sábado, 22 de febrero de 2020

LOS DROMEDARIOS DE MEDINA

Uno de los dromedarios que trajo Francisco "Paco" Medina a Mar del Plata frente a Playa Bristol. Año 1913. Imagen extraida del Diario La Nación.


Enero de 1913. La Argentina del primer Centenario se muestra como una potencia pujante con élites dirigentes que disfrutan las mieles de un régimen que está a punto de expirar. Transcurría el epílogo de la Belle Époque europea y Mar del Plata todavía era una fiesta solo reservada para una clase pudiente que había elegido un nuevo destino de vacaciones más allá de las quintas de San Isidro. Encandilados por el brillo de una sociedad endogámica que hacía gala de sus excentricidades, comerciantes de todo el mundo arribaban al antiguo Cabo Corrientes buscando reconocimiento y fortuna.


Francisco "Paco" Medina tenía 37 años cuando llegó a la Argentina desde Palmas de Gran Canaria. Imagen extraida del Diario La Nación.

Así fue como llegó al partido de General Pueyrredón el inmigrante español Francisco Medina. Tenía 37 años y había dejado en Las Palmas de Gran Canaria a dos hijas menores al cuidado de sus hermanos, y a una mujer en el cementerio. Su temprana viudez y una idea genial lo impulsaron a cruzar el Atlántico y viajar casi diez mil kilómetros al sur, para rehacer su vida y traer a una de sus hijas una vez que hallara el éxito. Paco Medina llegó a Mar del Plata a mediados de 1912 sin otra compañía que la de una carga muy particular: una docena de dromedarios de una sola joroba.  

Cabe señalar que el número de jorobas que tiene un camello y un dromedario es la principal diferencia entre estos dos camélidos. Los dromedarios tienen una única joroba mientras que los camellos tienen dos. Francisco los había importado de Marruecos vía Canarias para comenzar una prueba piloto en el sudeste bonaerense. Perseguía un fin revolucionario, el joven Medina. Por algo solía presentarse como "innovador".


Postal de Carapacheras dromedarios Jordao Da Luz Perestrello circa 1900-1905. Las Palmas de Gran Canaria.
Arando con dromedarios en isla Gran Canaria. Archivo fotográfico Jaime O'Shanahan. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Biblioteca. Memoria Digital de Canarias
El dromedario canario en sus labores de campo. Imagen extraida de la Revista Pellagofio. Islas Canarias
Un campesino ara la tierra, en el Sur de Tenerife (principios del siglo XX).- Foto cedida por la FEDAC.- Autor desconocido. Imagen gentileza Agustín M. Gonzalez. Santa Cruz de Tenerife

Paco Medina llegó a Mar del Plata a mediados de 1912 con ideas "innovadoras" Su propósito era cambiar de raíz la producción del campo argentino, empezando por la agricultura de las afueras marplatenses. El emprendedor canario, ávido conocedor de las virtudes de los dromedarios por haber crecido en una isla frente al continente africano, pretendía reemplazar al caballo por el dromedario en las tareas rurales y lograr un boom productivo nunca antes visto. Los había traído para que trabajaran en su quinta, allí donde ahora se levanta el Hotel Provincial.

Un hallazgo histórico

Hace unos años, Mirta y su hermana María Magdalena Álvarez Medina hallaron un cajón lleno de papeles, entre los que se encontraban el carné de identidad del abuelo Paco y una serie de fotografías inéditas que tienen más de cien años. En el documento, el abuelo fijaba como residencia el epicentro de la alta sociedad marplatense: General Paz y Playa Bristol. Profesión: comerciante.


