor - Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense

La investigación comenzó en septiembre del ’97 y concluyó en marzo del ’98. El informe final salió a la luz a fin del año pasado. El principal propósito de la investigación fue el de elaborar un nuevo guión científico que sirviera de referencia para producir el montaje museográfico y, además, como documentación de base para la visita guiada que realiza el personal del Museo Municipal José Hernández, dependiente de la comuna de Mar del Plata.

El rastreo de información se inició con documentos de 1820. “Sobre los decretos de las tierras del Vulcan, hacia 1818 se inscribe el pedido de tierras de Pedro Alcántara Capdevila sobre el Paraje de Lobería Chica, futura estancia Laguna de los Padres”, Señala César Román en su informe. Alcántara Capdevila era una figura importante de la elite comerciante de Buenos Aires y necesitaba trasladar a mejores campos -los ganados que tenía en la zona Conocida como «de  los Quilmes».

Estancia Laguna de los Padres - Foto de Oscar Casemayor - Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense

“Estas necesidades convergen con la perspectiva del gobierno, que estaba interesado en amojonar, poblar las estancias y establecer vínculos de sociabilidad con los indios”, agrega el investigador. Una parte sustancial de lo que hoy es el partido de General Pueyrredon le fue entregada a Capdevila. Si bien en aquel contexto el espacio estaba preconfigurado al menos en su forma jurídica, no obstante existía un conjunto de obstáculos entre los cuales, el más importante, era el indio.

Las dificultades se volvieron insalvables. Las comunidades indígenas rechazaron toda idea de consolidación rural en los años 1819,  1823 y 1824. “Con esta Confirmación quedó demostrado que el contacto interétnico en la región es tan tardío como las evidencias arqueológicas lo vienen demostrando”, Subraya Román.

Estancia Laguna de los Padres - Foto de Oscar Casemayor - Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense

El informe vuelca una catarata de luz sobre un período de la historia rural poco conocida y también poco tratada por los clásicos historiadores locales. Entre 1860 y 1888 la atención está centrada en varios lados, pero menos en el campo. En esos años la ciudad se transformaba y comenzaba a perder su imagen de caserío costero para convertirse en una villa turística con aires mediterráneos. El mayor interés de los investigadores, hasta el momento, estuvo en analizar mejor ese proceso de cambio.

Basándose en las testamentarias de los principales protagonistas que tuvo la historia de la Estancia Laguna de los Padres, Román recompone formas de producción, acumulación y distribución de la economía terrateniente de entonces. También apunta a resaltar las características sociales y culturales de los estancieros, una elite que comenzaba a tomar un rol protagónico en la historia política y económica del país.
Son aquellos los años en que se consolida el proceso de ocupación de la tierra, las Sociedades indígenas son obligadas a retroceder y, desde entonces hasta la Primera Guerra Mundial, la  economía argentina se volverá floreciente. Es también el momento de mayor vinculación económica con Inglaterra, cuando el ferrocarril ayuda a dejar la materia prima en el puerto. Y en tal esquema, la pampa húmeda cobra un valor trascendente como base del Crecimiento económico argentino.

Estancia Laguna de los Padres - Foto de Oscar Casemayor - Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense

“Este proceso de cambios es notorio en la Estancia Laguna de los Padres y en las demás de la región. El hecho de que Eusebio Zubiaurre mande a construir el casco en 1882 es una evidencia de que nacía una nueva etapa. Con mayor producción, inversión en maquinarias y capacitación para efectuar diversidad de alternativas, los estancieros  encontraron los caminos para ser los dueños de las decisiones en la Argentina. Y eso en todos los aspectos”, señala Román.

Tiempo de estancias en la laguna En 1819, Pedro Alcántara recibe 32 leguas cuadradas -83 mil hectáreas-, las que conserva hasta 1828, año en que sus sucesores las venden a Ladislao Martínez Castro. Si bien el nuevo dueño nunca pisó las tierras, fue el encargado de comenzar con la producción ganadera junto con su hermano Marcelino, quien la denominó Laguna de los Padres en homenaje a los jesuitas.

Estancia Laguna de los Padres - Foto de Oscar Casemayor - Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense

En 1847 las tierras pasaron a manos de José Gregorio Lezama, quien le sumó los  establecimientos La Armonía, en 1850, y San Julián de Vivoratá, en 1852. Hay que saber algo: Martínez Castro se había enfrentado a Rosas en 10 que se denominó la Revolución de los Libres del Sur. Pero al ser derrotados, el gobierno rosista expropió las tierras que años más tarde quedaron bajo el dominio de Lezama. Los tres establecimientos llegaron a ocupar 54 leguas de Campo -casi 140.000 hectáreas-, lo que representaba la totalidad del actual Partido de General Pueyrredon.

En 1856, las tres estancias pasan al dominio de José Coelho de Meyrelles, quien realiza la operación como socio de Domingo Sá Pereyra y como apoderado de  Ireneo Evangelista de Sousa, el mítico Barón de Mauá, El Objetivo era fortalecer la exportación de productos vía el precario puerto que por aquellos años estaba en la actual Punta Iglesia. Claro que antes debía construirse el Saladero. Por entonces, en la región pastaban 115 mil cabezas de ganado, entre vacuno manso, alzado, yeguarizo y lanar.

