lunes, 8 de febrero de 2010

TORREON DEL MONJE




Propietario Original: Ernesto Tornquist 
Propietario Actual: Municipalidad de Gral. Pueyrredon 
Denominación Original: Torre Pueyrredon 
Denominación Actual: Torreón del Monje. 
Proyecto: Atribuido al Arq. Carlos Nordmann 
Ubicación: Paseo Jesús de Galíndez S/n 
Año de Construcción: 1904. 
Constructor: José Fontana.


Hacia comienzos del siglo XX, el pueblo de Mar del Plata estaba definido como el destino favorito de la clase alta de Buenos Aires, que comenzaba a construir allí sus chalets de lujo en donde pasaban las extensas vacaciones de verano, que duraban cuatro meses. Uno de los veraneantes miembros de la burguesía era Ernesto Tornquist, empresario y estanciero, que se dedicó a realizar numerosas obras públicas en Mar del Plata, embelleciendo la ciudad que había elegido para establecer su casa de veraneo.

Ernesto Tornquist 

Así, y quizás buscando dotar al lugar de un edificio que transmitiera encanto e intriga a los visitantes, decidió financiar la construcción de un mirador. Para darle al edificio mayor misterio, encargó al arquitecto Carlos Nordmann que fuera de estilo medieval, recordando a las antiguas fortalezas o castillos europeos. Empleó para ello a la firma constructora del italiano José Fontana.


El 28 de febrero de 1904, se inauguraba el entonces llamado Belvedere a secas. Desde sus comienzos, funcionó allí una confitería, y poseía una pequeña vivienda para sus cuidadores años más tarde, debería ser demolida. En esos tiempos, quedaba en uno de los extremos de la pequeña ciudad, llegando por camino de tierra, y no existía el Paseo Jesús de Galíndez, que actualmente recorre la costa bajo la barranca rocosa.
 
Torre Gral Pueyrredon” (Torreón) Vemos a la derecha la casa de los cuidadores del Torreon, apreciando la ventana que figura sobre el muro derecho en el camino hacia el Hotel Centenario – Enviada por Jorge Redondo a Fotos de Familia


En 1929, los Arq. Eduardo Lanús y Federico Woodgate estuvieron encargados de la remodelación de la obra, para adaptarla a un club de tiro: El Pídgeon Club. Actualmente, tras reiteradas modificaciones, a cargo de concesionarios, funcionan allí confiterías, instalaciones propias de balnearios, salas de exposiciones, terrazas mirador, siendo un punto de preferencia para los paseos costeros. El edificio presenta un esquema de planta articulada que resulta de la forma de composición aditiva.

Programa del “tiro a la paloma”, deporte muy pupular en el año 1901. Documento enviado por el Lic. Angel J. Somma a Fotos de Familia Diario La Capital

Aquí podemos ver una medalla de premio del “Pigeon Club”: Foto enviada por Ramonet a Fotos de Familia

El acceso principal se jerarquiza a través de un porche semicubierto girado a 45 grados respecto de los ejes principales, con tres grandes arcos y columna de piedra. Coronando este espacio se desarrolla una torre de planta octogonal, el elemento más destacado de la composición volumétrica, con su chapitel curvilíneo de tejas normandas. En contrapunto con este elemento se alzan dos torres menores, que corresponden al edificio original, una de tres niveles, con remate almenado y otra cubierta de láminas metálicas que repite la forma de chapitel curvilíneo.

“Postal El Torreón, fechada el 20 Enero de 1920″. Enviada por Enrique Mario Palacio. a Fotos de Familia

El juego volumétrico se completa con la presencia de cuerpos más bajos, con cubiertas de diversas pendientes (todas materializadas en tejas normandas), que se suman al volumen del gran recinto original, cubierto por una terraza almenada. Cabe destacar la gran variedad de elementos que se combinan en la composición de la fachada, arcos, columnas, pilastras, contrafuertes y remates almenados.
 
Postal “El Torreón”. Enviada por Enrique Mario Palacio.a Fotos de Familia

El material básico, la piedra, lo aportó el sitio en que se asienta la obra. En las ampliaciones, las fachadas se resolvieron mediante la combinación de materiales: piedra, revoque rústico y ladrillo visto se alternan generando un efecto de variado cromatismo.

Es uno de los símbolos que representan la imagen de la ciudad. Se asienta sobre Punta Piedras, una de las terminales del sistema el mar. Declarado de Interés patrimonial. Ordenanza 10075/95 MGP. (Fuente: Diario Clarin.)