Dromedarios  en Playa Bristol, año 1913
Dromedarios  en Playa Bristol, año 1913. Detrás el Club Mar del Plata. Enviada por Néstor Sagasti a Fotos de Familia del Diario La Capital
Dromedarios en Playa Bristol, año 1913. Detrás el Club Mar del Plata. Enviada por Néstor Sagasti a Fotos de Familia del Diario La Capital
Sus nietas tenían presentes algunas anécdotas del abuelo canario que se había dedicado a la hotelería, pero las fotos les recordaron viejos relatos de la infancia. Dromedarios , jinetes y cuidadores posaban en la playa. Estaban sobre la orilla del mar. Detrás podían verse algunos edificios emblemáticos como el Club Mar del Plata. Mirta Álvarez Medina, la nieta del hombre, cuenta al Diario La Nación que debió reinventarse una y otra vez hasta que se convirtió en un empresario exitoso:

"Pero los dromedarios no se adaptaron al trabajo en el campo y entonces tuvo que ponerse a pensar qué hacer con ellos",

Mirta y María Magdalena decidieron donar el material completo al Museo Histórico Municipal Roberto Barili de Mar del Plata para preservar la memoria del abuelo Paco y tejer la historia de sus emprendimientos innovadores.

Cree en Dios, pero amarra tus dromedarios

La adaptación del dromedario al trabajo del campo argentino fue un fracaso total, aun cuando en la teoría parecía tener cierta lógica; incluso contaba con el visto bueno del Ministerio de Agricultura del gobierno de Roque Sáenz Peña, quien hacía pocos meses había entrado en la historia por impulsar la reforma electoral con la ley del sufragio secreto y obligatorio.


Postal de paseos con dromedarios en la playa, frente a la Rambla Bristol. Enviada por Lola Concepción Grienti para Fotos de Familia del Diario La Capital
Postal Rambla La Perla. Se observa personas en dromedario. Imagen enviada por Carlos Alberto de Ada a Fotos de Familia del Diario La Capital

Se suponía que los dromedarios podrían aventajar a los caballos en las tareas de carga y a los bueyes criollos como animales de tracción. Los cálculos no era errados. Un dromedario puede cargar casi media tonelada y su potencia equivale a la de dos bueyes juntos; además, vive un promedio de 40 años, diez años más que un caballo y el doble que un buey. Y, sobre todo, se descontaba que su adaptación a la geografía nacional sería positiva ya que, en tiempos precolombinos, animales sudamericanos originarios como la llama, la vicuña, la alpaca y el guanaco también son parte de la gran familia de los camélidos.

Sin embargo, la rusticidad de su andar no despertaba la simpatía de los jinetes criollos que intentaron montarlos, y el mal genio de los animales a la hora de tirar un arado hicieron que la idea de emplearlo en el campo fuera abandonada rápidamente.¿Qué hacer ahora con los dromedarios?, se preguntaba Francisco Medina.

Turf playero

El 19 de enero de 1913 fue unos de los días más importantes en los casi cuarenta años de historia de la joven Mar del Plata, tras su fundación a cargo de Patricio Peralta Ramos. Aquél domingo de verano se preveía inaugurar la Rambla Bristol, el extraordinario paseo costero construido gracias al impulso de los selectos miembros del Club Mar del Plata.

El balneario estaba en plena ebullición. Se comenzaba a construir el puerto de ultramar, faltaba poco para inaugurar el primer muelle y la ciudad estaba tapizada con edificios de estilo clásico academicista inspirados en la Europa decimonónica. Aquél domingo de enero se iban a congregar los exponentes más influyentes de la época. A los carruajes se les sumarían los primeros automóviles en serie y una multitud que llegaría en tren desde Buenos Aires (durante el verano de 1913 arribaron 32.573 pasajeros desde Constitución, de acuerdo con la investigación de Santos Suárez Menéndez en "Historia de Mar del Plata").

Pileta Giacaglia y Zárate. Se puede ver de fondo los paseos en dromedario. Imagen enviada por Enrique Mario Palacio a Fotos de Familia del Diario La Capital
Pileta Giacaglia y Zárate. Se puede ver de fondo los dromedario. Imagen extraida del sitio Histarmar.

Y entre tantas personalidades, la recorrida por las obras de la Rambla Bristol sería presidida por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Don Ezequiel de la Serna, que moriría el 15 de marzo, solo dos meses después del evento. Francisco Medina sabía que ese día tenía que ser protagonista y rápidamente pensó que era el momento justo para anunciarles a los afamados visitantes que podían contar con una nueva atracción. La idea era tan genial y alocada como la anterior. Ahora los veraneantes podrían recorrer largas distancias y pasear con sus hijos en dromedario por la playa, igual que en las costas del caribe africano.