Estancia Laguna de los Padres - Foto de Oscar Casemayor - Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense

Estamos en 1860. Jacinto Peralta Ramos compró el saladero y parte de los campos que lo sustentaban. Al año siguiente subdividió la tierra y vendió la mayoría de los lotes. Sólo se reservó el llamado Lote XIII, en donde estaba el caserío que lo llevó, en 1874, a fundar Mar del Plata.  Para la compra del consorcio que comandaba el Barón de Mauá, Peralta Ramos se había asociado con Anacarsis Lanús, Eusebio Zubiaurre y Benigno Barbosa. Con este último habían quedado como propietarios de la vieja estancia Laguna de los Padres, que tenía una extensión de 12 leguas, algo así como 36.000 hectáreas. Cuando murió Barbosa, en 1866, Peralta Ramos volvió a fraccionar las tierras para venderlas.

En su investigación, César Román señala que “si consideramos globalmente este proceso, podemos ver que la Clase terrateniente se forma de la renovación y transformación de los gran- des comerciantes porteños  en organizadores de las bases materiales de esta nueva configuración socioeconómica. La naturaleza del cambio en el carácter de los grupos dominantes, durante el período que nos ocupa, no solo transforma a los integrantes del grupo hegemónico sino el carácter mismo de esa hegemonía”.

Estancia Laguna de los Padres - Foto de Oscar Casemayor - Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense

Para Román, “las transformaciones están íntimamente vinculadas a la Constitución del Estado, particularmente del Estado provincial a partir de 1820, que como actor distinguido revela las aspiraciones de la clase dominante y, al mismo tiempo, expresa la conciencia de ella, es decir, la transforma en clase dirigente también”. Quien compró la estancia Laguna de los Padres -en  ese momento de 7.500 hectáreas-, fue Eusebio Zubiaurre. En 1876 le agregó dos leguas más a la que ya tenía con la estancia Ituzaingó, en cuyas tierras ahora está el Museo Municipal José Hernández. Durante este período Se construyó el primer casco. En 1888 se hizo cargo de la estancia otro Eusebio Zubiaurre, cuya familia mantuvo la propiedad hasta que en 1946 Se inició el proceso de expropiación provincial de la estancia.

Con las fragmentaciones y subdivisiones que Se fueron sucediendo a través del tiempo, la estancia quedó con una extensión de 2.700 hectáreas. Esas tierras dieron origen a la actual colonia agrícola, que tiene 166 parcelas de entre 10 y 25  hectáreas Cada una. En el casco de la estancia Se delimitó una reserva forestal y hasta 1960 el actual Museo Municipal fue sede de la Dirección de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires.

Estancia Laguna de los Padres - Foto de Oscar Casemayor - Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense



Fuente: Revista Toledo con todos
http://toledocontodos.com.ar/?p=1785

Antiguo establecimiento  rural fundado en 1819 por Marcelino Martinez Castro, que había sido mandado por su hermano Ladislao para ese fin, cerca de la Laguna de los Padres y de la Reducción Nuestra Señora del Pilar. Luego de abandonada la reducción, en 1780 se hicieron las primeras edificaciones. En 1847 las tierras fueron vendidas a Gregorio de Lezama quién agrandó la superficie de la estancia, con el agregado de otras estancias pioneras, hasta alcanzar las 50 leguas cuadradas. Luego fue dueño Coelho de Meyrelles y éste se la vendió a Patricio Peralta Ramos. Después vendrá la figura de Eusebio Zubiaurre quién fundó en otra fracción la Estancia Ituzaingó (Ituzaingó) y en 1862 compró la Estancia Laguna de los Padres. Los Zubiaurre son los que le dieron el perfil moderno al casco viejo. El actual casco es de 1886. 

Las construcciones primitivas hacia 1840, eran ranchos con paredes de “chorizo”. El proceso consistía en poner palos de madera , unidos por líneas de alambre. Por otro lado se hacían tiras de paja embebidas en barro, se retorcían y se entrelazaban entre los alambres. Luego se revocaban interior y exteriormente con barro. Los techos eran de paja y los pisos de tierra. En el casco nuevo se usaron las técnicas contemporáneas. Zubiaurre hace construir el casco nuevo junto con las construcciones anexas como los galpones de esquila, casa de los caseros, bañadero del ganado y otras zonas para tareas generales del campo.

La construcción principal está formada por pabellones separados dispuestos en  forma de “U”, rodeando un patio central. Todos los edificios son de ladrillos asentados en barro y revocados a la cal. Presentan galerías dobles semicubiertas con chapas de zinc y con terminaciones de cenefas de madera calada. Las cubiertas son a dos aguas de chapas de zinc. Los pisos son de ladrillo y baldosas cerámicas.




Estructura original donde en la década del 50 fue instalado el Museo José Hernández de Laguna de los Padres. Foto de Miguel Lima. - Fotos de Familia - Diario La Capital
El 11 de marzo de 1960 la Asociación Museo Tradicionalista Argentino José Hernández funda el museo en las instalaciones del casco y en 1966 la institución pasa a depender de la Municipalidad del Partido de General Pueyrredon. El museo cuenta con 8 salas de exposición permanente en las que se puede apreciar una colección compuesta de objetos indígenas, armas y elementos de trueque fronterizos, instrumentos rurales, mapas, documentos de las primeras estancias regionales, mobiliario y vestimentas.
El casco fue declarado bien patrimonial municipal en 1994, luego se sumaron las construcciones anexas y por Ley 13421 fue declarado Monumento Histórico Arquitectónico Provincial.


Fuente: Blog Patrimonio Arquitectonico Marplatense

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