Torreón del Monje 1910 - Foto de Marcos Altuna a Fotos de Familia
Torre Belverede 19010 - Foto de Enrique Palacio a Fotos de Familia
Tambien llamada Torre Pueyrredón 1912 - Foto de Enrique Palacio enviada a Fotos de Familia
Torreón del Monje 1910 - Foto de Marcos Altuna enviada a Fotos de Familia
Torreon del Monje 1926 - Foto de Jose Lago enviada a Fotos de Familia
Torreon con el puente original 1930 - Foto Ladislao Trakal enviada a Fotos de Familia
El Nuevo tiro a la Paloma”. Marzo de 1928.Archivo Caras y Caretas.Archivo general de la Nación. Aporte de Ignacio Iriarte
Detalle de la terraza cubierta y hall de tiradores. Revista de Arquitectura. Enviada por Marcelo Nougues.
Vista de la terraza cubierta, al fondo el campo de tiro. Revista de Arquitectura. Enviada por Marcelo Nougues.
Hall de tiradores. Revista de Arquitectura. Enviada por Marcelo Nougues.
Torreon con el puente original 1930
Pigeón Club Mar del Plata (Torreón del Monje). Revista de Arquitectura. Enviada por Marcelo Nougues.

LA LEYENDA DE TORREON DEL MONJE 

La Leyenda del Torreón del Monje, fue escrita por Alberto del Solar, poeta chileno, por encargo de su amigo E. Tornquist. La idea fue rodear al edificio de un aura romántica y misteriosa. Finalmente, la difusión de la misma se impuso sobre el nombre original.

Hacia fines del siglo XVII, vivía en el Torreón el soldado Alvar Rodríguez, entregado a la meditación y a la ciencia de los astros; éste protegía la fortaleza y mantenía relaciones amistosas con los indígenas que provenían de la vecina Reducción del Lago (Sierra de los Padres).

La vuelta del malón - Angel Della Valle (1855-1903)

Así conoció a Mariña, una hermosa india que se dedicaba a la enseñanza de la música, fueron frecuentándose, y se enamoraron apasionadamente. Al enterarse, el Cacique Rucamará, que también pretendía a Mariña, decide asaltar la fortaleza y apoderarse a la fuerza de la hermosa india. Su asonada tiene éxito y se atrinchera en el Torreón. Mientras tanto, el soldado se escabulle para volver con sus fuerzas amigas.Tras varios asaltos fallidos de las fuerzas realistas, Alvar Rodríguez, recurre entonces a una joven india llamada Nalcú, que había sido desplazada por el Cacique y estaba dispuesta a traicionarlo.


Una noche Nalcú deposita un poderoso narcótico en la comida de Mariña. Rucamará al verla tan mal, ordena una ceremonia de exorcismo. AL soldado aprovecha el rito para interrumpir con sus fuerzas en el Torreón: durante la refriega, el Cacique toma a Mariña y se escapa a caballo. Alvar Rodríguez tras una persecución logra acorralar a Rucamará y éste al verse cercado se arroja al mar llevando consigo a Mariña. El soldado desconsolado, regresa al Torreón donde tras convertirse en monje, vivió encerrado por el resto de sus días llorando a su amada. En ciertas noches de quietud, se escuchan desde lo alto de la torre voces de dolor y llanto entrecortado y las figuras de una hermosa india, y un monje se dejan ver con fulgores de estrellas...


LA OTRA HISTORIA DEL TORREON DEL MONJE

A Dora Ercilia Plana le brillan los ojos. El pudor de afrontar una entrevista periodística se esfuma inmediatamente y prevalece su orgullo de identidad y pertenencia. En su memoria gira una película infinita escrita por años, personajes y lugares.

Vieja postal del Torreón del Monje
Lúcida y dinámica, a los 91 años sorprende con la nitidez de sus recuerdos, que abarcan episodios tan lejanos como las condiciones de vida en los albores del siglo XX, la llegada desde Santa Fé al “pueblo que era Mar del Plata”, su hogar en el Torreón del Monje, el primer temporal, la escuela, el amor…

Se sabe que el Torreón del Monje, inaugurado en 1904, fue donado por el empresario Ernesto Tornquist a la comuna local. Con el propósito de imponerle al lugar un halo de misterio, se acuñó en aquel entonces una leyenda ambientada en el siglo XVII. Su protagonista es soldado español Alvar Rodriguez, quien habita la pequeña fortaleza y es amante de la meditación, la astronomía y de una bella indígena llamada Marina.