Para eso, primero debía solicitar el permiso con el que realizar los paseos y, una vez obtenido el visto bueno, realizar un evento que impactara positivamente en la promoción de su nuevo emprendimiento. Por entonces mujeres y varones visitaban la playa completamente vestidos, y quienes osaban mojarse era considerados temerarios. La costumbre de darse un baño de sol vendría dos años después, para el verano de 1915. De manera que un paseo en dromedario por las playas marplatenses era una idea genial que ningún turista de élite podía perderse.

Carrera de dromedarios en Playa Bristol con sus jinetes vestidos de beduinos. Año 1913.
. Imagen extraida del Diario La Nación.
Sres. Moreno y Bullrich recorriendo la playa en un dromedario. Fuente  Revista Caras y Caretas de marzo de 1914. El Doctor Bullrich de la foto es el Dr. Rafael Bullrich, presigioso cardiólogo argentino y padre de la escritora Silvina Bullrich. Imagen enviada por el Prof. Julian Mendozzi a Fotos de Familia del Diario La Capital
Dromedario con turistas en la playa. Imagen gentileza Daniel Soria Velazquez

Cuando obtuvo el permiso, Paco organizó una carrera de dromedarios en la playa el mismo día en el que se inauguró la Rambla Bristol. Su jinetes se presentaron vestidos de beduinos con turbantes y sus caras pintadas de negro para agregarle mayor impacto al espectáculo. Incluso se cree que hubo quienes levantaron apuestas a orillas del mar. La carrera fue un éxito y los diarios locales la retrataron como uno de los acontecimientos más divertidos que sucedieron durante la inauguración de la Rambla Bristol.

El jinete ganador, Josué Quesada, obtuvo una medalla de oro y la entrada definitiva a la fama literaria entre los círculos femeninos de la época con la publicación de una veintena de novelas semanales, siendo quizá "La costurerita que dio el mal paso" de 1919 su mayor exponente.

Reinventarse, una y otra vez

Durante ese primer verano, el negocio de los paseos por la playa a bordo de dromedarios resultó redituable; pero a Paco Medina no le renovaron el permiso para seguir haciéndolo en la Bristol por considerar que la actividad resultaba antihigiénica. Los dromedarios hacían sus necesidades en el mismo lugar donde las personas y sus familias reposaban y a esto se sumaba un olor muy fuerte durante los días de calor.


Año 1917. Tradicional paseo de la época a lomo de dromedario en inmediaciones Playa de los Ingleses. Imagen gentileza Prof. Julian Mendozzi para Fotos de Familia Diario la capital
Dromedario en un alto de sus operaciones. Foto colección privada Sr. Eduardo Arduino.Imagen extraida del sitio Histarmar. Gentileza Julian Mendozzi parea Fotos de Familia Diario La Capital
Los paseos en dromedario por la playa fueron un éxito durante una sola temporada.
. Imagen extraida del Diario La Nación.

Además, mientras Paco mudaba su emprendimiento hacia las playas del sur, los dromedarios no solo no se reproducían, sino que se iban muriendo. Y a esto se sumaba el temperamento de los animales, al punto que debían pasear con bozal ya que solían morder violentamente a turistas y camelleros desprevenidos. Rememora Mirta Álvarez Medina

"Mi abuela siempre contaba que una vez un dromedario le arrancó a un cuidador que lo había maltratado, los cuatro dedos de una mano, de un solo tarascón",.

Así fue como Paco Medina debió diversificar su negocio una vez más. Con el dinero que había logrado ahorrar y la venta de algunos dromedarios, puso un Tambo Modelo y canchas de tenis en el Paseo General Paz, que inauguró en 1921. Por entonces Paco ya era un personaje conocido en la sociedad marplatense y el negocio no tardó en prosperar.


Luego del emprendimeinto con sus dromedarios, Francisco Medina vendió algunos dromedarios y puso un Tambo Modelo y canchas de tenis en el paseo Gral Paz. Año 1921. Imagen extraida del Diario La Nación.


Señoritas y señoritos de la época debían sacar turno para jugar tenis, haciéndolo completamente vestidos de blanco y, una vez terminado el partido, solían reunirse a beber leche fresca al pie de la vaca. Se cree que también de aquí nace la expresión "gil de lechería". El negocio fue tan redituable que se sostuvo hasta 1935 y le permitió a Medina convertirse en un empresario hotelero exitoso, primero con el Hotel Pueyrredón de Alberti y Tucumán, y luego con el Metropol, ubicado en la calle Falucho 2056.

 
Publicidad Hotel Pueyrredon de Alberti y Tucuman. Temporada 1927-1928. Este establecimiento siguió con el mismo nombre hasta comienzos de los años 40, luego no se registra en guías hoteleras hasta que el década del 50 figura en la misma dirección como Hotel Donanir y a mediados de los años 60 se llamó San José de Flores. Imagen gentileza Lic. Angel Somma


La última atracción del golf

Francisco Medina murió en Mar del Plata en 1947, a los 72 años. En su expresión podía notarse la alegría de haber podido formar una nueva familia con la que crió a su hija Matilde Dora Medina, y con la satisfacción de haber repatriado a su otra hija, fruto de su primer matrimonio, María Antonia Medina, que lo esperó en las Islas Canarias hasta los 18 años.

Quienes lo conocieron dicen que Paco era muy amigo de sus amigos, un emprendedor que disfrutaba la buena vida y un fanático del dulce de batata, aun cuando sus últimos años padeció diabetes. Su piel de canario curtida por el sol del Atlántico le otorgaba un aspecto bon vivant que solía resaltar con sus trajes blancos. Jamás bebía alcohol y, salvo el de relacionarse con mujeres de la alta sociedad, no se le conocieron otros vicios.

El dromedario dentro de un bunker del Golf Club Mar del Plata junto a su cuidador Francisco Medina y su cuidador, descargando arena que habian traido de Playa Grande.

Sobre el final de los dromedarios, poco se sabe. Salvo el destino de aquél dromedario justiciero que le arrebató cuatro dedos de un tarascón a su cuidador. Cuentan que terminó sus días arrastrando carretillas de arena de un link a otro en el Golf Club de Mar del Plata y que cuando murió fue enterrado sin mucha ceremonia en una de sus lomadas. El amigo Julio Lago relata que Juan Castañon, (abuelo del Sr. Mario Castañon) era el encargado de conducir los dromedarios y le contó que uno de esos fue enterrado en la Plaza Colon.

Fuentes:
Diario La Nación. // "El millonario español que llenó Mar del Plata de camellos y dilapidó su fortuna". Crédito: Gentileza Familia Álvarez Medina
Roberto T.Barili – Archivo Histórico de la Provincia. Año 1962

sábado, 15 de febrero de 2020

AMPARO "CHARITO" MANEYRO GERMANÓ

Marie Rosie Jeanfreu, mas conocida como Amparo Charito Maneyro Germanó en Coventry, Inglaterra, en el Campeonato Mundial de Aviación. Año 1954

Esta extraordinaria mujer se llamaba Marie Rosie Jeanfreu, nacida un 14 de noviembre de 1937 en Lyon, Francia. Al quedar huérfana, fue exiliada a la Argentina por unas monjas francesas y anotada como Amparo Maneyro (Charito es el diminutivo cariñoso de Maria del Rosario). Con los años se enamoró de un famoso piloto de pruebas llamado Santiago Germanó quien le enseño el duro oficio de ser piloto de avión. Durante su vida profesional, Charito acumulo más de 7.000 horas de vuelo y varios récords mundiales, entre ellos, el más importante quizás, aún vigente (a pesar de haber sido obtenido en 1951) es el de la mayor cantidad de rizos (looping), en una hora y cincuenta minutos, con 963 rizos, superando a su marido, que había realizado 960. Al mando de un Focke Wulff FW 44, construido íntegramente en nuestro país y bajo licencia alemana, participó además en el Campeonato Mundial de Acrobacia Aérea realizado en la ciudad de Coventry, Inglaterra. Conozcamos su historia…