Vista del Torreón del Monje algo diferente a las habituales”. Enviada por Enrique Mario Palacio.

Los celos del cacique Rucamará derivan en una serie de incidencias que terminan trágicamente cuando el bravío aborigen se arroja a las aguas del mar, arrastrando a la infortunada mujer. Con hábito de monje, Alvar se encierra en el Torreón hasta su muerte. El relato, amoldándose a un apropiado final de leyenda, añade que en ciertas noches de quietud y desde lo alto de la torre se escuchan llantos y gritos de dolor, mientras las figuras de un monje y de una hermosa indígena se dejan ver con fulgores de estrellas.

En realidad, los habitantes del Torreón fueron otros hasta que en 1953 tuvieron que irse de allí cuando el edificio se transformó en propiedad de la Marina. A despecho del poeta chileno Alberto del Solar –quien escribió la leyenda por expreso pedido de su amigo Ernesto Tornquist- no hubo monje, cacique, ni bella indígena, sino una familia que cuidaba el lugar. Una de sus integrantes es Dora, quien tiene aquilatada experiencia para asegurar que los fantasmas no existen, al menos en ese lugar.

HISTORIA DE FAMILIA

El español Antonio Francisco José Plana Peiré llegó a la Argentina en 1901 para buscar un nuevo destino. Radicado en Santa Fe, contrajo matrimonio con la entrerriana María Mercedes Balacala, unión de la cual nacieron seis hijos: María Pura, Nélida, Dora, Carmelo, Alfredo y Héctor. Luego de incursionar en la comercialización de calzados en la aquella provincia, la familia se trasladó a Mar del Plata.

Flia. Plana cuidadores del Torreon - Plana Schweighart

“Llegamos en 1924. Primero, mi padre trabajó como ascensorista en el Hotel Bristol. Luego le ofrecieron que se encargara de cuidar el Paseo General Paz, que incluía el Torreón del Monje, y nos fuimos a vivir frente al castillo”, relata.

Antiguas fotografías nos muestran aquella vivienda, que estaba embutida en el alto murallón de piedras que habían levantado contra la barranca en 1909 cuando construyeron la Explanada Sur. “No había luz ni tampoco gas". 

"Vivíamos en una habitación gigante a la que llamábamos “La Cobacha”.Mi padre la había dividido en un pequeño cuarto para varones, uno para mujeres, y otro para ellos dos. Teníamos cocina pero no baño. Para lavarnos o hacer nuestras necesidades debíamos cruzar al castillo en plena oscuridad de la explanada. Además, estábamos muy lejos del centro”, recuerda Dora, que antes de asistir a la secundaria del Stella Maris, concurría a la Escuela Nº 1 y atravesaba “toda la ciudad caminando” para llegar allí.
 
Socios del Pidgeon Club que funcionó en el Torreón del Monje después de la construcción de la pedana. Allí se practicaba “tiro a la paloma”. Foto suministrada por la familia Plana-Schweighart a Fotos de Familia

En el Torreón, aún virgen de reformas, funcionaba una fina confitería muy visitada en verano por turistas de alta alcurnia. “La manejaba el matrimonio Fajardo, que también era oriundo de Buenos Aires. Un tiempo después de que llegamos, la señora se enfermó y ellos decidieron irse. Fue cuando le ofrecieron a mi padre que cuidara también del Torreón. Entonces nos fuimos a vivir allí adentro”, señala Dora.

En su memoria está nítido el primer gran temporal que debió soportar allí cuando apenas tenía seis años. Y también la demolición de la rambla “francesa” mientras levantaban la actual. Lo que nunca vio durante los 17 años dentro del Torreón fueron fantasmas llorosos. “Son un cuento”, dice divertida.

Los operarios alemanes

En 1927 el municipio decidió ampliar el edificio de la mano del arquitecto Arturo Lemmi. Por tal motivo arribó a la ciudad la compañía alemana “Wayss y Freitag”, con decenas de trabajadores de aquel país. Su objetivo era construir la pedana, que es la actual terraza al mar del Torreón. Allí funcionó el selecto Pidgeon Club, que organizaba cruentas competencias de tiro a la paloma.