Historia

Amanece sobre Rouen, corre el año de 1940, dos pequeños cazas Dewoitine D-520 de l’ Armée de l’ Air, dan plena potencia para elevarse. El Capitán George Jeanfreu, es el líder de la sección. Más de 30 cazas alemanes sobrevuelan el sector. La “Blitz Krieg” (Guerra Relámpago) se abate sobre la solitaria Francia y en las playas de Dunkerque se ahoga la ayuda británica. En el aeródromo de campaña de la ciudad de Nancy, a muy pocos kilómetros, el Capitán Antoine de Saint-Exupéry (1) a esa misma hora escribe: 

Cazas Dewoitine D-520 de l’ Armée de l’ Air, El padre de Charito era el famoso capitan George Janfreu que volaba uno de ellos cuando es derribado en 1940 en la Batalla de Francia, cayendo al mar.
 
“…Estamos a fines de mayo, en plena retirada, en pleno desastre. Se sacrifican los pilotos como si fueran vasos de agua echados en el incendio de un bosque. ¿Por qué pesar los riesgos cuando todo se desmorona? Somos aun para toda Francia cincuenta equipos de Gran Reconocimiento. En tres semanas hemos perdido diecisiete equipos de los veintitrés. Nos fundimos como si fuéramos de cera. Sabemos muy bien que no pueden hacernos otra cosa que arrojarnos a lo hoguera, aunque el gesto sea inútil. Somos cincuenta equipos para toda Francia. ¡Sobre nuestros hombros reposa toda la estrategia del Ejército Francés...!”

En esa hoguera, en ese tibio amanecer de esa cruel primavera francesa, el Capitán George Jeanfreu y su numeral se consumían para siempre en la defensa de los cielos de Francia, cayendo al mar, en el mismo fuego que en 1944 atraparía también a Antoine de Saint-Exupéry. Mientras tanto, en la ciudad de Lyon, una pequeña niña, Marie Rosie Jeanfreu, esperaba noticias de su padre y el regreso de su mamá que había viajado a la ciudad de París. María del Rosario (de allí “Charito”) jamás volvería a ver a su papá y nunca tendría más noticias de su madre que fue capturada por los nazis.. Ellos fueron dos de los 595.000 muertos y desaparecidos que le cobró a Francia la Segunda Guerra Mundial. 

Amparo "Charito" Maneyro Germanó posando frente a su avión junto a otras mujeres. Decada del 50. Imagen gentileza Oscar Héctor Filippi.
Marie Rosie Jeanfreu mas conocida como Charito Germanó montada en un avión biplano Focke-Wulf.
Amparo "Charito" Maneyro Germanó junto a su marido Santiago Germanó. Notese la pintura de Evita y Perón sobre el avión. Imagen gentileza Oscar Héctor Filippi

Como una de tantas huerfanitas de guerra, Charito tuvo la suerte, como ella misma lo expresa, de ser recogida por una Orden de Monjas Francesas y ser exiliada a la Argentina antes que concluyera la Segunda Guerra. Otro amigo aviador que vuela este mismo cielo que nosotros, pero que lo hace con otra bandera pintada en la deriva, Gill Robb Wilson, escribió alguna vez:

“…Muy pocas veces se llama la atención sobre el hecho que para llegar a volar, el hombre ha tenido que recurrir a lo más profundo de su corazón y de su mente. En un grado mucho mayor que en cualquier otra experiencia anterior. No existe nada en la naturaleza física del hombre que lo prepare a volar. Innumerables generaciones han enraizado los instintos humanos a los hábitos limitados por la tierra. Todo aquello que pertenece al vuelo ha tenido que ser inventado… la nave, los instrumentos, los motores, los sistemas de mando, las comunicaciones, los aeropuertos… todo. Y más aún, el hombre ha debido transformar millares de descubrimientos científicos en compromisos prácticos que puedan ser trabajados, dejándose llevar en el proceso de experimentos sin precedentes. Cuando contemplo todo esto, quedo maravillado mucho más por la profundidad de los recursos espirituales e intelectuales del hombre que por las altitudes o las velocidades de sus vuelos. Volar es tanto una proyección del espíritu humano como una apertura en el campo de las ciencias. La ciencia es el servidor. El espíritu es el amo.”

Rosita Zacoski (derecha) y ‘Charito’ Germanó en el Aeroclub Posadas.

Como un llamado genético, la lucha por vencer la gravedad interior y exterior, por librarse de lo doloroso, sórdido, de la pesada guerra que quedó allá en su Francia natal. La elevación del espíritu y el cuerpo se simbolizan también en la vida de Charito Germanó. Es la propia herencia de sangre, es aquella misma huella que su padre le marcó a ella, en aquellos cielos de Francia y a la que no quiso renunciar. Al hablar con Charito, emerge el retrato del aviador como una raza, sin géneros, sin fronteras ni banderas, que trata de proyectarse al exterior, pero todavía con mayor fuerza e importancia, interiormente.

Por ello, su vida tuvo una sola meta, ¡volar!. Apoyada en su vocación por aquellas adorables monjas francesas, a las que convenció cuando les entregó un hermoso poema que ella misma había escrito. Charito tuvo el mayor instructor que le podían haber conseguido, Santiago Germanó, el mejor piloto de acrobacia aérea de la aviación argentina y quién luego también sería su esposo. Fue campeón mundial de vuelo invertido, campeón mundial acrobático, excelente instructor, tuvo récord de Buenos Aires a Rosario, volando cabeza abajo. Se pasaba horas en las cabreadas de los hangares cabeza abajo, con gran sacrificio para lograr lo que entonces eran verdaderas hazañas. A pesar de la diferencia de edad, (se llevaban 37 años), Charito rememora su vida y comenta:

Santiago Germanó haciendo una acrobacia en un Focke Wulf. 21 de abril de 1938. Imagen extraida del libro "La industria perdida" de Walter Bonetto. pag. 86
El sargento Santiago Germanó piloto de prueba de FMA saludando al Ministro de Guerra. 21 de abril de 1938. Imagen extraida del libro "La industria perdida" de Walter Bonetto. pag. 86
“Con el paso del tiempo nos fuimos enamorando, pero no fue a primera vista, tardó mucho. Podemos decir que fue un amor que fue surgiendo a medida que volábamos y mientras hacíamos cosas nos fuimos enamorando. Todo lo que se de acrobacia aérea me lo enseñó él, fue el mejor acróbata aéreo del mundo. El maestro se enamora de la alumna y la alumna del maestro, pero había pasado un montón de tiempo, ocho años, y nos casamos".

Así, a los 23 años continuó su vida en el aire, volando, cumpliendo con su sueño.

"Por eso no quise tener hijos -explica-, porque no quería dejar de volar. En ese entonces recorrimos el país y el mundo volando, con los concursos de acrobacia. A veces iba sola a competir".

 
 Santiago Germanó. Inauguración Santa Clara del Mar
Año 1949. Gentileza Juancho Orensanz

Con él descubrió el rizo (looping), el balance lento, el balance en punta, el medio rizo invertido, el tonel rápido, la barrena, la hoja muerta, la barrena invertida, descubrió que el volar era libertad, que esa libertad era amor y el amor superaría toda angustia y dolor pasado. Que el cielo es esa extensión infinita que une a todo el mundo por igual, no tiene fronteras, no hay límites, no encuentra barreras, no acepta odios ni guerras, por eso es hermano del mar y se abrazan juntos allá en el horizonte.

“…Para que podamos seguir volando, solo tenemos que revisar nuestro espíritu y nuestra voluntad, si ellos están listos, seguramente habrá un avión esperándonos en alguna pista cercana.”