Interior del aristocrático Pigeon Club de Mar del Plata-Foto enviada por Julian Mendozzi a Fotos de Familia del Diario La Capital

“Fue impresionante el trabajo que hicieron. Llevó casi dos años pero el mar nunca pudo moverla”, expresa Dora, al tiempo que recuerda las largas horas en que se entretenían viendo trabajar a los operarios alemanes. Uno de ellos era el rubio y fornido carpintero Antonio Shweighart, quien se casó con María Pura Plana, hermana de Dora.

La hija menor de aquel matrimonio – María Pura Shweighart (64)- comenta: “Mi papá se le acercaba a hablarle a mi abuelo con el diccionario de alemán – español, pero aprovechaba para espiar a mi mamá, que los miraba desde el balcón del Torreón”.


 Antonio Schweighart
Dora y su sobrina María Pura Shweighart son las únicas sobrevivientes de aquella estirpe familiar que habitó el mítico Torreón del Monje. La mayoría de los hijos de Antonio Plana se fueron de allí al contraer enlace, incluyendo a Dora, que lo hizo en 1943 cuando formó familia con Juan Carlos Castro.


Antonio Schweighart trabajando en la peana - Foto de Plana Schweighart

Pero volvamos al carpintero alemán Antonio Shweighart, quien en 1928 abandonó la compañía alemana para radicarse en Argentina y casarse con María Pura Plana. El flamante matrimonio se quedó a vivir en el Torreón junto a sus suegros y allí nacieron sus dos hijos, Antonio Jesús y María Pura con 16 años de diferencia. Por herencia de su suegro, aquel carpintero se convertiría en “palomero oficial”.

“Yo no me acuerdo mucho –dice María-… tenía cinco años cuando nos fuimos de ahí, pero mi hermano que murió el año pasado pasó toda su adolescencia en el Torreón. El sí recordaba todo y siempre decía que le tenía miedo de los fantasmas”.

 
Foto de Pedro O.Luro cargando la escopeta para tiro a la paloma, originalmente pertenece al Archivo Gral de la Nación, y fue publicada por Josefina Forniele, historiadora del Pigeon Club de Bs. As”. Lic. Angel J Somma.

Dora, al retomar la narración, recuerda que “una vez terminada la pedana se instaló allí el Pidgeon Club y los hombres jugaban a dispararle a las palomas mientras sus mujeres tomaban el té en la confitería”. Su padre había pasado entonces a ser encargado de reponer las aves para cada sesión de tiro. Cuando se cansó del trabajo, él y su esposa se fueron del Torreón, quedando a cargo su yerno alemán con su hija y su pequeño nieto. Posteriormente el “tiro a la paloma” se transformaría en “tiro al disco” por exigencia de la Sociedad Protectora de Animales.

Tiro a la paloma - Foto de Marta Menendez

En 1953, la propiedad pasó del municipio al Círculo de la Marina y los Shweighart debieron buscar otro hogar y trabajo. La relación física y directa de la familia con el edificio había terminado, pero no la histórica y afectiva. 

Es que la identidad no se pierde nunca. Según dicen, la historia de una persona es la de todas, y viceversa. A Mar del Plata la construyeron todos sus habitantes. Su identidad está marcada a fuego por familias como ésta, que dejaron una impronta más fuerte que la leyenda.-



Fuente
Bruno Verdenelli -Diario LA CAPITAL editado el 10 de febrero, en homenaje al aniversario 137 de la ciudad:

4 comentarios:

  1. Sr. Pablo Junco: Permítame una corrección: el afiche con el programa del "Tiro a la paloma", no corresponde a este post sobre el Torreón del Monje, pues para la fecha del programa (1901), el Pigeon Club donde luego se relizó esa actividad, aún no se había construído. El "Tiro a la paloma" se encontraba en la manzana comprendida entre las calles: Sarmiento, Alsina, Av. del Golf (hoy Almafuerte), y calle 33 (hoy Laprida).Un cordial saludo.

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    1. Es correcta su apreciación. No obstante, en ningun caso se hace referencia al Torreon del Monje. Solo se muestra para caracterizar la práctica de este deporte.

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    2. Sí, eso supuse, pero creo que debería constar en el epígrafe. Asimismo considero que esa imagen y la que sigue (la de la medalla del Pigeon Club), deberían estar insertadas más abajo, entre las que hacen referencia a esa actividad. Gracias.

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  2. Sr. Pablo: En mi anterior comentario donde dice "esa actividad" debe leerse "esa CRUEL actividad". Muchas gracias. Y por supuesto lo felicito por su extraordinario blog.

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