Esta frase de Charito es la que la define en cuerpo y alma. El verdadero aviador, ese que pertenece a la “raza de aviadores” es el que no depende sólo de la máquina, es el hombre o la mujer, dispuestos a elevarse cada día, espiritual, personal y profesionalmente. Sus más de 7000 horas de vuelo están llenas de récords y triunfos. Uno aún vigente, 963 rizos (loopings) consecutivos, el maestro Santiago Germanó, demostrando su propia perfección, al ser superado por su discípula, había logrado 960. Fue en 1951, cuando se inauguraron las instalaciones del Aeroclub de Caruhé.

Focke-Wulf Fw 44 biplano alemán de dos asientos de la década de 1930 conocido como Stieglitz. En este avión Charito realizo increibles maniobras como la que estamos viendo.
Amparo "Charito" Maneyro Germanó recibiendo una distinción. Decada del 50
Amparo "Charito" Maneyro Germanó junto a su marido Santiago Germanó. Decada del 60
Amparo "Charito" Maneyro Germanó junto a su marido Santiago Germanó. Decada del 60

Entre el 15 y el 20 de Junio de 1954, más de 100 aviones civiles argentinos vuelan en la famosa “Reboada” para sumarse a los festejos del cuarto centenario de la fundación de la ciudad de San Pablo (Brasil), en ese mega festival aeronáutico sudamericano, Charito Germanó se convertiría en la figura acrobática del evento. 

Cuando regresaba, volando sobre el golfo de Santa Caterina, un problema de contaminación de agua en la nafta, puso en serio riesgo la vida de Charito. Según relata, el sólo hecho de pensar que podía ser devorada por tiburones, si amerizaba, fue lo que hizo que lograra mantener el avión en vuelo. En realidad fue su experiencia, al aumentar potencia cada vez que el avión “tosía”, aumentando el caudal de combustible por sobre las gotas de agua que lo contaminaban, perdió altura, pero logró llegar.

Pocos meses después, llevando por primera a vez a Europa, un avión construido íntegramente en la Argentina, el Focke Wulff Fw-44 “Stieglitz”, bajo licencia alemana, compitió en el Campeonato Mundial de Acrobacia Aérea, realizado en la ciudad de Coventry, Inglaterra. Allí logró el primer Campeonato Mundial de Acrobacia Aérea para la Argentina, venció, entre otros, a un experimentado piloto norteamericano, Franck Price, veterano aviador de la IIGM y Corea, que por esos días se dedicaba a doblar escenas aéreas en las películas de Hollywood.

Amparo "Charito" Maneyro Germanó junto a autoridades de la Fuerza Aérea. Decada del 60
Amparo "Charito" Maneyro Germanó junto a su marido Santiago Germanó. Decada del 60
Charito Germanó es denominada "La Mujer Pajaro" en el Diario La Nueva Provincia. Bahia Blanca. Año 1991

La perfección de sus maniobras y el sólo hecho que una mujer hubiera logrado el título, hasta ese momento, reservado sólo a los hombres, hizo que su fama se disparara por el mundo. Fue recibida por la Reina Isabel IIª de Inglaterra y reconocida como miembro de la Asociación Internacional de Mujeres Aviadoras con sede en Estados Unidos (un selecto grupo con sólo 99 integrantes). Fue así que su gira se extendió por toda Europa.

Voló y realizó exhibiciones en Italia, España, Alemania, Holanda y finalmente en Francia. En el mismo cielo de Francia, en el que su padre le dejó esa hermosa antorcha llamada “Libertad”, esa hermosa vocación que se llama volar. En ese cielo de Francia, por fin Charito tuvo noticias de su padre y de su madre, seguramente, hasta sintió que estuvo con ellos. Por el campeonato logrado para nuestro país, la Fuerza Aérea Argentina le otorgó el primer brevet de “Aviadora Militar”. 

Charito Germanó se convirtió así en la primera aviadora militar de nuestra Fuerza Aérea. Junto a su marido hacían exhibiciones a beneficio de colegios, hospitales y entidades de bien público sin cobrar absolutamente nada. Fue declarada benefactora de la aviación con Diploma de Honor por su permanente colaboración.

Reconocimiento

Charito vive en su casa de Punta Mogotes desde 1996, la misma que eligió con Julio, su segundo marido y también aviador cuando decidieron radicarse en Mar del Plata. El 11 de Agosto de 2009 a las 11:00 hs. en el recinto del Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de General Pueyrredon, por iniciativa del entonces Concejal Maximiliano ABAD (Bloque UCR) Charito fue declarada "Ciudadana Ilustre de Mar del Plata". Luego de recibir el reconocimiento manifestó lo siguiente:


“Quiero agradecer este honrado título que me conceden, voy a decir pocas palabras, porque estoy muy emocionada, esto me emociona más que hacer un vuelo invertido.  Quiero  darles las gracias a todos los que me acompañan, mi querida Fuerza Aérea, que se encuentran presentes dos jefes, a todos ustedes, queridos, estoy viendo a un amigo que quiero mucho, que es jefe de Mupín por venir a acompañarme. No sé si merezco esta distinción que me da el Concejo Deliberante, no sé si lo merezco, pero lo agradezco mucho, me emociona mucho y les pido disculpas por no poder seguir hablando, porque estoy muy emocionada...”

Charito Germanó junto al entonces concejal del Bloque UCR Maximiliano Abad y Claudia Rodriguez del Bloque Accion Marplatense en el Honorable Concejo Deliberante recibiendo la declaración de "Ciudadana Ilustre". Aó 2009. Imagen gentileza Oscar Filippi
Charito Germanó junto al entonces concejal del Bloque UCR Maximiliano Abad  en el Honorable Concejo Deliberante recibiendo la declaración de "Ciudadana Ilustre". Aó 2009. Imagen gentileza Oscar Filippi
Charito Germano en el Honorable Concejo Deliberante luego de recibir la distinción de "Ciudadana Ilustre". Foto Prensa HCD Año 2009.
Charito Germano en el Honorable Concejo Deliberante luego de recibir la distinción de "Ciudadana Ilustre". Foto Prensa HCD Año 2009.
Charito Germanó en el Honorable Concejo Deliberante mostrando muy contenta la declaración de "Ciudadana Ilustre". Año 2009. Imagen gentileza Oscar Filippi
Realizándole una nota para CANAL 2 de TV . Año 2009. Imagen gentileza Oscar Filippi

Fallecimiento

El martes 23 de noviembre de 2010 a las 21 hs. realizó su último despegue. Amaba volar de noche, quizás por ello, hace ya diez años que no contamos con su presencia, sus anécdotas ni con su afable sonrisa. Pero ella no nos dejó: solo se fue a volar mas alto…
 
Amparo Charito Maneyro Germanó. Año 2010. Imagen gentileza Oscar Héctor Filippi
Amparo Charito Maneyro Germanó en su casa de Punta Mogotes junto al Corresponsal Naval Oscar Hector Filippi. Año 2010. Imagen gentileza Oscar Héctor Filippi
"Es un llamado ancestral, elevarse, dejar la tierra que nos vio nacer. Es un llamado universal, sin fronteras ni bandearas, volar, acercarse a Dios. Tener una perspectiva única, ver las cosas con ojos de pájaro, esa vista de la que todos hablan y pocos se animan. Es un toque único que algunos hombres y mujeres lo llaman vocación, lo sienten en el propio corazón y dura toda la vida. El avión es solo el vector. Elevarse, personal y profesionalmente, es la verdadera gratificación. Para que ello suceda, nuestro espíritu debe estar listo. Cuando ese llamado llega, seguro habrá un avión esperándonos en alguna pista cercana en cualquier rincón del mundo."

                                                                                        Amparo "Charito" Maneyro Germanó (1937-2010)

Referencias
(1) Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) del libro “Piloto de Guerra”, autor también, entre otros de “El Principito”.

Fuentes:
Basado en la nota "Una dama de alto vuelo". Del blog "Historias de la Aviación" de Roberto Briend. Nota escrita por Oscar Héctor Filippi. Corresponsal Naval. A.R.A. -  A.N.A.T.